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Abril de 1999 Serie H, Número 9 |
La brecha entre el uso y la necesidad: una crisis sanitaria Según las estimaciones, mundialmente las personas usan de 6.000 millones a 9.000 millones de condones por año. Pero para lograr la completa protección contra las infecciones de transmisión sexual (ITS), se estima que deberán usarse 24.000 millones de condones—por lo menos 15.000 millones más. La eliminación de la brecha entre el uso y la necesidad plantea un enorme imperativo a la atención de la salud pública. Cualquier persona sexualmente activa—sea casada o no—deberá usar condones para evitar las ITS a menos que esa persona y su pareja sexual no estén infectados y no tengan relaciones sexuales con otras personas. Al mismo tiempo, los condones también son un eficaz método anticonceptivo al que recurren muchas parejas para prevenir embarazos involuntarios. La necesidad de condones es cada vez más urgente debido a la rápida propagación del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), causado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El VIH/SIDA se halla ahora entre las 10 causas principales de defunción en el mundo y puede estar pronto entre las 5 primeras. En 1998 unos 2,5 millones de personas murieron por causas relacionadas con el SIDA, y se estima que 5,8 millones—unas 16.000 por día—fueron infectadas por el VIH (266). (Más sobre el VIH/SIDA y otras ITS en el recuadro La epidemia del VIH/SIDA.) No existe una vacuna contra el VIH y, aunque los tratamientos están mejorando, tampoco hay una cura. Para el futuro previsible, el cambio de comportamiento, incluido el fomento de la difusión del uso de condones, es la única manera de contener la epidemia del SIDA (24, 269, 280, 491, 587). Para reducir la brecha entre el uso y la necesidad de condones se requiere un método estratégico coordinado. Todos deberán contribuir: los gobiernos nacionales, los donantes y organizaciones internacionales, las organizaciones no gubernamentales (ONG), los programas de comercialización social, los proveedores particulares de atención de salud, los educadores y especialistas en comunicación, y el sector comercial. Si el uso mundial de condones pudiera elevarse al nivel de la necesidad, se salvarían millones de vidas, se evitaría el sufrimiento de millones más y se reducirían los enormes costos médicos, junto con las consecuencias económicas y sociales de las enfermedades y muertes propagadas en todo el mundo. |