CONTENIDO

        Capítulos
  1. Números crecientes, necesidades diversas
  2. Crecimiento, cambios y riesgos
  3. Programas para adultos jóvenes
  4. Resultados de las evaluaciones
  5. Cómo ganar el apoyo de la comunidad y los adultos jóvenes

TEMAS PRINCIPALES

Junto con este número: Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA.


Volumen XXIII, Número 3
Octubre 1995

Enfermedades de transmisión sexual

Millones de adultos jóvenes de todas partes del mundo se infectan con ETS todos los años (394). Entre todos los grupos de edades de los Estados Unidos, por ejemplo, las niñas de 15 a 19 años tienen la incidencia más alta de gonorrea entre las mujeres, y la incidencia entre los varones de 15 a 19 años es la segunda más alta entre los hombres (498). (Véase Population Reports, Control de las enfermedades de transmisión sexual, L-9, febrero de 1995.) Además, por lo menos la mitad —hasta 6 millones— de las personas infectadas por el VIH tienen menos de 25 años de edad (394). Del millón de casos de SIDA en el mundo, la alta incidencia entre las personas que están ahora alrededor de los 20 años indica que muchos contrajeron la infección por el VIH antes de cumplir los 20 años. Los patrones de transmisión en los países en desarrollo y desarrollados indican que las mujeres jóvenes constituyen el grupo que corre el mayor riesgo de infección por el VIH a través del contacto heterosexual (92). En un estudio reciente de Zimbabwe, por ejemplo, 30% de las jóvenes embarazadas de 15 a 19 años eran VIH-positivas (508).

Los adultos jóvenes son especialmente vulnerables a las ETS porque:

  • En su mayoría, saben muy poco acerca de las ETS aunque sean sexualmente activos (8, 303). Incluso si visitan dispensarios de planificación familiar, los jóvenes tal vez no reciban información acerca de las ETS. En el estudio de Sudáfrica los jóvenes voluntarios que buscaban condones recibían asesoramiento sobre el SIDA en solo 1 de 48 visitas a dispensarios (5).
  • Aunque conozcan las ETS, los adultos jóvenes usan condones irregularmente (146, 175) (véase la Capitulo 1.7, Necesidades insatisfechas de los adultos jóvenes).
  • Cuanto más temprano sea sexualmente activa una persona, más probabilidad tiene de cambiar compañeros sexuales y de correr un riesgo mayor de exposición a las ETS.
  • Los organismos patógenos de las ETS pueden penetrar más fácilmente en el moco cervical de las mujeres jóvenes que en el de las mujeres de más edad. El cuello uterino de una mujer joven es más susceptible de infección gonorreica y clamidiasis y de infección por el virus del papiloma humano (VPH) causante del cáncer cervicouterino (64, 312, 340, 341).
  • Los adultos jóvenes pueden ser aún más reacios que los adultos a buscar tratamiento para las ETS porque saben la desaprobación que genera su actividad sexual. Es probable, además, que los jóvenes no sepan que tienen una enfermedad. Pueden sentirse avergonzados de ir a un dispensario, no tener acceso a un dispensario o no poder pagar los servicios. Muchos van en cambio a curanderos no calificados u obtienen antibióticos de las farmacias o vendedores ambulantes de medicamentos sin el debido diagnóstico. El tratamiento inadecuado y, especialmente, incompleto de las ETS puede ocultar síntomas sin curar la enfermedad por completo, lo que aumenta la probabilidad de que las ETS se transmitan a otros y que se produzcan complicaciones como la esterilidad (185).
  • En todo el mundo en desarrollo millones de adolescentes viven o trabajan en la calle, y muchos venden su cuerpo para ganarse la vida, aumentando su exposición a las ETS (38, 60, 163, 225, 403, 404, 420).
  • Las personas jóvenes pueden tener relaciones sexuales forzadas o de otro modo tener poco poder en la relación sexual para negociar el uso de condones, sobre todo si el compañero sexual es mayor (324) —un doble riesgo puesto que los hombres mayores tienen más probabilidad de estar infectados (76). En algunas regiones los hombres adultos que buscan compañeras sexuales no infectadas a corto plazo persiguen a las jóvenes (305, 352, 484).
Las ETS no tratadas pueden causar esterilidad en hombres y mujeres y tener otras devastadoras consecuencias para las mujeres jóvenes y sus hijos. En las mujeres, las ETS, especialmente la gonorrea y la clamidiasis, pueden causar enfermedad inflamatoria pelviana (EIP), que lleva a causar daño irreversible a las trompas de Falopio, y por lo tanto, esterilidad (65, 286, 411, 521, 541). Incluso un solo episodio de EIP contribuye a aumentar el riesgo de embarazo ectópico, que puede causar la muerte como consecuencia de la súbita y grave hemorragia interna que se produce cuando el embarazo extrauterino perfora la trompa de Falopio. La EIP también puede llevar a dolores pelvianos crónicos, dolor durante el coito, irregularidades menstruales y episodios reiterados de EIP (64). La esterilidad es especialmente trágica para las jóvenes en culturas en las que los niños son el medio principal de su prestigio social (293, 541).

En las mujeres embarazadas las ETS pueden afectar la salud del lactante y de la madre. Las ETS contribuyen al nacimiento de niños prematuros y con insuficiencia ponderal (90, 286). La sífilis y la infección por herpes genitales pueden causar abortos espontáneos, muerte prenatal o perinatal (117). La gonorrea y la infección por clamidia puede extenderse a los ojos del bebé durante el nacimiento, dañándole la visión si no se lo trata (184, 419).


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