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Abril de 1999 Serie H, Número 9 |
OrientaciónPor otra parte, no todos necesitan recibir orientación, y ésta a su vez quizá no pueda ayudar a todos. Algunas personas prefieren obtener información y condones en forma privada, con frecuencia de amigos o parientes. Algunas personas, independientemente de sus aptitudes interpersonales, no tienen esperanza de cambiar el comportamiento sexual de sus compañeros (82). Es indudable que el acceso a los condones nunca deberá estar limitado porque no hay orientación disponible. Los medios de difusión pueden suministrar mucha información sobre cómo usar los condones, dónde obtenerlos y, mediante representaciones dramáticas, incluso cómo hablar con la pareja sobre los condones. La orientación es importante sobremanera para los que se hallan en mayor riesgo—por ejemplo, los clientes que reciben tratamiento para ITS. La orientación puede ayudar a la gente a iniciar y mantener el uso de condones. Si se ensaya con el cliente cada paso del uso del condón, desde comprarlo hasta descartarlo, puede ayudar a que el uso del condón se convierta en parte de los actos habituales del cliente. En situaciones de riesgo muy alto, la orientación continuada puede ser importante. En Kigali, Rwanda, las parejas en las cuales uno de los dos estaba infectado por el VIH se examinaron y asesoraron cada tres meses. El programa llevó a un incremento del uso del condón y a tasas de infección más bajas que entre otras parejas (22). Enseñanza de la técnica del uso del condón. Si bien el uso del condón puede parecer algo muy simple, en realidad se necesita una cierta destreza (8, 386, 439, 499). Muchos hombres no saben cómo usar los condones. Los resultados pueden ser embarazosos y llevar a perder la erección, producir la rotura del condón e incluso abandonar por completo el uso del condón. Los jóvenes, sobre todo, deberán confiar en que son capaces de usar el condón antes de necesitarlos. Mediante la orientación y programas de educación sexual se puede informar a los jóvenes y adiestrarlos en las técnicas de negociación y comunicación necesarias para un uso constante y eficaz del condón (47). La orientación puede ayudar a las mujeres a aprender cómo pedir que se use el condón, e incluso a insistir en ello (12, 463, 602). Cuando se fortalece la autoestima y la decisión de la mujer de usar condones, se refuerza su capacidad para negociar (255, 287, 464). Consejeros y clientes pueden, trabajando juntos, planear las respuestas apropiadas para las circunstancias personales y la cultura del cliente, e inclusive preparar las respuestas apropiadas para cuando los hombres objeten el uso de condones (575). En los programas, generalmente la forma de impartir orientación sobre los condones ha consistido en desarrollar la habilidad de las mujeres para negociar y comunicarse con los hombres. Los programas también deberán ocuparse directamente de cambiar el comportamiento de los hombres hacia los condones puesto que ellos tienen más poder en la mayoría de las relaciones y, para el caso, son los que usan los condones (238). A menudo, es importante impartir orientación a los dos integrantes de la pareja juntos o por separado (12, 137, 239). La orientación puede adquirir distintas formas, entre ellas, la impartida por compañeros, la ofrecida a pequeños grupos (439), la que trata de llegar a grupos de la comunidad y, sobre todo, a los grupos en alto riesgo. Orientación impartida por compañeros. La actitud de los compañeros tiene un efecto poderoso en el comportamiento personal, y aun en el comportamiento sexual (7, 15, 50, 121, 534). Los programas buscan cada vez más la participación de personas semejantes a aquéllas a las que se trata de ofrecer orientación sobre el comportamiento sano e información sobre las ITS y los condones (11, 12, 287). La participación de los compañeros, sobre todo, es una manera prometedora de llegar a los jóvenes, enseñarles un comportamiento sexual sano e incitarles a usar condones (2, 171, 327, 362, 384, 387, 513) (ver el recuadro La protección de los jóvenes: un imperativo crucial). La orientación entre compañeros también puede llegar a grupos fuera de la corriente media de la sociedad—trabajadores sexuales, usuarios de drogas por vía intravenosa o refugiados, por ejemplo (323). En Pokhara, Nepal, un programa de educación por compañeros entre los trabajadores sexuales llevó a que en cuatro meses la distribución gratuita de condones se elevara de 2.000 a 8.000 por mes (302). En Calcuta, India, un programa de educación por compañeros entre trabajadores sexuales trajo como resultado un aumento del uso de condones del 1% de los trabajadores al 42% en un año (578). |