CONTENIDO

        Capítulos
  1. Números crecientes, necesidades diversas
  2. Crecimiento, cambios y riesgos
  3. Programas para adultos jóvenes
  4. Resultados de las evaluaciones
  5. Cómo ganar el apoyo de la comunidad y los adultos jóvenes

TEMAS PRINCIPALES

Junto con este número: Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA.


Volumen XXIII, Número 3
Octubre 1995

Actividad sexual entre los adultos jóvenes

La edad en que tiene lugar la primera relación sexual varía considerablemente de un país a otro y de una región a otra (véase el Cuadro 2). Aunque la impresión común es que los adultos jóvenes de hoy comienzan la actividad sexual a edades más tempranas que las generaciones anteriores, las comparaciones entre las mujeres de 20 a 24 años y las de 45 a 49 años en el momento en que se llevaron a cabo las Encuestas Demográficas y de Salud (EDS) a fines de los años 80 y los años 90 no muestran una tendencia universal. (La edades medianas de los Cuadros 2 y 3 se calculan para todas las mujeres, inclusive las que no han comenzado aún la actividad sexual. Por lo tanto, las edades medianas registradas en las EDS que figuran en el Cuadro 2 son mayores que las edades medias de las mujeres sexualmente activas solamente que aparecen en el Cuadro 4.)

En realidad, la edad mediana de la mujer en el momento de la primera relación sexual ha aumentado en muchos países, sobre todo en Asia y América Latina (véase el Cuadro 2). La educación continua y la postergación del matrimonio pueden explicar algunos de los incrementos de América Latina (450). Aun en lugares en los cuales la primera relación coital tiende a tener lugar a una edad mayor que en el pasado, cada vez más ocurre antes del matrimonio; incluso donde la edad al practicar el primer coito está aumentando, la edad al casarse está subiendo más rápidamente (101, 166).

Actividad sexual premarital. Al prestarse atención a la actividad sexual entre los adultos jóvenes, suele pasarse por alto el hecho de que en el mundo en desarrollo la mayoría de los adultos jóvenes, espcialmente las jóvenes, no son sexualmente activos y que la mayor parte de la actividad sexual de los jóvenes tiene lugar dentro del matrimonio (450) (véase la Figura 1).

Aun así, en muchas partes del mundo la actividad sexual premarital es común entre los jóvenes (véanse los Cuadros 3 y 4). La frecuencia varía de acuerdo con el sexo y la clase económica. En todas las sociedades es mayor el porcentaje de varones que declaran tener relaciones sexuales que el de niñas de la misma edad, y los varones inician la actividad sexual más temprano. En las Encuestas de Salud Reproductiva de los Adultos Jóvenes de América Latina, por ejemplo, la edad media en el primer acto sexual variaba de 13 a 16 años entre los varones y entre 16 y 18 años entre las niñas (337) (véase el Cuadro 4). En Africa, entre los estudiantes de Kenya encuestados a fines de los años 80, 48% de los varones de la escuela primaria y 69% de los varones de la escuela secundaria eran sexualmente activos, en comparación con 17% y 27% de las niñas de las escuelas primaria y secundaria (255). En Asia, donde se han realizado menos estudios, los datos correspondientes a Hong Kong, Corea del Sur y Tailandia muestran que menos de 10% de las mujeres no casadas menores de 24 años de edad han tenido relaciones sexuales (490). En Tailandia, por otra parte, más de la mitad de los varones declararon haber tenido relaciones sexuales al llegar a los 18 años, por lo común con una prostituta (555).

Los hombres jóvenes declaran con más frecuencia tener varias compañeras sexuales y relaciones sexuales con personas conocidas ocasionalmente. Las jóvenes, en cambio, suelen declarar que han tenido la primera y subsiguientes relaciones sexuales con un enamorado o el novio (49, 185, 255, 337, 553). Es probable que las encuestas no siempre informen correctamente acerca del comportamiento de los jóvenes. Los jóvenes tal vez exageren, poniendo de manifiesto las normas culturales que fomentan y aprueban la experimentación sexual en los muchachos, mientras que las jóvenes quizá declaren menos actividad sexual de la verdadera debido a las normas culturales que valoran la virginidad de las niñas. Como observó una joven en un estudio de Zimbabwe, "si lo escribo es como si me pusiera frente a mi vida" (45).

La actividad sexual entre los jóvenes no casados está aumentando en muchas regiones. En los últimos 15 años estudios realizados en Africa y América Latina han revelado porcentajes crecientes de adultos jóvenes no casados sexualmente activos (15, 156, 283, 336, 337, 349, 350). Al menos un investigador señala, sin embargo, que la actividad sexual ocasional también es más común ahora entre los adultos, tanto casados como no casados, y entre los jóvenes (292).


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