CONTENIDO

         Capítulos
  1. Préstase nueva atención a los hombres
  2. Cambios con la ayuda de los hombres
  3. Resultados de las nuevas encuestas sobre los hombres
  4. Género y comportamiento reproductivo
  5. La comunicación entre la pareja
  6. Lecciones aprendidas e inferencias para los programas
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA


Volumen XXVI, Número 2
Octubre de 1998
Lección 3.
Alcanzar a los hombres jóvenes y no casados

Es más probable que los hombres participen responsablemente en la salud reproductiva si comienzan a hacerlo de jóvenes, incluso antes de casarse. Es menester que los programas aborden las cuestiones relacionadas con la salud reproductiva de los hombres jóvenes, inclusive las ETS, la anticoncepción, la actividad sexual no deseada y los embarazos involuntarios (ver Population Reports, Cómo satisfacer las necesidades de los adultos jóvenes, 1995). Para ello, los programas deben averiguar qué idea tienen los jóvenes de sus papeles y responsabilidades como compañeros sexuales. También necesitan evaluar qué es lo que saben o no saben los hombres jóvenes acerca de la salud sexual, y adaptar adecuadamente la información (see A conocimiento limitado, protección limitada).

Cómo suministrar información. Para ayudar a los niños y a los hombres jóvenes a ser compañeros sexuales y maridos más responsables, los programas pueden ofrecer información pertinente sobre la sexualidad y la salud reproductiva, inclusive el riesgo de contraer ETS y cómo evitarlo (159). Los jóvenes también necesitan que se los incite a postergar la actividad sexual hasta estar mejor preparados para enfrentar las necesidades emocionales y sanitarias propias y de sus compañeras. Para influir en los jóvenes y convencerlos de que posterguen la iniciación sexual se requiere cambiar las normas sociales y la idea que tienen los jóvenes de sí mismos. También se requeriría cambiar la forma en que los padres, los maestros y las novias definen la masculinidad. La enseñanza de técnicas de comunicación interpersonal puede ayudar a los jóvenes a hablar honestamente con las novias sobre cuestiones relacionadas con la salud reproductiva.

Las funciones de entretenimiento y los medios de difusión pueden ser poderosos instrumentos para llegar a los jóvenes con información sobre la salud reproductiva (123, 159, 198). En Uganda, por ejemplo, un certamen nacional de música llamado "Éxitos para la Esperanza" constituyó el núcleo principal de los esfuerzos del gobierno para prevenir el VIH/SIDA (123). Jóvenes artistas presentaron canciones originales con mensajes sobre la prevención del SIDA. Los ganadores grabaron su canción Rayo de Esperanza en un estudio profesional, que salió al aire por la radio nacional como parte de una campaña de 6 meses por los medios de difusión en 1995 (123).

También la hoja Charla Franca, insertada mensualmente en un diario de Uganda, suministra a los jóvenes información y asesoramiento sobre la actividad sexual, la sexualidad, las ETS y el VIH/SIDA (112). Gran parte de la información se presenta en forma de respuestas de un sociólogo y un médico a las cartas de lectores que piden consejo. También figuran allí acertijos, concursos y encuestas de los lectores para interesar al público (112).

Los hombres jóvenes pueden ser un público difícil de alcanzar. Como los jóvenes y sus necesidades de salud varían considerablemente, los programas generalmente no pueden alcanzarlos como grupo homogéneo único (80). Por ejemplo, los jóvenes que han abandonado los estudios tienen mucha más probabilidad de verse envueltos en modos de comportamiento sexual arriesgado que los estudiantes. También es más difícil alcanzarlos (297).

Algunos programas para jóvenes han encontrado que los compañeros educadores pueden alcanzar información sobre salud reproductiva a grupos de adolescentes (80, 97, 165). En Botswana, por ejemplo, como parte del Programa de Salud Reproductiva Tsa Banana, los compañeros educadores hablaron con estudiantes de la escuela secundaria sobre el embarazo, el SIDA, la transmisión del VIH y el condón. Hicieron demostraciones del uso correcto del condón y enseñaron técnicas de negociación sexual y la manera de pedir al compañero que use un condón (165).

Cómo atender a los hombres jóvenes. Muchos programas de salud reproductiva no atienden a los jóvenes, ni hombres ni mujeres, a causa de la oposición de instituciones religiosas, políticas y de otra índole que condenan la actividad sexual fuera del matrimonio. De allí que a los adultos jóvenes no casados de ambos sexos suele resultarles mucho más difícil obtener anticonceptivos que a las parejas casadas (51). En algunos lugares la legislación prohíbe o limita el suministro de anticonceptivos y otros servicios a los jóvenes y las personas no casadas (159). Los hombres jóvenes tal vez sean los más ignorados de todos. Aun los programas para adultos jóvenes prestan más atención a las mujeres que a los hombres (12, 159).

La actitud de los proveedores de atención individuales también puede ser un obstáculo para los hombres jóvenes. Las creencias religiosas o culturales de los proveedores pueden impedirles atender a los hombres y mujeres no casados (12). El personal descortés o condenatorio puede hacer desistir a los jóvenes de buscar atención. En un estudio de Sudáfrica, por ejemplo, agentes locales jóvenes que se hacían pasar por clientes notificaron que algunos empleados del dispensario se resistían a suministrarles condones y a menudo no les entregaban las instrucciones sobre la manera de usarlos (2).

Los hombres jóvenes necesitan tener acceso a los servicios de anticonceptivos y ETS donde puedan sentirse cómodos y aceptados (159). Por lo común se sienten molestos en los dispensarios y temen que éstos no mantengan confidenciales sus visitas. Es una empresa difícil encontrar la manera de atraer a los hombres jóvenes a los servicios de salud reproductiva puesto que muchos de ellos se muestran reacios a buscar ayuda.

En algunos lugares se ha comprobado la eficacia de ofrecer una atmósfera cómoda y una variedad de servicios, desde exámenes físicos a pruebas de detección de ETS (12, 223, 233). La experiencia de los dispensarios en los Estados Unidos ofrece un ejemplo (68, 233). En Charlotte, Carolina del Norte, un dispensario llamado Un Lugar Masculino ofrece clases educativas y orientación sobre las ETS, salud reproductiva, anticoncepción y autoexamen testicular. El dispensario ofrece a la clientela en gran parte afroamericana, exámenes físicos generales así como pruebas de detección de anemia drepanocítica y ETS (68, 230).

También en la ciudad de Nueva York se creó en 1986 el Dispensario de Hombres Jóvenes, después que el personal se dio cuenta de que concurrían muy pocos hombres al Dispensario de Adultos Jóvenes (233). Para atraer a los jóvenes, el dispensario se transformó en un lugar donde los jóvenes podían "pasar el rato", recibir asesoramiento y orientación y atención de salud reproductiva y condones gratis (10). El Dispensario de Hombres Jóvenes se ha empeñado en ganarse la confianza de los hombres jóvenes en un barrio de bajos ingresos y una mayoría de inmigrantes. Muchos clientes acuden primero al dispensario porque necesitan un examen físico general para la escuela o el trabajo. Estos exámenes tienen un doble propósito pues sirven también de "momentos de enseñanza", durante los cuales los jóvenes pueden aprender cómo comportarse sexualmente sin riesgos (10, 233).


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