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Abril de 1999 Serie H, Número 9 |
Eficacia contra el VIH/SIDA y otras ITSLas pruebas de laboratorio muestran que ninguna ITS, incluido el VIH, puede penetrar a través de un condón intacto de látex (111, 112, 162, 284, 446, 494). (Los organismos infecciosos pueden a veces pasar a través de los condones hechos de intestino de cordero, llamados a menudo condones de piel natural, de modo que éstos sólo deberán usarse con fines anticonceptivos y no para prevenir infecciones (86, 363).) Protección contra el VIH/SIDA. Los condones proporcionan protección sumamente eficaz contra la infección por VIH si se usan correctamente en cada acto sexual. Los 10 estudios de cohortes realizados hasta 1995 inclusive en los que se evaluó el uso de condones entre parejas heterosexuales mostraron que el uso constante de condones protege contra el VIH (166). La prueba más convincente de la eficacia del condón proviene de estudios de parejas discordantes respecto del VIH—es decir, parejas en las cuales uno de los dos está infectado por el VIH y el otro no (166, 557). En los estudios sobre esas parejas se ha encontrado bajo riesgo de infección por el VIH entre los usuarios constantes de condones (22, 166, 167, 177, 311, 378, 416, 557). En tres estudios recientes las tasas de infección eran inferiores al 1% por año entre los usuarios constantes de condones (134, 141, 473). En un estudio europeo multinacional de 256 parejas discordantes respecto del VIH, observadas durante 20 meses, término medio, se encontró que no se había producido ninguna infección entre las parejas que usaban condones en cada acto sexual (134). El uso amplio y sistemático de condones podría ayudar a reducir el número de personas infectadas por el VIH en número suficiente para contener la propagación del VIH/SIDA (410). Los condones pueden ayudar a la larga a prevenir el SIDA, no sólo obstruyendo la transmisión del VIH, sino también protegiendo contra otras ITS. Las personas con ITS, especialmente las que producen úlceras genitales como el chancroide, el virus del papiloma genital humano (VPH), el herpes simplex y la sífilis—tienen de dos a siete veces más probabilidad de ser infectadas por el VIH que las personas que no tienen ITS (142, 306, 307, 401, 416). Alguna protección contra otras ITS. Desde los años setenta los estudios sobre el uso habitual han demostrado que los condones ofrecen alguna protección contra la gonorrea, sífilis y clamidia (39, 46, 85, 86, 131, 253, 346, 400, 492). El uso constante de condones, por ejemplo, probablemente reduzca en un 60% a 80% el riesgo de infección de clamidia y gonorrea (471). En un estudio se encontró que los condones reducen el riesgo de tricomoniasis en un 30% (457). Los condones ofrecen menos protección contra el herpes, el virus de verruga genital VPH implicado en el cáncer del cuello uterino y otras ITS que pueden transmitirse a través del contacto cutáneo entre las partes del cuerpo no cubiertas por el condón (86, 93, 146, 300). Los condones tratados con nonoxinol-9, el espermicida más comúnmente usado, aparentemente no ofrecen mayor protección contra las ITS que los otros condones (162). Aunque los espermicidas son efectivos contra las ITS comunes, la cantidad usada en los condones es sólo un tercio de la de los espermicidas vaginales y no sería suficiente para prevenir la transmisión de ITS (26, 533). En un estudio reciente realizado en la República Dominicana sobre las trabajadoras sexuales, no se encontró diferencia en las tasas de ITS entre las mujeres que usaban condones lubricados con nonoxinol-9 y las que usaban condones lubricados con silicona (454). Protección contra la enfermedad pélvica inflamatoria y el embarazo ectópico. Al prevenir las ITS, los condones también ayudan a prevenir la enfermedad pélvica inflamatoria y sus consecuencias: la infertilidad y el embarazo ectópico (el embarazo fuera del útero) (285, 319). El embarazo ectópico es un trastorno muy peligroso que requiere cirugía y causa infertilidad en probablemente hasta dos tercios de las mujeres sobrevivientes (225). |