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TEMA PRINCIPALES
Abril de 1999 Serie H, Número 9 |
Políticas para mejorar el accesoDesreglamentación de las importaciones. Algunos países imponen diversas restricciones, aranceles y derechos aduaneros que limitan el número de condones importados y aumentan su precio (545). Por ejemplo, entre 63 países examinados en 1993, 34 tenían requisitos para obtener la licencia de importación. De 38 países con esa información, 18 imponían aranceles que oscilaban entre el 1% y el 12% del valor de las importaciones (461). En Haití y Rwanda, en cambio, la ausencia de impuestos y de derechos aduaneros para los condones importados ha permitido que los programas de comercialización social mantengan bajos los precios. En Haití, el precio de un paquete de tres condones Pante de la comercialización social era recientemente de sólo 6 centavos de dólar (128). Otros países que no imponen derechos a los condones importados son Bangladesh, Botswana, la República Dominicana y Tanzania (228). Terminación de las restricciones al acceso. Algunos gobiernos restringen oficialmente el acceso a los condones—prohibiendo, por ejemplo, que los compren los adolescentes o las mujeres no casadas, o que los compren las mujeres casadas sin autorización del marido (129, 549). Otros restringen el acceso mediante ciertas medidas, como la prohibición de exhibir los condones en las tiendas para su adquisición por autoservicio o de la venta en máquinas expendedoras (108). Liberalización de la licencia. La eliminación de los requisitos innecesarios para obtener la licencia puede promover el acceso a los condones. Algunos gobiernos, como los de Kenya y Tanzania, han puesto los condones y otros anticonceptivos bajo el control de consejos de farmacias o han limitado la venta a ciertos tipos de distribuidores (90, 276). En Tanzania y Colombia los anticonceptivos deben estar registrados y aprobados por los ministerios de salud (90, 91). En cambio, Bolivia y Bélgica han declarado que, puesto que los condones no son medicamentos, no tienen que estar sujetos a las restricciones que rigen la venta de productos farmacéuticos. Además, en Níger una medida del gobierno establece que no se necesita ninguna receta para comprar condones (91, 228).
En las encuestas, la mayoría de los hombres y mujeres encuentran que la información de los medios de difusión sobre los condones y otros métodos de planificación familiar es aceptable (326, 415). Por ejemplo, en 31 países en desarrollo encuestados a fines de los años ochenta y principio de los años noventa, un promedio de 82% de mujeres casadas en edad fértil dijeron que la información sobre la planificación familiar era aceptable en la radio y televisión. En siete países en los que se encuestaron hombres, la aprobación fue, término medio, del 88% (140). Por otra parte, las autoridades, líderes religiosos y directores de medios de difusión suelen resistirse a la promoción de los condones. Para vencer esa resistencia, los partidarios de la promoción del condón pueden aproximarse a los líderes con datos sobre las ITS y los condones. Por ejemplo, el Presidente de Uganda dejó de oponerse a la promoción del condón después de ver una proyección computarizada de las consecuencias desastrosas del SIDA para la nación (402). En Indonesia, Jamaica, Kenya, Nigeria, Senegal y Tanzania, los intentos de prevención del SIDA cuentan con la colaboración de líderes religiosos (12).
Publicidad. La propagación del VIH/SIDA ha convencido a un número creciente de gobiernos de la conveniencia de liberalizar las medidas que rigen la propaganda de los condones. En una época los avisos sobre condones estaban prohibidos en el Reino Unido y Francia, por ejemplo, pero ahora están permitidos (170). Otros países que explícitamente permiten la publicidad sobre los condones son Brasil, Colombia, Dinamarca, Francia, Perú, Singapur y Uganda (89, 91, 228, 528). El gobierno mismo de Etiopía disemina publicidad sobre los anticonceptivos, incluidos los condones (90). En una campaña sobre la actividad sexual con menos riesgo, el gobierno de Rusia utiliza la publicidad como medio principal (528). Algunos gobiernos, en cambio, continúan prohibiendo la publicidad sobre los condones o la reglamentan estrictamente (90). En Indonesia, por ejemplo, no se permite hacer propaganda de los condones si se los promueve para actividades sexuales como las relaciones sexuales extraconyugales o con trabajadoras sexuales—actividades ilícitas que probablemente propaguen el VIH/SIDA—pero se considera aceptable si los condones se promuven como método de planificación familiar (312). | ||||