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Octubre de 1998 |
sobre planificación familiar Muchas parejas raramente hablan sobre la fecundidad y la planificación familiar. Varios estudios sugieren que la comunicación conyugal acerca de la planificación familiar generalmente se inicia depués del nacimiento de uno o dos hijos (36, 65, 85). Las EDS y otros estudios en los que se entrevistó a maridos y esposas sobre la fecundidad y la planificación familiar ofrecen percepciones sobre el alcance de la comunicación sobre estos temas (36, 54, 72, 76). Es difícil, sin embargo, valerse de las encuestas para evaluar la comunicación conyugal (28, 33, 103). La comunicación es un proceso continuo, pero las encuestas recogen información de un solo momento en el tiempo. No trazan la progresión de la discusión o adopción de decisiones de una pareja. Además, las encuestas por sí solas no pueden determinar en qué medida la comunicación entre la pareja promueve el uso de anticonceptivos y en qué medida el uso de anticonceptivos lleva a la comunicación entre los esposos (28, 141, 183, 219). Las EDS dan a conocer dos aspectos de la comunicación entre la pareja acerca de la planificación familiar, su ocurrencia y frecuencia. Primero las EDS preguntan a los maridos y esposas si han discutido o no la planificación familiar con su cónyuge el año anterior (76). A los maridos y esposas que declaran haber hablado sobre la planificación familiar, las EDS les preguntan cuán a menudo lo hicieron —una o dos veces, o más a menudo (76). En países de África Occidental, sólo una minoría de los hombres casados encuestados desclararon que habían discutido la planificación familiar con sus esposas el año anterior —del 23% en Níger y Senegal al 43% en Malí (ver la Figura 3). En los países de África Oriental encuestados era más probable que los hombres hubieran discutido la planificación familiar —del 49% en Burundi al 68% en Kenya. En Egipto, Marruecos y Bangladesh, era más probable aún que las parejas hubieran discutido la planificación familiar el año anterior (76). En Pakistán, por otra parte, sólo 25% de los hombres declararon haberlo hecho (151). Entre las parejas que habían discutido la planificación familiar, los maridos y las esposas coincidieron aproximadamente en la frecuencia de las discusiones. En su mayoría dijeron que lo habían discutido más de dos veces en el curso del año anterior. En África Oriental era más probable que las parejas declararan discusiones frecuentes y los hombres citaron discusiones más frecuentes que las mujeres. Las parejas de Malí, Níger y Pakistán eran, según sus declaraciones, las que menos frecuentemente discutían el tema (76). Los estudios llevados a cabo en otras regiones también revelaron que la comunicación conyugal acerca de la planificación familiar es poco común (78, 161, 188). Por ejemplo, en los estudios de las Repúblicas Centrales Asiáticas de Kazajstán, Kirguizistán, Turkmenistán y Uzbekistán se encontró que las parejas casadas rara vez discutían asuntos relacionados con la actividad sexual o la salud reproductiva. En las discusiones de grupos de enfoque las mujeres dijeron que les daba vergüenza hablar de estas cuestiones. En su mayoría, los hombres dijeron que dejaban las decisiones sobre la planificación familiar a cargo de sus esposas, pero que esperaban que ellas les pidieran su aprobación para practicar la anticoncepción. Raramente, sin embargo, rechazaban el método escogido por la mujer (238). De manera parecida, en las zonas urbanas de Perú las mujeres dijeron en discusiones de grupos de enfoque que los maridos y sus esposas rara vez hablan acerca del número de hijos que desean tener. Las mujeres dijeron que tienen que tener hijos poco después del matrimonio para complacer a sus maridos (85). En un estudio de parejas de Bolivia se encontró que, en su mayoría, los hombres y las mujeres tienen una actitud positiva hacia la planificación familiar, pero sólo la mitad de ellos dijeron que habían discutido con el cónyuge el número de hijos que deseaban (298). En Uganda los investigadores encontraron que menos de la mitad de los encuestados habían discutido alguna vez el tamaño de la familia con sus cónyuges. En promedio, sólo alrededor de un tercio de los hombres o mujeres declararon haber hablado alguna vez con su pareja acerca del número de hijos que les hubiera gustado tener. Las parejas de zonas urbanas tendían más a hablar sobre la crianza de los hijos que las parejas de zonas rurales (36). Los cónyuges pueden comunicar sus deseos o preocupaciones acerca de la reproducción por medios no verbales o indirectos, si es que lo hacen (36, 85, 117). En Uganda, por ejemplo, casi toda la comunicación entre hombres y mujeres acerca de cuestiones relacionadas con la recproducción se hacía en forma de sugerencias y conversaciones con amigos o parientes con la esperanza de que éstos transmitirían la información al compañero o compañera sexual (36). |