CONTENIDO
Capítulos
- La brecha entre el uso y la necesidad: una
crisis sanitaria
- El comportamiento sexual y los condones
- Conocimiento de los condones y del SIDA
- ¿Cuán eficaces son los condones?
- Nuevos condones para el nuevo milenio
- Mejoramiento del acceso
- Promoción de los condones
- Políticas para incrementar el uso de condones
TEMA PRINCIPALES
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202,USA
Volumen XXVII, Número 1,
Abril de 1999
Serie H, Número 9 |
Para cerrar la brecha:
respuestas de los programas
¿Puede cerrarse la brecha de los condones? Los últimos estudios y los especialistas consultados por Population Reports concuerdan en que hay cinco tareas importantes que los programas deben abordar (30, 54, 55, 96, 104, 139, 175, 187, 197, 199, 203, 216, 220, 232. 392, 404, 451, 475, 506, 562, 565, 576):
- Cambiar las normas sobre el comportamiento sexual y el uso de condones.
Mientras las normas culturales fomenten la actividad sexual arriesgada
y desalienten el uso del condón, no es probable que las personas usen
todos los condones que necesitan (ver Capitulo
2). Los programas de salud pueden ayudar a cambiar el comportamiento
individual y a incrementar el uso de condones. Para ello deben abordar
las normas de la comunidad y otros obstáculos comportamentales que se
oponen al uso de condones.
- Asegurar el uso eficaz. Muchas personas no usan condones porque
no les gustan o no confían en ellos. Las personas necesitan que se les
garantice que los condones previenen efectivamente el embarazo y la
mayoría de las ITS incluyendo el VIH (ver Capitulo
4). Los condones deberán ser de alta calidad cuando se los fabrica
y cuando llegan a los consumidores. Se han introducido nuevos diseños
y nuevos materiales para facilitar y hacer más agradable el uso. Los
nuevos condones femeninos, en particular, le dan a la mujer más control
sobre el inicio del uso (ver Capitulo
5.1).
- Proporcionar mayor acceso a los condones. Para que haya más
personas que los usen, los condones deben estar al alcance de todos
a precios económicos (ver Capitulo 6).
En algunos países los condones son aún difíciles de obtener. En otros,
la distribución y ventas están aumentando como resultado de los programas
de comercialización social y otras tentativas para incrementar el número
y clases de distribuidores.
- Promocionar los condones. Mediante la promoción puede transmitirse
información al público sobre los condones y cambiar el comportamiento
de las personas en materia de salud. La promoción puede hacer algo más
que advertir al público acerca de los riesgos del SIDA o enseñarle qué
son los condones. También puede captar el interés de las personas, alcanzarlos
emocionalmente y persuadirlos de que el uso de condones es fácil, importante
y está socialmente aprobado (ver Capitulo
7).
- Cambiar las medidas restrictivas referentes a los condones.
La brecha entre el uso y la necesidad de condones es una crisis mundial
de salud pública. Pero pese a la creciente toma de conciencia del problema
del VIH/SIDA, no todos los gobiernos sostienen programas para suministrar
y promover ampliamente los condones. El fomento del uso del condón es
una buena inversión. Hacen falta más esfuerzos y financiamiento (ver
Capitulo 8).
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