CONTENIDO

         Capítulos
  1. El uso de anticonceptivos orales
  2. Continuación y cambio
  3. Cómo pueden ayudar los medios de difusión pública
  4. Orientacíon sobre la píldora
  5. Mantener al día las directrices científicas
  6. Mejoramiento del acceso

Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA

Volumen XXVIII, Número 2
Verano del 2000
Serie A, Número 10
Anticonceptivos orales

Interrupción de la protección anticonceptiva

Algunas mujeres que quieren evitar el embarazo se enfrentan con la falta de protección anticonceptiva porque dejan de usar la píldora, pero no adoptan otro método de planificación familiar (36, 168, 180). En un estudio de un año de duración realizado en la India, por ejemplo, la cuarta parte de las mujeres que declararon abandonar los AO por razones distintas del deseo de tener un hijo no adoptaron otro método (65). En Bangladesh, de las mujeres que dejaron de usar la píldora dentro de un período de 18 meses por cualquier razón distinta del deseo de quedar embarazadas, la mitad de ellas no adoptaron otro método (123). En las Filipinas, 68% de las mujeres que abandonaron el uso de la píldora y aún necesitaban un método anticonceptivo no adoptaron un nuevo método por un año (153). En Zimbabwe casi tres cuartas partes de las que dejaron de usar la píldora quedaron sin protección contra el embarazo por más de un año (186). En una encuesta realizada en los Estados Unidos en 1995 se encontró que 20% de las que abandonaron la píldora no habían adoptado otro método anticonceptivo un año después de haber dejado de tomarla (225).

Esta interrupción de la protección anticonceptiva conduce a numerosos embarazos, puesto que las mujeres recuperan rápidamente la fertilidad después de abandonar el uso de la píldora. En Ghana, por ejemplo, 53% de las mujeres que dejaron de asistir a un establecimiento de salud para recibir AO quedaron embarazadas dentro de los cuatro meses siguientes. De las mujeres que esperaron más de cuatro meses para retornar, 75% quedaron embarazadas. Casi 40% declararon que esos embarazos habían sido involuntarios (227).

Cambio de métodos

Si bien toda persona tiene derecho a cambiar un método de planificación familiar por otro, ese derecho se ejercerá con pleno conocimiento puesto que las mujeres que remplazan la píldora por otro método de planificación familiar pueden tener un riesgo mayor de embarazo involuntario (36, 168, 180). En un análisis de los hábitos del uso entre un grupo de usuarias de la píldora de Estados Unidos por un año extrapolados a todas las usuarias estadounidenses de la píldora, se atribuyeron 194.000 embarazos involuntarios a aproximadamente 1,7 millones de mujeres que cambiaron los AO por un método menos eficaz, incluidos los condones, el diafragma, los espermicidas, otros métodos de barrera, el retiro y la abstinencia periódica (181).

En las Filipinas, de las mujeres que dejaron de usar la píldora, la cuarta parte pasaron a usar un método tradicional de planificación familiar pese a que ninguna de ellas quería otro embarazo (153). Algo parecido se registró en Bangladesh, donde 12% de las usuarias de la píldora que cambiaron de método o interrumpieron el uso adoptaron un método tradicional (139).

Las mujeres que remplazan los AO por métodos a largo plazo o permanentes experimentan, por supuesto, menos embarazos involuntarios que las que los remplazan por métodos menos eficaces. Por ejemplo, de casi 880.000 usuarias de la píldora de Estados Unidos que según se estima la remplazaron por un DIU o esterilización, unas 11.000 experimentarían embarazos involuntarios (181).

Las usuarias de la píldora suelen remplazarla por los DIU, implantes o esterilización una vez que han tenido todos los hijos que quieren. En Finlandia, por ejemplo, la píldora es el método más común empleado por las mujeres que no tienen hijos. Usan DIU casi exclusivamente las mujeres que han tenido al menos un hijo, mientras que la esterilización pasa a ser el método más común entre las usuarias de anticonceptivos a medida que éstas tienen más hijos (117). En Sri Lanka el número de usuarias de la píldora mayores de 30 años que la remplazaron por la esterilización es igual al doble del número de usuarias menores de 30 años que hicieron lo mismo (109).

Muchas mujeres que dejaron de tomar la píldora optaron otra vez por ésta más adelante. En Ghana, de las mujeres que habían interrumpido el uso de la píldora y más tarde volvieron al mismo establecimiento de salud para practicar otra vez la planificación familiar, la mitad eligieron otra vez la píldora (227). En Perú alrededor de 30% de las mujeres que dejaron de usar la píldora espontáneamente comenzaron a tomarla nuevamente en el lapso de un año (119). En los Estados Unidos se encontró en un estudio que, un mes después de dejar de usar la píldora, 65% de las mujeres comenzaron otra vez a practicar la anticoncepción. De éstas, más de la quinta parte estaban usando la píldora otra vez. Un año después de interrumpir el uso, 80% habían reanudado las prácticas anticonceptivas, y un quinto de ellas estaban tomando la píldora (225).


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