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Octubre de 1998 |
Basare en la aprobación de los hombres de la planificación familiar Modelo de los pasos para cambiar de comportamiento
Muchos hombres parecen preparados para cambiar de comportamiento en relación con la salud reproductiva y están dispuestos a participar más en las actividades relacionadas con ella. Cuando cambian de comportamiento, las personas generalmente pasan a través de cinco etapas: conocimiento, aprobación, intención, práctica y apoyo (121, 190) (ver el modelo a la izquierda). Las encuestas y otros estudios sugieren que muchos hombres ya han pasado a través de las etapas de conocimiento y aprobación y están ahora preparados para adoptar prácticas más saludables. Cientos de millones de hombres y sus compañeras están practicando la planificación familiar. Millones más conocen y aceptan la anticoncepción, pero no la practican (ver Evitar los embarazos involuntarios, satisfacer la necesidad insatisfecha y La divergencia entre la aprobación y el uso). La necesidad insatisfecha de planificación familiar es considerable. Aun donde la prevalencia del uso de anticonceptivos es baja, como en África occidental, muchos hombres dicen que quieren aprender todo lo relacionado con la planificación familiar y mejorar su salud reproductiva y la de sus familias (10, 12, 60, 207, 276). Probablemente haya más hombres aún que cuidarían mejor su salud reproductiva y la de sus compañeras si los programas llegaran hasta ellos con información apropiada. Varios programas están encontrando distintas maneras de hacerlo. Preocupada por la propagación del VIH/SIDA, la Corporación de Transporte de la India, en colaboración con el Proyecto de Control y Prevención del SIDA (AIDSCAP en inglés), puso en marcha el Proyecto de Prevención del SIDA de Bhoruka (BAP) en 1995 (7). Miles de camioneros pasan días esperando cruzar la frontera entre Nepal y la India. Separados de sus esposas o novias, los hombres a menudo recurren a trabajadoras sexuales. Asistentes sociales educan a los camioneros acerca del VIH/SIDA y los remiten al dispensario del BAP en Raxaul, la ciudad del lado de la India donde se inspeccionan los camiones. La colaboración con los trabajadores de extensión de Nepal ayuda a asegurar que también se remitan al dispensario a los camioneros del lado de Nepal. En el dispensario, médicos de ambos sexos ofrecen a los hombres servicios médicos, sobre todo orientación y tratamiento para las ETS. Durante el primer año del programa, el número de personas que buscaban orientación y pruebas de detección del VIH aumentó de 136 a 2.431. Los pedidos de condones se elevó de 630 a 26.290. El proyecto del BAP adoptó como logotipo un condón, que se sometió a pruebas preliminares para asegurarse de que atraía tanto a los camioneros de la India como a los de Nepal. El logotipo aparece en carteles, volantes y despliegues publicitarios en mostradores incitando a los camioneros a practicar actividades sexuales sin riesgo (7). En Mardan, Pakistán, los trabajadores de extensión del Consejo Urbano de Desarrollo Comunitario, una organización enteramente masculina fundada 20 años atrás, encontraron que había mucha más demanda de información sobre la planificación familiar y la anticoncepción entre los hombres que lo que se había supuesto (195). Aunque en Mardan muchos de los habitantes tienen ideas conservadoras, los maridos respondieron positivamente cuando los agentes locales de sexo masculino se dirigieron a ellos con información sobre los servicios de salud reproductiva. La demanda de anticonceptivos superó con creces las expectativas. El proyecto tiene ahora cinco dispensarios, y más de 200 educadores varones de la comunidad entregan información sobre planificación familiar, distribuyen condones, reabastecen las existencias de anticonceptivos orales y remiten a los hombres a los dispensarios (195). |