CONTENIDO

         Capítulos
  1. Préstase nueva atención a los hombres
  2. Cambios con la ayuda de los hombres
  3. Resultados de las nuevas encuestas sobre los hombres
  4. Género y comportamiento reproductivo
  5. La comunicación entre la pareja
  6. Lecciones aprendidas e inferencias para los programas
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA


Volumen XXVI, Número 2
Octubre de 1998
Evitar los embarazos involuntarios,
satisfacer la necesidad insatisfecha

La participación de los hombres es fundamental para permitir que millones de mujeres eviten los embarazos involuntarios. De los 175 millones de embarazos anuales, unos 75 millones son accidentales, según las estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP (261).

Se estima que 100 millones de mujeres casadas tienen necesidad insatisfecha de planificación familiar (208). Existe probablemente mucha necesidad insatisfecha también entre las mujeres no casadas, aunque las estimaciones basadas en encuestas se refieren sólo a mujeres casadas. Se considera que las mujeres tienen necesidad insatisfecha de planificación familiar si son sexualmente activas, fértiles y no quieren quedar embarazadas, pero no están usando ningún método anticonceptivo moderno ni tradicional (279).

Aunque la mayoría de los maridos y sus esposas concuerden en practicar la anticoncepción, las parejas que no están de acuerdo (o en las que la esposa piensa que su marido desaprueba) constituyen una apreciable proporción de parejas con necesidad insatisfecha. Muchas mujeres casadas que quieren evitar el embarazo no usan métodos anticonceptivos porque sus maridos se oponen, de acuerdo con las Encuestas Demográficas y de Salud (EDS) (37, 208, 261, 278). En promedio, en las EDS 9% de las mujeres casadas con necesidad insatisfecha citan la desaprobación del marido como la razón principal por la cual no practican la anticoncepción (37). Cuando se las entrevista a fondo, es aún más probable que las mujeres con necesidad insatisfecha citen la oposición del marido para explicar por qué no usan anticonceptivos (208).

Los estudios cualitativos entre las mujeres casadas con necesidad insatisfecha de planificación familiar demuestran el poderoso papel que desempeñan sus maridos en la determinación de practicar o no la anticoncepción. En Uttar Pradesh, India, 87% de las mujeres con necesidad insatisfecha decían que la decisión de usar o no métodos anticonceptivos la toma finalmente el marido. Más de la cuarta parte de ellas estaban de acuerdo con la declaración: "Mi marido se enojaría mucho si yo hablara con él sobre los métodos de planificación familiar" (296).

En zonas urbanas de Guatemala, las mujeres con necesidad insatisfecha les dijeron a los entrevistadores que ellas generalmente acatan los deseos del marido pese a sus propias preferencias. Por ejemplo, una mujer que había estado embarazada 11 veces y tenía seis hijos vivos dijo que, aunque ella y su marido querían espaciar los futuros embarazos, estaba esperando que su marido tomara la iniciativa y decidiera qué método habrían de usar. Si el marido decidiera no usar ningún método, ella se sentiría avergonzada de hacer o decir algo (296).

Los maridos objetan por una variedad de razones, no sólo porque desean más hijos, sino también porque les preocupa la salud de la esposa, los efectos secundarios de los anticonceptivos, la falta de información y de discusión sobre la planificación familiar —razones también citadas por las mujeres con necesidad insatisfecha. Además de la oposición de los maridos, otros factores que explican la necesidad insatisfecha de planificación familiar de las mujeres son la oposición de la familia y la sociedad, la falta de acceso a anticonceptivos apropiados, la preocupación por la salud y las inquietudes acerca de los efectos secundarios, la falta de información y la escasa comunicación conyugal respecto de la planificación familiar.

La mayoría de las mujeres con necesidad insatisfecha probablemente tengan numerosas razones para no usar anticonceptivos, y estas razones quizá no estén bien desarrolladas y pueden cambiar con el tiempo (49, 208). En Manila y en varias zonas rurales de las Filipinas, por ejemplo, el temor de las mujeres por los efectos secundarios, junto con los temores de los maridos, explicaban gran parte de la necesidad insatisfecha (49). En una zona rural de Kenya muchas mujeres usaban anticonceptivos a título de ensayo, prontas a dejarlos de lado si cambiaban de idea, experimentaban efectos secundarios, o enfrentaban la oposición del marido (215). En Nepal muchas mujeres con necesidad insatisfecha decían que les preocupaban la salud y el hecho de que sus maridos se oponían a la planificación familiar (237).

A veces las mujeres no practican la anticoncepción porque piensan que los maridos se oponen, cuando en realidad éstos la aprueban (ver la La comunicación es la clave de una percepción correcta). Por ejemplo, entre las parejas encuestadas en las EDS de Tanzania de 1991-92, 63% de las esposas declararon que sus maridos no aprobaban la planificación familiar cuando no era así. En realidad, en 59% de los casos ambos cónyuges la aprobaban (208). A menudo la esposa no sabe qué opina el marido sobre cuestiones relacionadas con la reproducción porque la pareja rara vez o nunca discute el tema de la planificación familiar.


Anterior | Siguiente
Parte principal | Contenido

111 Market Place, Suite 310, Baltimore, MD 21202, USA
Phone: (410) 659.6300/Fax: (410) 659.6266/E-mail: Poprepts@jhuccp.org

Population Reports