Cajas

La epidemia del VIH/SIDA
La creación de una imagen positiva del uso de condones
La protección de los jóvenes: un imperativo crucial


La epidemia del VIH/SIDA

Las proporciones de la epidemia del SIDA ponen de relieve la urgente necesidad de condones. Mundialmente, casi 1 adulto de cada 100 entre los 15 y 50 años de edad está infectado por el VIH. A fines de 1998 por lo menos 33 millones de personas tenían el VIH/SIDA, y otros 14 millones de personas habían muerto como resultado del VIH/SIDA (269).

El VIH/SIDA está especialmente extendido en el mundo en desarrollo. En algunos países subsaharianos el SIDA ha aumentado a más del doble la tasa de mortalidad. En Namibia el SIDA ya ha pasado a ser la causa más grande de defunciones (266, 355). Como resultado del SIDA, la esperanza de vida también está bajando apreciablemente en Botswana, Etiopía, Malawi, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe (391).

El VIH infecta ciertas células del organismo, especialmente los linfocitos CD4 (“células T”), destruyendo así el sistema inmunitario y reduciendo su capacidad para combatir ciertas enfermedades. Las personas infectadas por el VIH desarrollan fácilmente enfermedades como neumonía, tuberculosis, sarcoma agresivo de Kaposi (un tipo de cáncer), infecciones del cerebro, diarrea persistente e infecciones por herpes.

Se dice que tiene SIDA la persona infectada por el VIH cuyo sistema inmunitario está gravemente comprometido y/o que tiene una o más enfermedades relacionadas con el VIH. Como el VIH daña el sistema inmunitario, la mayoría de las personas con SIDA mueren de enfermedades contra las cuales el organismo ya no puede luchar (246, 555, 587).

Cómo se propaga el VIH/SIDA. Son portadores del VIH los humores corporales. De éstos, los más importantes son el semen, la sangre, la leche de la mujer y el fluido vaginal (246, 558). El VIH se propaga principalmente a través del contacto sexual en el que se pasan humores corporales de una persona a otra. También puede propagarse por la sangre o hemoderivados contaminados, por las agujas hipodérmicas contaminadas con esa sangre y de una mujer infectada a su hijo durante el embarazo, el parto o el amamantamiento. Una persona puede tener el VIH por años antes de que aparezcan síntomas. Aunque las personas probablemente no sepan que están infectadas y no parezcan ni se sientan enfermas, pueden transmitir el VIH a otros.

Por razones fisiológicas, la mujer tiene más probabilidad de contraer el VIH/SIDA sexualmente de un hombre infectado que de infectar a un hombre (23, 129, 394). El porcentaje de adultos VIH-positivos del sexo femenino se ha elevado del 25% estimado en 1990 al 43% estimado a fines de 1997, y aparentemente aún está aumentando (12, 266).

El VIH también se ha propagado a los niños nacidos de madres infectadas y esta tendencia está menoscabando los logros previos en materia de supervivencia infantil. En su mayoría las infecciones ocurren durante el nacimiento o cerca de éste; en los países en desarrollo se estima que un tercio de la transmisión del VIH de la madre al hijo se produce a través del amamantamiento (269).

El tratamiento no es suficiente. Los medicamentos antivirales desarrollados últimamente reducen la cantidad de VIH en el organismo, retrasan la aparición de síntomas del SIDA, mejoran apreciablemente la calidad de la vida de las personas infectadas por el VIH y pueden reducir la probabilidad de que las madres infectadas por el VIH lo transmitan a sus hijos (266, 498). No es probable, sin embargo, que estos medicamentos desempeñen un papel importante en el control de la epidemia. Casi todos ellos son caros, aun si se los subvenciona para los países en desarrollo. Requieren un tratamiento largo y supervisión médica periódica; tienen serios efectos secundarios y no en todos los pacientes surten efecto (269, 408, 498).

Además, el uso extendido de medicamentos antivirales no eliminaría las nuevas infecciones entre los adultos (183). En Norteamérica y Europa Occidental, a raíz de que han continuado ocurriendo nuevas infecciones mientras los medicamentos han mantenido vivas a las personas ya infectadas, ha aumentado la proporción de la población que vive con el VIH (266). Más aún, si los medicamentos no se toman como está indicado, pueden sobrevivir al tratamiento cepas del VIH resistentes a los medicamentos y transmitirse a otros (498).

Tal vez los tratamientos farmacológicos menos caros que pueden ayudar a prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo puedan desempeñar algún papel en los países en desarrollo. Un estudio reciente llevado a cabo en cinco lugares de Sudáfrica, Tanzania y Uganda indica que un breve ciclo de tratamiento farmacológico relativamente económico podría reducir a la mitad el riesgo de transmisión del VIH de una mujer infectada al feto (379, 523).

Otras ITS. Además del VIH, pueden transmitirse unas 25 infecciones a través del contacto sexual (155). Estas infecciones comparten numerosas características con el VIH/SIDA. Son con frecuencia asintomáticas por años antes de la infección inicial, especialmente en las mujeres. La sociedad considera vergonzosas a muchas de ellas. Las tasas de infección son más altas en condiciones de pobreza y acceso deficiente a la atención de salud (12, 155, 590).

El riesgo de infección por VIH es generalmente más alto para las personas que tienen otras ITS (559). Las ITS vinculadas con un mayor riesgo de VIH/SIDA son la vaginosis bacteriana, chancroide, clamidia tracomatis, herpes simplex, sífilis y tricomoniasis (161, 390, 559). En un estudio se estimó que la prevención o cura de 100 casos de sífilis en un grupo de alto riesgo prevendría 109 nuevas infecciones por VIH así como más de 4.100 nuevos casos de sífilis en los 10 años siguientes (393).

Se estima que mundialmente se registran anualmente entre los adultos 333 millones de nuevos casos de las cuatro ITS curables principales: gonorrea, clamidia, sífilis y tricomoniasis; por lo menos un tercio de esos casos corresponden a adultos menores de 25 años de edad (594). La prevalencia e incidencia de ITS curables son especialmente elevadas en los países en desarrollo (129, 596). Entre las mujeres en edad fértil de países en desarrollo, las ITS son la segunda causa más frecuente de enfermedad y muerte, después de las causas maternas (589). Muchos de estos casos de ITS podrían prevenirse mediante el uso correcto y constante de condones.

Perspectivas regionales para el SIDA

De todas las regiones del mundo, el África subsahariana y los países en desarrollo de Asia son las que enfrentan las peores perspectivas respecto del SIDA. Más de 90% de las personas infectadas por el VIH viven en esas dos regiones.

África subsahariana. Dos tercios de todos los adultos que viven con SIDA se hallan en el África subsahariana, y 70% de todas las nuevas infecciones por VIH registradas en 1998 ocurrieron allí (266). En el África subsahariana, 7% de los adultos de 15 a 49 años de edad están infectados por el VIH, y en 13 países al menos 10% de la población adulta está infectada (266, 271).

Los países del sur de África tienen las tasas de infección por VIH más altas del mundo. En Botswana, Namibia, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe, entre 18% y 26% de los adultos de 15 a 49 años de edad están infectados (266).

En África, aproximadamente 10% de los adultos infectados por el VIH viven en Nigeria, el país más populoso de la región (269). La tasa de infección de los adultos de Nigeria es ahora del 4% y continúa aumentando (269).

Aproximadamente 4 de cada 5 mujeres y casi 9 de cada 10 niños infectados por el VIH viven en África. Como la epidemia del VIH/SIDA del África subsahariana comenzó desde el principio a propagarse principalmente a través de las relaciones heterosexuales, las mujeres y los niños han resultado más afectados que en los países donde el VIH se propagó inicialmente en gran parte a través de las relaciones sexuales entre los hombres o del equipo o para inyectarse drogas por vía intravenosa de uso común (269).

Hay signos de que los programas de prevención del SIDA están comenzando a producir algún efecto en algunas partes de África. En zonas de Tanzania con programas activos de prevención del SIDA, por ejemplo, las tasas de infección han empezado a declinar entre los jóvenes. En Uganda, las tasas de infección han bajado apreciablemente entre los adultos jóvenes (269, 369).

Asia. En Asia hay muchos casos de VIH/SIDA por ser tan grande el número de habitantes, pero menos de 1% de los adultos están infectados por el VIH, y en la mayoría de los países las tasas de infección son inferiores al 0,5%. Las tasas de infección son más altas en ciertos países, sobre todo en Tailandia, Cambodia y Myanmar, donde aproximadamente 2% de los adultos están infectados. En Tailandia, sin embargo, después de un período de prevalencia rápidamente creciente, las nuevas infecciones han estado disminuyendo en respuesta a los programas de prevención del SIDA.

Se estima que en la India hay 4 millones de personas infectadas por el VIH, el número de personas infectadas por el VIH más grande de cualquier país del mundo. El VIH se está propagando tan rápidamente en la India que el número de infecciones podría llegar a los 12 millones en el año 2000 (524). En China las tasas de infección son bajas, pero el VIH parece haber comenzado a propagarse rápidamente en el sudoeste de China a través del uso de drogas por vía intravenosa y en las zonas relativamente prósperas del este a través de los trabajadores sexuales (269).

América Latina y el Caribe. En América Latina sólo aproximadamente 0,5% de los adultos están infectados por el VIH, pero en el Caribe la tasa de infección es de un 2%. Las tasas son más altas en Haití, donde alrededor de 5% de los adultos están infectados; la tasa es de un 4% en las Bahamas y de un 3% en Barbados. En América Latina y el Caribe el VIH está predominantemente propagado por los hombres que tienen relaciones sexuales sin protección con otros hombres y por los usuarios de drogas inyectadas por vía intravenosa con agujas usadas en común con otros. En México, por ejemplo, hasta 30% de los hombres que tienen relaciones con otros hombres y entre 3% y 11% de los usuarios de drogas inyectadas por vía intravenosa están infectados por el VIH (269).

Otras regiones. En Europa Oriental y Asia Central, las tasas de infección por VIH son bajas; actualmente solo un 0,1% de la población está infectada, Sin embargo, en Belarús, Moldova, la Federación Rusa y Ucrania, las tasas de infección por VIH subieron notablemente a partir de 1994, en gran parte a causa de los que se inyectan drogas. En Kaliningrado, Rusia, por ejemplo, un estudio reveló que un tercio de los trabajadores sexuales infectados por el VIH eran usuarios de drogas por vía intravenosa (269).

Poco se conoce acerca de las tasas de infección por VIH en el Norte de África y el Cercano Oriente. La mejor evidencia es que sólo alrededor de 0,1% de los adultos están infectados. Dentro de la región, la tasa de infección más alta corresponde a Sudán, con el 1% (269).

En los países en desarrollo, la epidemia del SIDA puede estar llegando al máximo. En Europa Occidental las tasas de infección parecen estar bajando. En los Estados Unidos las tasas de infección no han bajado, pero el número de defunciones relacionadas con el SIDA está descendiendo merced al tratamiento perfeccionado. La prevalencia del VIH en los Estados Unidos ha descendido entre los hombres blancos, pero ha cambiado poco entre los hombres de la población


Consorcio PATH/FHI/USAID/ONG para el SIDA, Kenya
En Kenya, como en todas partes, son muchos los mitos acerca de la propagación del SIDA. Mundialmente, a fines de 1998, 33 millones de personas tenían el VIH/SIDA, y otros 14 millones ya habían muerto como resultado del VIH/SIDA. Las proporciones de la epidemia ponen de relieve la necesidad de condones.

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La creación de una imagen positiva del uso de condones

Es más probable que las personas usen condones si piensan que otros también los usan. Pero a menudo la idea que se tiene de los condones y la actitud hacia ellos son negativas (309). Para las muchachas de Ghana, por ejemplo, el comprar condones o sugerir usarlos acarrea un costo social superior a los riesgos de salud enfrentados al no comprarlos o sugerir su uso. En los grupos de enfoque, muchos dijeron que asociaban los condones con “muchachas de mala fama” y “maniáticos sexuales” (214).

Además, existe alguna oposición organizada contra el uso de condones. Algunos grupos abogan por la abstinencia sexual como única protección segura (366, 373, 491). Hay quienes dicen que la promoción y distribución de condones induce a la gente a comportarse de manera arriesgada en su vida sexual (21). En Zambia, por ejemplo, el Partido Unido ha argumentado que la monogamia es la única protección contra el VIH (529) y que los condones sólo estimulan la promiscuidad y la inmoralidad (288). Aunque está demostrado que dichas opiniones son infundadas (ver Lecciones aprendidas en caja abajo), suelen estar muy difundidas, junto con otros rumores falsos y mitos acerca de los condones.

¿Cómo pueden los programas lograr que se cambie de actitud?

Es necesario que los programas presten atención a la actitud de la comunidad en conjunto y a las actitudes individuales para destruir los mitos acerca de los condones, incidir en las normas y apoyar los esfuerzos individuales del uso del condón. Un estudio reciente de los Centros de Control de Enfermedades de los Estados Unidos ha demostrado que los programas de nivel comunitario que proporcionan modelos de comportamiento sexual libres de peligro, incluido el uso de condones, promueven ese tipo de comportamiento e incrementan el uso habitual de condones (88).

Los líderes políticos y religiosos pueden hablar en favor de los condones. En Bermuda, por ejemplo, el Archidiácono Anglicano ha colocado canastos con condones en el fondo de la iglesia y ha instado a distribuirlos en las escuelas (71). En Mauritania, un imán musulmán ha sido nombrado presidente de Stop SIDA, organización que promueve el conocimiento del VIH/SIDA. Este líder religioso explica que los condones no fomentan la prostitución sino que previenen el SIDA (585). En las Filipinas, la franca manera de abordar la prevención del SIDA de Juan Flavier mientras era Secretario de Salud atrajo la atención de los medios de difusión y contribuyó a que aumentara la aprobación de los condones por parte del público (13).

Las campañas por los medios de difusión pueden vencer las normas negativas hacia los condones, mejorar la idea que se tiene de éstos, y tratarlos como tema de discusión normal (36, 74, 136, 155, 282, 356, 420, 599). Por ejemplo, en Uganda, la India y otros países, las telenovelas y radionovelas han ayudado al público a identificarse con los personajes cuyo comportamiento cambia de manera positiva a medida que avanza la obra (286, 469, 495).

En la promoción de los condones para la planificación familiar o para la prevención del SIDA, el uso del condón debería presentarse como expresión responsable de amor y como parte de la vida moderna. Con esta forma positiva de encarar la promoción es más fácil hacer cambiar la manera de pensar que si se citan estadísticas sanitarias aterradoras.


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La protección de los jóvenes: un imperativo crucial

El VIH/SIDA se está convirtiendo en un problema crítico entre los hombres y mujeres jóvenes. La mitad de todos los infectados por el VIH, excluidos los niños menores de un año, se infectaron entre los 10 y 25 años de edad (268). Además, muchas mujeres jóvenes, tanto casadas como no casadas, quedan embarazadas involuntariamente, a menudo con gran riesgo para su salud (344).

Estos hechos pueden parecer pasmosos, pero no deben causar sorpresa, Hoy día los jóvenes se casan más tarde que los de las generaciones anteriores pero inician la actividad sexual tan temprano como ellos. Pocos jóvenes usan condones en la primera experiencia sexual, pese a los riesgos. Los jóvenes no casados generalmente no consideran las consecuencias a largo plazo de sus acciones y corren más riesgos pensando por lo común que “eso no puede pasarme a mí”.

En la era del SIDA, los jóvenes necesitan orientación, aliento y acceso a los condones. Pero a menudo se encuentran frente a proveedores que creen que los jóvenes no deben ser sexualmente activos y que por lo tanto no merecen recibir servicios. No hay por qué sacrificar la salud, incluso las vidas, de estos jóvenes negándose a ofrecerles atención de salud reproductiva (145).

Cómo pueden ayudar los programas de salud

Los programas de salud reproductiva están encontrando cada vez más maneras de ayudar a los jóvenes proporcionándoles información, capacitación, orientación y servicios.

¿Cuándo deberán los jóvenes obtener información sobre el ITS y los condones? Desde el punto de vista de la salud pública, la respuesta es clara: tan pronto conozcan lo relativo a la sexualidad, aun antes de llegar a la pubertad, y ciertamente antes de iniciar la actividad sexual (499). En un estudio realizado en Estados Unidos se encontró que los jóvenes cuyas madres habían hablado con ellos acerca de los condones el año antes de tener la primera relación sexual tenían tres veces más probabilidad de usar un condón durante el primer acto sexual que aquéllos cuyas madres no habían hablado con ellos sobre los condones. Los jóvenes que habían usado un condón en el primer acto sexual tenían una probabilidad 20 veces mayor de usarlos habitualmente que los que no lo habían usado la primera vez (360).

¿Quién deberá suministrar la información? Los jóvenes pueden aprender de cualquier persona que pueda y quiera ofrecer buena información y orientación atinada—inclusive los compañeros y amigos, los padres y familiares, los maestros y el clero, los medios de difusión y los profesionales de la atención de salud (344). La información y orientación provistas por los compañeros, en particular, contribuye a aumentar el uso de condones y a reducir el comportamiento sexual arriesgado (268).

¿Qué hacer con la educación sexual? Algunos creen que, además de presentar riesgos para la salud, la actividad sexual entre los jóvenes fuera del matrimonio no está bien desde el punto de vista moral. También puede argumentarse que la educación sexual en las escuelas debilita la autoridad de los padres y puede incitar a los jóvenes a actuar de manera inmoral (44, 145). Los partidarios de programas de educación sexual responden que esos programas no promueven la promiscuidad (3).

En realidad, la mayor parte de los datos recogidos muestran que los programas de educación sexual no llevan a la promiscuidad de los jóvenes, sino que ayudan a los sexualmente activos a protegerse a sí mismos y a su pareja (ver "Lecciones aprendidas," abajo). A la inversa, casi ningún estudio bien diseñado ha encontrado que los programas de abstinencia solamente retrasen la iniciación sexual ni reduzcan la actividad sexual (145, 261, 387).

La posición moderada entre estos puntos de vista es que la abstinencia y la postergación de la actividad sexual son deseables, pero no todos pueden lograrlo. Puesto que la abstinencia antes del matrimonio no siempre es posible—o probable, dado que la edad al casarse la primera vez ha aumentado en casi todas partes—los programas deben educar a los jóvenes acerca de los riesgos involucrados en la actividad sexual y acerca de todas las maneras de protegerse a sí mismos (343). El Presidente de Sudáfrica Nelson Mandela ha adoptado esta posición centrista al aconsejar a los adolescentes que se abstengan de la actividad sexual pero, si no pueden abstenerse, que usen condones (332).

¿Dónde deberán obtener condones los jóvenes? La provisión de condones a los jóvenes es quizá la cuestión más sujeta a controversias. En algunos países y en numerosos programas los jóvenes tienen más dificultad que los adultos en obtener condones. Con frecuencia los condones están más fácilmente disponibles para los jóvenes que otros anticonceptivos (344), pero muchos jóvenes aún tienen dificultad en obtenerlos. Algunos dispensarios de salud y planificación familiar se limitan a atender a las personas casadas (268). La vergüenza, el costo, la falta de conocimiento y los proveedores mal dispuestos también pueden ser impedimentos (172, 352, 395).

Algunas personas exhortan a distribuir condones en las escuelas por considerar que es la mejor manera de llegar a los jóvenes y de transmitir el mensaje de que las escuelas quieren que los estudiantes protejan su salud. Dentro de las escuelas, diversas personas pueden distribuir condones, inclusive el personal de la escuela, el personal del dispensario de salud y los educadores compañeros (194). Para llegar a los jóvenes que no están en la escuela, los condones pueden distribuirse en centros del barrio y otros lugares donde se reúnen los jóvenes (301). Otras fuentes comunes de distribución son los dispensarios de salud, los programas para jóvenes, los educadores compañeros, las farmacias y otros distribuidores minoristas y las máquinas dispensadoras (69, 279).


Sociedad para la Salud Familiar Amores Más Condones

Lecciones aprendidas

¿Qué se ha aprendido de las experiencias de la educación sexual y de los programas de distribución de condones para los jóvenes?

La educación sexual y la distribución de condones:

  • Aumentan el grado de conocimiento, ayudan a cambiar de actitud e incrementan el uso de condones (44, 222, 292, 344, 479),
  • No llevan al inicio temprano de la actividad sexual y pueden retrasarla (44, 272, 293, 344, 482),
  • No llevan al incremento de la actividad sexual (222, 479, 482) y pueden ayudar a disminuir el número de compañeros sexuales (272, 292, 344, 482).
Cambio de comportamiento. Para lograr que se cambie de comportamiento, los programas deberán:
  • Comenzar antes de que empiece la actividad sexual (44, 272);
  • Concentrarse claramente en el cambio del comportamiento arriesgado (47, 292, 387);
  • Basar las actividades en una teoría del cambio de comportamiento (272, 292, 344, 387); haciendo hincapié en las influencias sociales (44, 272, 292, 387);
  • Incluir la capacitación y el aprendizaje activo (136, 292, 344), especialmente en lo referente a la comunicación y negociación (47, 272, 387);
  • Tener generalmente líderes compañeros (44).
Otras lecciones fundamentales. Los programas deberán:
  • Concentrarse en los jóvenes de riesgo especialmente alto, como los que se han escapado del hogar (463) y los que viven en la calle (27, 525), los que están fuera de la escuela, se están inyectando drogas, están envueltos en el comercio sexual, o los hombres jóvenes que tienen relaciones sexuales con otros hombres (268);
  • Reconocer las diferencias entre las niñas y los muchachos en cuanto a vulnerabilidad y comportamiento sexual (94, 268, 499, 568);
  • Ayudar a los jóvenes a usar los condones correctametne (499);
  • Ocuparse del embarazo involuntario y de las ITS (499);
  • Responder a los jóvenes interesados en obtener información y orientación sobre la sexualidad y las relaciones sexuales (69).

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