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Octubre de 1998 |
Los papeles y normas basados en el género son culturalmente específicas, de modo que varían enormemente de un lugar a otro del mundo. Pero en casi todas partes, los hombres y las mujeres difieren considerablemente en cuanto a poder, condición y libertad. En prácticamente todas las sociedades los hombres tienen más poder que las mujeres (29, 72, 110, 171, 202). El término "poder" se usa generalmente cuando se describen las diferencias entre los géneros. "Poder" es un concepto amplio que describe la capacidad o libertad de los individuos para tomar decisiones y comportarse como lo deseen (52, 53, 115, 187, 202). También puede describir el acceso de una persona a los recursos y su capacidad para controlarlos. Cuando el término "poder" está relacionado con el género, generalmente se refiere a las desigualdades entre el hombre y la mujer. Dos tipos de poder ayudan a describir las desigualdades entre los papeles masculinos y femeninos basados en el género —el "poder de" y el "poder sobre". El "poder de" describe la capacidad de los individuos para controlar sus propias vidas y para usar los recursos en su propio beneficio. Por ejemplo, es probable que el hombre, más que la mujer, tenga el poder de ir adonde quiera, encontrar un buen trabajo y ganar dinero. El "poder sobre" significa que los individuos pueden hacer valer sus deseos, aun frente a la oposición, y obligar a otros a actuar de manera que quizá éstos no quieran (115, 202). En muchas culturas, por ejemplo, los hombres toman las decisiones respecto de la reproducción, como cuántos hijos ha de tener la esposa, que pueden tener consecuencias para la salud y el bienestar de las mujeres (72, 73, 106, 157). Las diferencias entre hombres y mujeres respecto del poder no son absolutas ni universales. Algunos hombres, especialmente los que son pobres, analfabetos, desempleados u homosexuales, generalmente tienen poco poder y escasos recursos (20, 25). Además, y especialmente entre los hombres y mujeres más jóvenes de algunas culturas, los papeles basados en el género están evolucionando hacia una mayor igualdad. Los papeles basados en el género le dan a la mujer algún poder. Pero por lo común son papeles de alcance mucho más limitado que los del hombre (15, 89). Como el poder del hombre, el de la mujer está influido por factores tales como su cultura, edad, ingreso y educación. En algunos estudios se ha encontrado que el poder de la mujer aumenta a medida que ésta adquiere más prestigio en la comunidad (36, 164). En Nigeria, por ejemplo, las mujeres yorubas que tienen muchos hijos, especialmente varones, tienen más derecho a decidir que los maridos si han de tener o no más hijos. Pero entre las mujeres yorubas con pocos hijos o ninguno, generalmente prevalece el deseo del marido en este sentido (17). El tipo de matrimonio también puede influir en el poder de la mujer. Si la mujer puede elegir al marido, generalmente tiene más influencia dentro del matrimonio que si su familia se lo elige (89, 138, 140). El poder de la mujer para tomar decisiones a veces aumenta con el nivel de instrucción y también con el nivel de instrucción del marido. También puede depender de la edad. Generalmente, las mujeres más jóvenes que se casan con hombres mucho mayores tienen menos poder que las que se casan con alguien de edad parecida (15, 65, 89). Los papeles basados en el género comienzan al nacer y se extienden por toda la vida. A edad muy temprana los varones y niñas aprenden a través de sus familias y compañeros cómo se espera que actúen con las personas del mismo sexo y del sexo opuesto (39, 283). En casi todas partes, los varones adolescentes experimentan más libertad sexual que las muchachas adolescentes. Las actitudes y comportamientos sexuales potencialmente perjudiciales que pueden desarrollarse durante la juventud suelen ser difíciles de cambiar durante la edad adulta. Como el género está en el centro de la organización social y la distribución de poder, el clamor para que se cambien los papeles basados en el género y por lo tanto el comportamiento, suele provocar reacciones emocionales y políticas. Algunas personas ven esos cambios como una amenaza, mientras otros consideran que es parte de la tendencia mundial hacia la igualdad y la justicia (262). Por delicado que sea el tema, es preciso echar una nueva mirada a la manera en que el género influye en el comportamiento reproductivo como paso necesario hacia el mejoramiento de la salud reproductiva para todos (53, 104, 110, 187, 262). |