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Octubre de 1998 |
El movimiento en favor de que el hombre sea parte interesada en la salud reproductiva se denomina de muy diversas maneras, como participación de los hombres, responsabilidad de los hombres, motivación masculina, intervención masculina, los hombres como asociados y los hombres y la salud reproductiva (61, 84, 110, 262, 265).Pero aún no se ha establecido un consenso acerca de cuál de los términos describe mejor la nueva perspectiva sobre los hombres, qué significan estos términos y cuál es la mejor manera de que el hombre intervenga en las actividades relacionadas con la salud reproductiva (60, 61, 102, 265). En el presente número de Population Reports se emplea el término "participación de los hombres" para describir la activa intervención positiva de los hombres para lograr una buena salud reproductiva. Cualquiera sea el término que se use, el propósito es describir un proceso complejo de cambios sociales y de comportamiento que se necesitan para que los hombres desempeñen un papel más responsable en la salud reproductiva. La participación de los hombres puede verse como el medio para conseguir un fin y no como una meta en sí misma (101). La meta es una buena salud reproductiva para todos, y los hombres pueden ayudar de muchas maneras distintas a convertirla en realidad. Nuevos métodos. Un aspecto de los esfuerzos para ampliar la participación de los hombres es la continua búsqueda de nuevos métodos anticonceptivos masculinos. Se argumenta que los hombres no tienen bastantes métodos entre los cuales elegir; si hubiera una mayor selección, habría más hombres que optan por la planificación familiar. La búsqueda de métodos hormonales masculinos seguros y aceptables ha continuado por más de 20 años (38, 205). Las investigaciones de los últimos años han producido algunos resultados promisorios con diversos implantes e inyecciones hormonales y con posibles vacunas (8, 38, 47, 47, 69, 82, 150, 270, 290). Recientemente se llevaron a cabo en 15 centros de nueve países ensayos clínicos de un nuevo método hormonal (105, 290). Pero han de transcurrir por lo menos diez años más antes de disponerse de un método hormonal para los hombres (31, 38, 60, 82, 156). El ritmo del desarrollo de estas investigaciones es actualmente lento por varias razones. La fertilidad del hombre es más difícil de controlar que la de la mujer porque los hombres son fértiles todo el tiempo. Además, las principales compañías farmacéuticas se han resistido a invertir en la investigación, desarrollo y comercialización de nuevos métodos masculinos (105, 156). La Organización Mundial de la Salud (OMS), las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), han financiado, con modestos recursos, gran parte de las investigaciones. Finalmente, no hay demanda de nuevos métodos anticonceptivos por parte de los hombres, en contraposición con la posición de las mujeres en los años sesenta (156, 204, 269). Nuevos modelos. En numerosos países los hombres están atendidos por programas ya probados, como la comercialización social de condones, los programas en el lugar de trabajo y los dispensarios masculinos (90, 197). Los proveedores de servicios que tratan de ir más allá de esos programas y de incitar a los hombres a adoptar papeles más positivos en el área de la salud reproductiva necesitan nuevos modelos de programas. Con nuevos ejemplos de las mejores prácticas se podría ayudar a traducir la nueva perspectiva en medidas concretas. Si bien se ha llevado a cabo mucha investigación operativa y se han creado programas piloto, el avance ha sido lento (59, 83, 132). Las evaluaciones han sido difíciles, en parte porque no hay consenso sobre qué es lo que indica mejora o éxito (59, 263, 295). |