Comercialización social
La comercialización social contribuye a mejorar el acceso a métodos tales como los AO al hacerlos ampliamente disponibles, bien conocidos y económicamente accesibles. El sistema de comercialización social consiste en ofrecer anticonceptivos para venderlos en el sector comercial a precios subvencionados, mientras los promueve a través de los medios de difusión pública y en los lugares de venta. La comercialización social ofrece la píldora en lugares en los que las usuarias probablemente ya estén haciendo compras, como mercados, quioscos y tiendas de comestibles, eliminándose así generalmente la necesidad de trasladarse especialmente a un lugar para obtener las píldoras.
La comercialización social está muy difundida. En 1998, 40 programas de comercialización social vendieron casi 66 millones de paquetes de píldoras a mujeres de 34 países. Estas cifras son considerablemente más altas que en 1991, cuando 18 programas de comercialización social vendieron unos 22 millones de paquetes de píldoras en 17 países (82, 83).
Algunos programas de comercialización social funcionan ahora sin subvenciones, manteniéndose enteramente con la venta de anticonceptivos. En Colombia, el programa de comercialización social de PROFAMILIA es completamente autosostenible, como también los programas de Jamaica y Malasia. El Círculo Azul, el programa de comercialización social de Indonesia, es en gran parte autosostenible (83).
Sector comercial
Algunas clientes están dispuestas a costear totalmente los servicios de planificación familiar y pueden hacerlo. Un número creciente de usuarias prefieren pagar las píldoras del sector privado, donde pueden obtener la calidad, conveniencia y continuidad de servicios que los dispensadores particulares suelen ofrecer. El sector comercial incluye médicos, farmacias, dispensarios y hospitales que generalmente son independientes de las subvenciones del gobierno o de organizaciones donantes (61).
Si se promueve la expansión del sector comercial se mejora el acceso a los AO pues este ofrece a las usuarias más lugares donde obtener las píldoras. Además, cuando las usuarias de la planificación familiar se pasan del sector público al sector comercial, los fondos públicos pueden extenderse para mejorar el acceso de las que no pueden permitirse pagar el precio sin descuento. La acción gubernamental puede estimular el crecimiento del sector comercial. Por ejemplo, si se incluye la píldora en la lista de medicamentos esenciales de un país es posible reducir barreras a la importación y abaratar los AO. Esos cambios pueden hacer más económicamente factible y más atractiva la inversión del sector privado en artículos y servicios de planificación familiar (61).
Es mucho lo que los gobiernos pueden hacer para ampliar el papel del sector comercial en la provisión de AO y otros anticonceptivos. El gobierno de Indonesia lanzó la campaña del Círculo Azul en 1987 a fin de estimular la demanda de servicios privados de planificación familiar y ampliar el número de dispensadores de servicios privados. Como resultado de esta iniciativa el porcentaje de usuarios de anticonceptivos que obtenían suministros del sector privado se elevó del 12% al principio al 57% un decenio más tarde (23, 24, 99).
Vínculos entre la provisión de
píldoras y otros servicios de salud
La vinculación de los servicios de planificación familiar con otros servicios de salud puede resultar en una mayor accesibilidad de la píldora, especialmente entre las mujeres que no han estado usando ningún método anticonceptivo. Las clientes que probablemente no hayan tratado de encontrar servicios de planificación familiar pueden obtener AO u otros métodos mientras reciben otro tipo de atención de salud. Hay varias clases de vínculos:
Planificación familiar en el puerperio. Los programas de atención materna pueden ofrecer la píldora y otros métodos de planificación familiar. En Honduras, cuando se ofrecieron píldoras sólo de progestágeno y condones a las mujeres después del parto, el porcentaje de las que se decidían por la planificación familiar se elevó del 9% al 30%. Alrededor de 61% de las mujeres que regresaron para el examen 40 días después del parto escogieron un método anticonceptivo durante la visita (21, 196).
Las mujeres que no amamantan a sus bebés pueden comenzar a tomar los AO combinados 21 días después del parto, o empezar a tomar los AO sólo de progestágeno inmediatamente después del parto. Las mujeres que amamantan pueden comenzar a tomar las píldoras sólo de progestágeno seis semanas después del parto, o empezar a tomar las píldoras sólo de progestágeno seis meses después del parto o cuando dejen de amamantar, lo que tenga lugar primero (85, 245). En ambos casos, las mujeres pueden recibir las píldoras en cualquier momento que les convenga, como por ejemplo, después del parto o en el examen durante el puerperio, junto con instrucciones que les indiquen cuándo comenzar a usarlas. De esa manera las mujeres no tendrán que trasladarse especialmente para recibir las píldoras cuando estén listas para comenzar a tomar los AO.
Planificación familiar después del aborto. Menos de un tercio de las mujeres de América Latina, África y Asia que reciben atención por complicaciones posteriores al aborto han usado alguna vez anticonceptivos modernos (185). Las mujeres que han tenido abortos espontáneos o inducidos vuelven a ser fértiles casi inmediatamente. Por lo tanto, los servicios que tratan a las mujeres que sufren complicaciones después del aborto también deberán ofrecer orientación y servicios de planificación familiar.
El ofrecimiento de métodos de planificación familiar como parte de la atención después del aborto puede influir notablemente en el uso de anticonceptivos. Muchas mujeres que reciben tratamiento por complicaciones del aborto quieren practicar la planificación familiar. En Egipto, por ejemplo, 62% de las pacientes que han abortado deciden adoptar un método de planificación familiar después de recibir orientación de un dispensador de atención especialmente capacitado. Antes de que se impartiera orientación como parte de la atención posterior al aborto, sólo 37% de las pacientes decidían practicar la planificación familiar (98). También en Kenia, antes de que la orientación sobre planificación familiar pasara a formar parte de la atención dispensada después del aborto sólo 7% de las pacientes que acababan de abortar recibían orientación anticonceptiva, y sólo 3% obtenían anticonceptivos. Pero después, 68% de las clientes recibían orientación y 48% recibían el método escogido (205).
Consultorios de puericultura. El ofrecimiento de métodos de planificación familiar junto con la inmunización y otros servicios de atención de salud de los niños puede ser sencillo y fructífero. Por ejemplo, los agentes de los consultorios de inmunización de Togo escogieron 1.000 mujeres al azar mientras se inmunizaba a los niños y a cada una de ellas le dijeron sólo tres frases acerca de la disponibilidad de métodos de planificación familiar en el consultorio y los beneficios que reporta para la salud el espaciamiento de los hijos. Seis meses más tarde el número medio de nuevas usuarias de anticonceptivos por mes en el consultorio había aumentado en un 54% (97, 196). |