CONTENIDO
TEMA PRINCIPALES
Abril de 1999 Serie H, Número 9 |
Mejoramiento del acceso La gente no puede usar condones si no puede obtenerlos. En algunos países en desarrollo la distribución y las ventas están aumentando merced a la amplia provisión conveniente y gratuita o subvencionada de condones a través de la comercialización social. Sin embargo, no puede darse por sentado que la disponibilidad y el acceso están ya resueltos puesto que la necesidad de condones continúa aumentando.
Además de Japón y los Estados Unidos, los países que producen grandes cantidades de condones son, entre otros, la India, Malasia y Corea del Sur (209). China ha estado produciendo 1.200 millones de condones por año para uso interno (442). También se producen condones en muchos otros países (213, 434, 590). En numerosos países los condones estuvieron más fácilmente disponibles en la última década (12, 54, 172, 218, 541, 545). Aun así, los condones no siempre están al alcance de todos los que los necesitan y quieren. En algunos países realmente puede ser más difícil que en el pasado satisfacer la demanda por haber aumentado ésta (475). En África se ha comunicado escasez de condones en muchos países, incluidos Argelia, Botswana, Uganda y Zimbabwe (42, 107, 389, 584). Uganda, por ejemplo, enfrentó una escasez aguda de condones a fines de 1998. La necesidad anual proyectada de condones era de 10 millones, de acuerdo a los niveles de la demanda en 1994, pero la demanda anual se ha elevado a 30 millones, según un funcionario del programa nacional contra el SIDA (290). Los países asiáticos también se han encontrado con la escasez de condones. En la India, la Organización Nacional de Control del SIDA ha informado que la producción interna de condones es suficiente para satisfacer la demanda creciente (528). Aun así, una encuesta llevada a cabo en el distrito de Agra, Uttar Pradesh, reveló que sólo 29% de las mujeres alguna vez casadas que en ese momento usaban condones habían tenido una fuente habitual de suministros durante los tres meses anteriores; 59% tenían un suministro ocasional, y 12% no recibían condones (364). En China algunas zonas rurales no han estado recibiendo suministros adecuados del gobierno (329). En Bangladesh la escasez de condones entorpeció su distribución en 1995 (264). Si bien los condones se producen ahora en los países en desarrollo (207), casi todos esos países dependen de las organizaciones donantes como fuente principal de financiación de los condones, como para otros anticonceptivos, y los donantes respondieron en el pasado a la demanda creciente. De 1994 a 1997 la asistencia de los donantes en materia de productos anticonceptivos registró un incremento del 50% en comparación con el anterior período de 4 años (546). ¿Pero podrán o desearán los donantes continuar desempeñando este papel si la demanda futura se eleva rápidamente? El mayor abastecedor de condones de los países en desarrollo, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), redujo sus compras y provisión de condones de casi 800 millones por año en 1990 y 1991 a menos de 300 millones en 1997; las compras se elevaron otra vez a casi 500 millones en 1998. Las reducciones de USAID se debieron en parte a restricciones presupuestarias (presupuestos fijos pese al mandato en expansión), en parte a la combinación cambiante de países que reciben asistencia de USAID, y en parte a que otros donantes están contribuyendo más (124). Aunque los programas de compras de USAID para cada país pueden cambiar por diversas razones, USAID informa que no proyecta poner fin a los programas de adquisición y suministro de condones (125). Parece haber pocas posibilidades de que la mayoría de los donantes consigan más condones por el mismo dinero. Para mantener bajos los costos, las organizaciones donantes ya tratan de comprar condones al precio más bajo posible al tiempo que mantienen la calidad. El precio actual más bajo que paga el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) es de aproximadamente US$3,30 la gruesa (incluidas la toma de muestras y la realización de pruebas), o aproximadamente 2,3 centavos de dólar por condón (200). USAID, empero, tiene que comprarles a los fabricantes norteamericanos a un precio actual estimado de unos 5 centavos de dólar por condón (125). Algunos donantes han estado exhortando a los programas de países en desarrollo a generar bastantes ingresos con la venta de anticonceptivos para poder continuar por su cuenta sin productos donados ni subvencionados (475). Esas políticas necesariamente significan que hay que dejar de poner el acento en la provisión de condones donados (125). Pero pocos programas de países en desarrollo podrán a breve plazo cobrar a los usuarios el costo íntegro de los condones. (497). De modo que los programas necesitarán seguir dependiendo de la asistencia externa para asegurar que los condones sean accesibles aun a las personas más pobres (124). |