ÍNDICE
Capítulos
Recomendaciones: del Grupo de Trabajo de Orientación/Competencia Técnica:
- Anticonceptivos orales combinados
- Píldoras sólo de progestágeno
- Inyectables sólo de progestágeno
- Anticonceptivos inyectables combinados
- Implantes Norplant
- DIU con cobre
- Esterilización femenina
- Vasectomía
- Método de la amenorrea de la lactancia
- Planificación familiar natural
- Método de barrera
Agencia de stados Unidos ara el Desarrollo nternacional |
Organización
undial de la Salud nidad de planificación familiar y población |
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA
Volumen XXIV, Número 2
Octubre de 1996 |
Método de barrera
Espermicidas
(jaleas, espuma, tabletas, y película)
P. 1. ¿Existen riesgos a un feto concebido mientras se usaban espermicidas o debido al uso de espermicidas durante el embarazo para evitar las ETS?
Recomendaciones: Según el peso de la evidencia, no existe ningún riesgo al feto debido a su exposición a los espermicidas.
Razón fundamental: El ingrediente activo en la mayoría de los productos espermicidas, nonoxinol-9 (N-9), se absorbe en pequeñas cantidades desde la vagina durante su uso. Nunca se ha demostrado que el N-9 surta efectos sistémicos adversos en la mujer. Según un estudio, las usuarias de productos espermicidas con nonoxinol-9 u octoxinol corrían mayor riesgo de malformaciones congénitas en los embarazos concebidos durante su uso que las no usuarias. Pero según varios estudios subsiguientes sobre el uso de los espermicidas y defectos al nacer, no hay ninguna asociación, y los investigadores no creen que el uso de los espermicidas tenga efectos adversos en el feto (70, 133, 251).
P. 2. ¿Con cuánta frecuencia pueden usarse los espermicidas en un período de tiempo específico?
Recomendaciones: Es posible que el uso continuado de espermicidas tan frecuentemente como una o dos veces al día cause algunas rupturas pequeñas en el revestimiento vaginal, mientras que el uso cada día por medio no causa irritación significante. Si se detecta la irritación al examinar a la usuaria y si se dispone de una alternativa razonable, entonces debe aconsejarse a la usuaria que discontinúe el uso del producto espermicida hasta que haya sanado totalmente.
Razón fundamental: Los ingredientes activos en la mayoría de los productos espermicidas son surfactantes que rompen las membranas celulares de los espermatozoides, los patógenos y el epitelio genital. Según un estudio de aplicación frecuente de N-9, el eritema y las lesiones microscópicas del epitelio eran tan frecuentes en las mujeres que se introducían N-9 cada día por medio como en las usuarias de placebos. La tasa de irritación fue dos veces más alta entre las mujeres que se introducían N-9 una o dos veces al día, y cinco veces más alta entre las mujeres que se introducían cuatro supositorios de N-9 diariamente, que entre las usuarias de placebos. Se han reportado resultados semejantes en un estudio auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el espermicida menfegol (100, 227).
Los expertos temen que las lesiones al epitelio vaginal produci das por la irritación asociada con el uso de espermicidas aumente el riesgo de contraer infección por VIH debido a la exposición al VIH. Esto no se ha demostrado en estudios con humanos, pero es posible y, por ende, debe evitarse la irritación local.
Recomendaciones: No es común que el uso de espermicidas produzca molestias si se usa con las frecuencias típicas de planificación familiar (PF), es decir, una vez al día o menos. Si la usuaria siente molestias, puede ser que otro producto espermicida con distintos ingredientes solucione el problema. Si las molestias continúan, debe indicarse otro método anticonceptivo.
Razón fundamental: En estudios sobre el uso de espermicidas (aproximadamente una o dos veces al día) para propósitos de PF, cerca del 5% al 10% de las mujeres tienen síntomas de molestias después de usar los espermicidas. El significado clínico de las molestias no está claro porque la molestia es un problema autopercibido y puede ser que no esté correlacionado con signos de irritación vaginal o cervical detectada durante el examen de la usuaria (80, 227).
Recomendaciones: Una mujer debe introducir una nueva dosis de su producto espermicida antes de cada acto de coito. Más aún, la mujer debe introducir una nueva dosis de espermicida si el coito va a ocurrir una hora o más después de introducirlo inicialmente.
Razón fundamental: Para que sea eficaz, el espermicida debe introducirse en la parte superior de la vagina, cerca del cérvix, con suficiente concentración del ingrediente activo. Debido a distintas formulaciones de entrega, algunos productos gotean hacia la vulva con más rapidez que otros; algunos se esparcen mejor que otros. Los fabricantes de los supositorios, jaleas y películas generalmente afirman que su producto es eficaz por hasta una hora después de su introducción, pero es posible que el período de eficacia sea más largo. Dado que los espermicidas generalmente son menos eficaces que otros métodos en evitar el embarazo, es prudente introducir una nueva dosis para cada acto de coito (114).
P.3. ¿Protegen los espermicidas contra: a) el embarazo b) el VIH/SIDA c) otras ETS?
¿Contra el embarazo?
Recomendaciones: Sí. Los espermicidas pueden ofrecer bastante protección para la prevención del embarazo siempre y cuando se usen correcta y constantemente. Sin embargo, durante el uso típico, los espermicidas brindan mucho menos protección contra el embarazo que durante el uso perfecto.
Razón fundamental: Las tasas de falla de los espermicidas en el primer año de uso varían del 6%, con uso perfecto, al 21%, con uso típico. Estas tasas se asemejan a las del diafragma y del condón femenino (276).
¿Contra el VIH/SIDA?
Recomendaciones: Posiblemente. Por lo general, no se recomiendan los espermicidas para la prevención del VIH.
Sin embargo, en el caso de una mujer sexualmente activa que no puede usar condones masculinos o femeninos, un producto espermicida podría ser preferible a tener coito sin protección, a menos que ocurran múltiples actos coitales al día.
Razón fundamental: No se han realizado muchas investigaciones sobre el uso de los espermicidas y el riesgo de VIH, y los resultados de los únicos dos estudios publicados no concuerdan. En un estudio, las usuarias de esponjas anticonceptivas con nonoxinol-9 tuvieron una incidencia más alta de infección por VIH. En el segundo estudio, las usuarias de supositorios N-9 tuvieron una incidencia más baja de VIH. Hasta que mayores estudios aleatorios actualmente en proceso puedan resolver la controversia, no se puede recomendar el uso de espermicidas por si solos para la prevención del VIH.
En teoría, es posible que los espermicidas reduzcan la incidencia de VIH indirectamente al evitar los co-factores bacterianos de las ETS. También se ha demostrado que los espermicidas surten efectos directos en el VIH in vitro (80, 81, 132, 155, 220, 281).
El riesgo más alto de infección por VIH adquirida sexualmente está asociado con el coito sin protección. La mujer necesita métodos para protegerse contra el VIH y otras ETS, aun cuando la protección sólo sea parcial (71, 230).
¿Contra otras ETS?
Recomendaciones: Sí, los espermicidas protegen modestamente contra la gonorrea cervical y la clamidia, en comparación con las que no usan ningún método.
La eficacia de cualquier método dependiente del coito (es decir, uno que debe aplicarse en o cerca del momento del coito) depende de su uso correcto y constante. Para estos métodos, la aceptabilidad y el acatamiento son tan importantes, si no más, como su eficacia durante el uso perfecto. Aún si un método femenino es menos eficaz que el condón masculino durante el uso perfecto, puede ser que tenga mayor efecto en las tasas de enfermedad si se usa en forma más constante. El uso constante del condón con espermicidas probablemente sea aun más eficaz.
Razón fundamental: Se ha comprobado que los espermicidas brindan protección contra algunas ETS bacterianas. En estudios con distintas clases de participantes y distintos planes de estudio, siempre se ha demostrado que el uso de los espermicidas reduce el número total de infecciones nuevas de gonorrea y clamidia. Según un estudio, hubo una reducción general de gonorrea en un 50% de las usuarias de nonoxinol-9, pero esa cifra incluye tanto el uso constante y correcto como el uso no constante. Se encontró una mayor reducción entre las usuarias más constantes de los espermicidas. En otro estudio, se encontró una reducción general del 25% entre las usuarias de nonoxinol-9. En los estudios que han comparado el riesgo de ETS bacterianas entre las mujeres que dependen de los condones masculinos con aquellas que usan un método espermicida, los riesgos fueron más o menos iguales para las infecciones. Lo más probable es que los espermicidas se usaron en forma más constante que los condones masculinos (180, 200, 229, 293).
P.4. ¿Cuán pronto posparto o postaborto pueden usarse los espermicidas?
Recomendaciones: Según los criterios de elegibilidad compilados por la OMS, los espermicidas pueden usarse en cualquier momento posparto o postaborto.
A pesar de que algunos proveedores recomiendan que no se usen los espermicidas hasta las seis semanas después de un parto o de un aborto, y después que se complete el proceso curativo y la involución del útero, no existe evidencia alguna que apoye esta práctica.
Razón fundamental: El uso de un espermicida por parte de mujeres lactantes tanto antes como después de las primeras seis semanas posparto y el uso después de un primer o segundo aborto, o posterior a un aborto séptico de un aborto posséptico se clasifican bajo la Categoría 1 de la OMS. Por ello, la OMS recomienda el uso de espermicidas en cualquiera de estas circunstancias. Por extrapolación, la mujer no lactante también puede usar espermicidas en cualquier momento posparto (302). |