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Octubre de 1998 |
influyen en el comportaiento reproductivo El género ejerce una poderosa influencia en la adopción de decisiones y el comportamiento relacionados con la reproducción (36, 158, 262). En muchos países en desarrollo los hombres tienen la primera palabra en las decisiones sobre la actividad sexual, la fecundidad y el uso de anticonceptivos. Los hombres desempeñan la función de "guardas", como maridos, padres, tíos, líderes religiosos, médicos, autoridades públicas y dirigentes locales y nacionales (60, 100, 103). En sus diferentes funciones, los hombres pueden controlar el acceso a la información y servicios sanitarios, finanzas, transporte y otros recursos (52, 53, 61, 100, 157, 209). Poco se conoce acerca de la dinámica de la adopción de decisiones sexuales y reproductivas de las parejas o acerca de la manera en que los papeles basados en el género influyen en estas decisiones. En estas decisiones pueden estar incluidas las que se refieren a la adopción de la planificacion familiar, cuándo y cómo tener relaciones sexuales, el mantenimiento de relaciones sexuales extraconyugales, el uso de condones para prevenir las ETS, el amamantamiento y la búsqueda de atención prenatal (28, 36, 117, 126, 148). El género es sólo uno de los numerosos factores que influyen en las parejas y en las decisiones que tomen acerca de la reproducción. El nivel de instrucción, las presiones familiares, las expectativas sociales, la condición socioeconómica, la exposición a los medios de difusión, la experiencia personal, las expectativas para el futuro y la religión también moldean esas decisiones (28, 115, 117). Por consiguiente, no hay dos parejas que tomen sus decisiones dentro de un marco idéntico (117). Algunos investigadores han sugerido que las decisiones personales sobre la reproducción son el resultado de numerosas decisiones pequeñas que se van agregando (35, 174, 281). Otros investigadores sugieren que en las decisiones relacionadas con la fecundidad las normas sociales y culturales a menudo prevalecen por encima de las preferencias individuales (117). En algunas sociedades tradicionales muchas parejas dicen que el número de hijos que esperan tener no depende de ellos sino de Dios o del destino. En algunos países en desarrollo los maridos dominan en la adopción de decisiones relacionadas con la reproducción, sea en lo referente al uso de anticonceptivos, tamaño de la familia, espaciamiento de los nacimientos o compañeros sexuales extraconyugales (73, 79, 85, 138, 142, 148, 188, 238). En Ghana, por ejemplo, algunos hombres de grupos de enfoque declararon que ellos tomaban todas las decisiones concernientes a la familia. Como afirmó uno de ellos:
..Las controlamos desde el primer momento. Cuando entra a la casa pensando tal vez que ahora es la señora de la casa y hace algo en contra de lo que uno ha establecido, hay que hacerle una advertencia. No vamos a permitir que nuestras mujeres influyan en nosotros (73).En un estudio realizado en Nigeria de más de 3.000 parejas de zonas urbanas se encontró que, mientras los hombres no dominaban el proceso de adopción de decisiones, aún ejercían más poder que las mujeres. Se les preguntó a los hombres y a las mujeres quién decidía acerca de cuestiones tales como el tamaño de la familia, el momento de tener relaciones sexuales y la duración de los períodos de abstinencia. Aproximadamente 60% de los hombres dijeron que ellos decidían, y 40% a 50% de las mujeres estuvieron de acuerdo en que los hombres decidían (119). En un estudio de decisiones sobre la fecundidad de cinco generaciones de una familia del sur de la India también se encontró que los hombres tendían a controlar el uso de anticonceptivos y a tomar las decisiones sobre la fecundidad. Los hombres de las generaciones más viejas habían decidido limitar su propia fecundidad mediante la vasectomía, generalmente sin decir nada a sus esposas. Los hombres decían que las presiones económicas constituían la primera motivación para limitar el número de hijos. Una encuesta de las cinco generaciones de esta familia reveló que más de la mitad de los hombres pensaban que la adopción de decisiones era mutua, pero sólo 38% de las esposas opinaban lo mismo (129). El control de los hombres en la adopción de decisiones sobre la reproducción puede estar debilitándose, sobre todo entre las generaciones más jóvenes y en ciertas culturas. En muchas sociedades, a medida que aumentan las oportunidades sociales, económicas y educativas de la mujer, los papeles tradicionales basados en el género están comenzando a cambiar. Como resultado de esto, el poder se está redistribuyendo entre el hombre y la mujer. En varios países hay indicios de que, cada vez más, la pareja toma en forma conjunta las decisiones sobre la procreación, y no los hombres solos (96, 180, 200). En los estudios de Gary Barker en Perú, Argentina y Brasil, por ejemplo, se han identificado grupos de hombres jóvenes que, contrariamente a las ideas "machistas", negocian las decisiones sobre la procreación con la compañera y están dispuestos a iniciar el uso de anticonceptivos (23). En Sri Lanka, donde el nivel de instrucción y alfabetismo de la mujer es alto, un estudio de parejas que actualmente practican la anticoncepción reveló que dos tercios de los maridos habían dicho que las decisiones sobre la planificación de la familia se tomaban en forma conjunta (65). También la cultura patriarcal de Japón ha estado evolucionando, y los maridos y padres están dejando de ser los primeros en tomar este tipo de decisiones para dejarles el paso a las parejas (180). |