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Octubre 1995 |
Edad al casarse cada vez más tardíaEn los últimos decenios, la edad al casarse se ha elevado más rápidamente en Asia, el Cercano Oriente y el Norte de Africa. Los cambios son menos notables en el Africa al sur del Sáhara, donde la edad al casarse permanece baja, y en América Latina, donde la edad al casarse se elevó anteriormente. Pero incluso en Africa al sur del Sáhara el porcentaje de mujeres que a los 20 años ya están casadas ha disminuido por lo menos 10 puntos porcentuales en 9 de los 21 países con datos de encuestas (véase el Cuadro 5). Los hombres jóvenes y el matrimonio. La edad al casarse de los hombres recibe menos atención que la de las mujeres; se dispone de escasa información comparable. Si bien es cada vez más común que haya jóvenes que quedan solteras, en casi todas las partes del mundo hace tiempo que los jóvenes solteros son más comunes (554) porque en casi todas las sociedades los hombres se casan más tarde que las mujeres y tienden a tener al menos varios años más que sus esposas. De allí que la edad media de los hombres al casarse se extiende de principio a fines de los 20 años. La edad en que la mujer se halla pronta para casarse se ha definido tradicionalmente por la aparición de la menstruación o el desarrollo físico, mientras que para el hombre la definición se basaría en cuestiones económicas. En lugares donde se espera que los hombres demuestren su capacidad para mantener a la esposa y la familia, tal vez no se los considere aptos para el matrimonio hasta mediados o fines de los veinte años, o hasta que hayan terminado sus estudios o un programa de capacitación para el trabajo (440). Educación y edad al casarse. La educación formal, más asequible ahora en los países en desarrollo, se ha convertido en un factor que incide en la postergación del matrimonio. Las mujeres que completan por lo menos los estudios primarios tienden a casarse más tarde (54). Por ejemplo, entre las mujeres de 20 a 24 años de los países subsaharianos el porcentaje que terminó la escuela primaria es mucho más alto entre las que se casaron después de los 20 años que entre las que se casaron más temprano (véase el Cuadro 5). En América Latina las mujeres de Brasil, El Salvador, Guatemala, México y Paraguay que postergaron el matrimonio hasta pasados los 20 años tenían dos a tres veces más probabilidad de haber completado siete años de estudios que las casadas más temprano (450). Esta relación es igualmente fuerte en Asia y el Cercano Oriente. La educación sigue estando fuera del alcance de muchos, especialmente de las mujeres jóvenes, pues en numerosos países en desarrollo la enseñanza escolar no se ofrece a todos los jóvenes, sobre todo en las zonas rurales y en el ciclo secundario (485). En el estado de Kano, al norte de Nigeria, por ejemplo, 30.000 niñas por año completan los estudios primarios, pero las escuelas secundarias públicas dan cabida a solo la décima parte de ellas. Si bien la tasa de inscripción de las jóvenes en las escuelas secundarias aumentó a más del triple en Africa y casi aumentó al doble en Asia entre 1960 y 1980, la tasa de inscripción de los varones sigue siendo más alta (207, 485). En ambos sexos, los adolescentes de zonas urbanas tienen mucha más probabilidad que los adolescentes de zonas rurales de obtener más de seis años de educación (450). En la mayor parte de las regiones las mujeres con más años de estudios formales tienen más probabilidad de postergar la procreación y el matrimonio que sus coetáneas con poca o ninguna instrucción escolar. Las mujeres que comienzan a tener hijos a una edad temprana rara vez retornan a la escuela —las escuelas lo prohíben o la responsabilidad del cuidado del niño lo impide (véase la Capitulo 2.5, Consecuencias sociales y económicas de la procreación temprana). Las mujeres que dejan temprano la escuela, cualquiera sea la razón, generalmente se casan y comienzan a tener hijos dentro del año (39). |