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Octubre de 1998 |
Préstase nueva atención a los hombres Un número creciente de programas de planificación familiar y salud reproductiva en general y de proveedores de servicios están viendo que los hombres merecen que se les preste más atención —por su propio bien, por el bien de las mujeres y por la salud de las familias y comunidades. Desde esta perspectiva, los hombres son asociados potenciales y promotores de una buena salud reproductiva en lugar de espectadores, obstáculos o adversarios. Esta nueva atención contrasta con varios decenios de desatención después de los años sesenta, a continuación de la creación de métodos anticonceptivos modernos para la mujer. Muchos programas de planificación familiar y otros proveedores de atención de salud reproductiva estaban acostumbrados a prestar poca atención a los hombres, excepto para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual (ETS) (121, 100, 157, 240, 242). Ahora los programas de salud reproductiva están buscando mejores maneras de comprender a los hombres, comunicarse con ellos, interesarlos y ayudarlos a que cuiden mejor su salud y la de sus compañeras. Los programas de planificación familiar se ocupaban anteriormente de las mujeres y no de los hombres por varias razones. La mujer carga con los riesgos y el peso del embarazo y el parto; en su mayoría, los anticonceptivos modernos son para las mujeres; y muchos proveedores de servicios suponen que la mujer es quien más comprometida e interesada está en proteger su salud reproductiva. Basándose en esos supuestos, la estructura de la prestación de servicios centrados en los dispensarios de planificación familiar ha dificultado la inclusión de los hombres (170, 272). Los servicios se han ofrecido generalmente en dispensarios de salud maternoinfantil (SMI). Muchos hombres consideran que estos dispensarios y su personal atienden sólo a las mujeres y los niños y se sienten incómodos si tienen que solicitar información o servicios en ese entorno. Algunos programas de planificación familiar han evitado acercarse a los hombres porque suponen que éstos son indiferentes o incluso contrarios a la planificación familiar (57, 76, 90, 100, 155, 157). En efecto, a menudo se culpa a los hombres en general de ser la causa de los problemas de salud reproductiva de las mujeres. Los hombres son un grupo diverso de individuos. Representan todo el espectro de la humanidad, y son desde afectuosos y atentos hasta ofensivos y peligrosos. Mientras algunos hombres realmente impiden que la mujer practique la planificación familiar, propagan ETS a sus compañeras o causan daño de distintas maneras, en su mayoría no son así. Es importante que los programas de salud abandonen esta imagen estereotipada de los hombres y aprendan más acerca de las preocupaciones y necesidades de éstos, especialmente cuando diseñen programas para diferentes grupos de hombres (57). |