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Octubre de 1998 |
Estimular la comunicación entre la pareja Cada vez más, los proveedores de atención de salud y los investigadores se dan cuenta de que el cliente más apropiado para recibir información y servicios de salud reproductiva sería más bien la pareja que el individuo (26, 27, 62, 93, 130, 172). Por ejemplo, los hombres que discuten la planificación familiar con sus esposas tienden más a usar anticonceptivos y apoyan la práctica de la anticoncepción por sus esposas (ver La comunicación entre la pareja). Recientemente se registró en varios proyectos un aumento en el uso de anticonceptivos cuando se facilitó la comunicación entre los maridos y sus esposas. En Bangladesh, por ejemplo, el proyecto Jiggasha se vale de las redes rurales de comunicación existentes para que la comunicación sobre la salud reproductiva sea más culturalmente aceptable y para lograr que haya más comunicación entre hombres y mujeres (190). En bangla, la palabra jiggasha significa "inquirir". Los jiggashas son grupos de discusión compuestos de hombres o mujeres de la aldea que se reúnen por separado. Los jiggashas crean un lugar cómodo en donde hombres y mujeres hacen preguntas sobre la planificación familiar, los métodos anticonceptivos y la salud reproductiva (122). Agentes locales especialmente capacitados colaboran con las personalidades masculinas y femeninas de la aldea para impartir enseñanza sobre los métodos anticonceptivos, responder a las preguntas, distribuir anticonceptivos y enviar personas a los servicios correspondientes. También incitan a hombres y mujeres a hablar con sus cónyuges sobre planificación familiar. La participación de los hombres en los jiggashas ayuda a crear un ambiente favorable a la planificación familiar. Los resultados de las encuestas complementarias sugieren que el sistema de jiggashas complementó el trabajo de los agentes locales en favor de la planificación familiar. En las aldeas con agentes locales de planificación familiar y jiggashas, la tasa de prevalencia del uso de anticonceptivos (TPA) se elevó del 38% al 56%. En las aldeas con agentes locales pero sin jiggashas, la TPA subió del 26% al 32% (122). En zonas rurales de Honduras un programa de extensión agrícola ofrece un ejemplo de la manera de conseguir a bajo costo la participación de los hombres en la salud reproductiva y de aumentar la comunicación sobre planificación familiar de la pareja (194). Cuando se reúnen con los agricultores, los agentes de extensión remunerados se valen de un manual interactivo para conversar sobre la salud reproductiva. En algunas zonas también se entrega a las parejas un folleto destinado a ayudar a los cónyuges a planear sus objetivos familiares a largo plazo. En ambas zonas la comunicación entre los cónyuges mejoró. El porcentaje de mujeres que declararon haber discutido la planificación familiar con sus maridos se elevó del 36% al 50%. El porcentaje de parejas que discutían las ETS y el VIH subió del 42% al 54% (194). |