CONTENIDO

         Capítulos
  1. La brecha entre el uso y la necesidad: una crisis sanitaria
  2. El comportamiento sexual y los condones
  3. Conocimiento de los condones y del SIDA
  4. ¿Cuán eficaces son los condones?
  5. Nuevos condones para el nuevo milenio
  6. Mejoramiento del acceso
  7. Promoción de los condones
  8. Políticas para incrementar el uso de condones

TEMA PRINCIPALES

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202,USA


Volumen XXVII, Número 1,
Abril de 1999

Serie H, Número 9

Para garantizar la calidad de los condones

Los condones son seguros, pero la tecnología actual no permite que los fabricantes los produzcan completamente libres de defectos (564). Los condones deberán fabricarse y probarse de acuerdo con normas establecidas para asegurar su alta calidad. Pero como la producción no puede ser perfectamente uniforme, estas normas permiten que un pequeño porcentaje de los condones examinados no pasen las pruebas (207). Además, en cada etapa del viaje de la fábrica al consumidor habrá que tener mucho cuidado de que los condones no se deterioren durante el almacenamiento y el transporte (207, 564, 598). Si se distribuyen condones de calidad deficiente, la gente sufre, se desperdicia dinero y empeora la idea que se tiene de los condones.

En general, se establecen normas para el tamaño, resistencia a las roturas, ausencia de aberturas, y el envase y rotulación. Las normas también describen cómo deberán probarse los condones antes de lanzarlos al mercado para determinar si hay pérdidas y la resistencia a las roturas (476). Mundialmente, tres importantes organizaciones han establecido normas de fabricación de condones: La Organización Internacional de Normalización (ISO), el Comité Europeo de Normalización (CEN) y la Sociedad Americana de Pruebas y Materiales (ASTM). En los últimos años las tres organizaciones se han dirigido hacia una mayor uniformidad de las normas.

Generalmente, sólo se examinan los condones nuevos para determinar si hay pérdidas (476). Los condones artificialmente envejecidos se someten a pruebas para evaluar cuán bien y por cuánto tiempo mantendrán su resistencia después de dejar la fábrica. Una vez que el envase se rompe o desgarra, el condón que se halla adentro se deteriora rápidamente.


JHU/CCP
Las normas internacionales de fabricación de condones ayudan a garantizar la uniformidad del tamaño, resistencia a la rotura, ausencia de aberturas y otros criterios fundamentales. Las pruebas a que se los somete ayudan a garantizar el cumplimiento de las normas.

Expuesto a la luz ultravioleta, el calor, la humedad y el ozono, el látex se deteriora y los condones pierden así resistencia (43, 190, 564, 573). Cuanto más tiempo estén expuestos a estas condiciones, más fácilmente se romperán los condones. Una nueva norma de ISO que se prevé se aprobará en 1999 se refiere a los condones destinados a climas tropicales. Entre otras cosas, se requiere el acondicionamiento en papel de aluminio laminado impermeable, que previene por completo el deterioro por oxidación aun a altas temperaturas (188, 191).

La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y otras organizaciones que compran grandes cantidades de condones los prueban para asegurarse de que satisfacen las especificaciones de compra, que generalmente son parecidas a las normas nacionales (207). Para asegurarse de que los condones no se deterioren durante el envío y el almacenamiento, los compradores institucionales o los organismos reguladores pueden probar muestras de condones en diversos puntos a lo largo de la cadena de distribución. Pero esas pruebas rara vez se hacen (119, 201, 207, 324, 598).

Los administradores de programas pueden llevar a cabo sus propias inspecciones visuales habituales de muestras tomadas al azar de todos los niveles del sistema de distribución. Si alguno de los condones o el envase parece dañado, podría enviarse una muestra del lote afectado a un laboratorio para su examen. En las existencias más viejas de condones el deterioro puede ocurrir incluso sin ningún daño visible en los envases (207). De ser posible, se sacarán muestras de las existencias que tengan más de tres años para someterlas a pruebas de laboratorio (597).

El mantenimiento constante de la alta calidad se ha convertido en una preocupación creciente a medida que el número de fabricantes aumenta en todo el mundo (560). Puesto que el control minucioso de la calidad se suma a los costos de fabricación, los fabricantes inescrupulosos tienen un incentivo para hacer que las normas o las pruebas sean menos estrictas. La OMS recomienda que los procedimientos de adquisición gubernamentales incluyan la precalificación de los proveedores y requieran el cumplimiento de las pruebas de lote por lote (562, 563). En 1998, funcionarios sudafricanos tuvieron que devolver millones de condones importados defectuosos que no habían sido examinados adecuadamente (438). Poco después del incidente, las especificaciones y pruebas para los condones fueron más estrictas en Sudáfrica (564).


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