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Octubre de 1998 |
Ofrecer a los hombres una variedad de servicios de salud Los programas de salud reproductiva de diversas partes del mundo han encontrado que los hombres tienen preocupaciones y necesidades parecidas en materia de salud reproductiva. Mientras trabajaban con sus clientes del sexo masculino, organizaciones tales como Marie Stopes International, Profamilia de Colombia, Promoçao da Paternidade Responsavel (PRO-PATER) de Brasil, Asociación de Planificación Familiar de Kenya y Dispensario de Hombres Jóvenes de la ciudad de Nueva York han identificado los servicios de salud reproductiva que necesitan los clientes masculinos (12, 14, 32, 55, 61, 63, 100, 152, 241, 242, 271):
Más de 15 años de experiencia programática demuestran el valor de ofrecer una variedad de servicios. En Brasil, por ejemplo, PRO-PATER, que se estableció en 1980 primordialmente para satisfacer las necesidades de salud reproductiva de los hombres, ofrece servicios de ETS, tratamiento de problemas de salud reproductiva, vasectomía sin bisturí y otros métodos anticonceptivos. Los consejeros suministran a todos los clientes información sobre métodos anticonceptivos, incluida la vasectomía, y los ayudan a tomar decisiones informadas. PRO-PATER también dirige cursos sobre salud reproductiva de los hombres para enfermeras, médicos, asistentes sociales y psicólogos (63, 134). En Colombia, los tres dispensarios para hombres de Profamilia dispensan una variedad de servicios, inclusive exámenes médicos generales, servicios urológicos, orientación sobre planificación familiar y métodos anticonceptivos, detección y tratamiento de la infertilidad, tratamiento de ETS, detección de VIH, terapia sexual y cirugía plástica. Además, la organización ofrece servicios jurídicos a los hombres para el divorcio, separación y mantenimiento de los hijos. Profamilia también educa a los hombres acerca de la salud reproductiva, incluidas cuestiones sobre el género, mediante folletos y carteles (14). La demanda creciente de servicios por parte de los hombres y la capacidad de éstos para pagarlos han permitido que Profamilia subvencione otros servicios de planificación familiar. Por ejemplo, en 1986 el dispensario de hombres de Bogotá costeó 70% de los gastos con los honorarios cobrados por los servicios. En 1995 el dispensario era autosuficiente y generaba un superávit de 21% por encima de los costos (14). El establecimiento de dispensarios por separado ha sido una importante manera de atender a los hombres, pero suele ser una alternativa cara. Pero ésa no es la única manera. Una forma más económicamente accesible es acoger más cordialmente a los hombres en los programas de planificación familiar para mujeres. Un personal sensible y calificado y un ambiente acogedor pueden atraer a un número mayor de hombres a los servicios de salud reproductiva, incluso cuando se los ofrece junto con servicios para mujeres (13). Muchos dispensarios de planificación familiar ya están fomentando, en cierta medida, la participación de los hombres (59). Una manera fácil es tratar a los hombres más cordialmente. Varias otras actividades de bajo costo pueden contribuir a que los servicios traten mejor a los hombres —por ejemplo, alentar a las mujeres a llevar a sus compañeros para que reciban orientación y servicios, establecer horas de noche y los fines de semana para los hombres y ofrecer asesoramiento sobre la prevención de ETS junto con orientación sobre planificación familiar. Los indicadores de la participación de los hombres junto con otros indicadores del rendimiento de los programas ayudarán a los proveedores de servicios a reconocer la importancia de atender bien a los hombres (100). Los hombres: socios plenos y partidarios de una buena salud reproductiva. En el último decenio los programas han comenzado a contemplar a los hombres desde nuevas perspectivas. Las autoridades y los proveedores de servicios reconocen cada vez más que la tentativa de llegar a los hombres es una estrategia productiva que beneficia tanto al hombre como a la mujer. Ahora es el momento de aplicar las lecciones aprendidas y de transformar a los hombres en socios plenos y partidarios de una buena salud reproductiva. Los hombres están preparados para cambiar de comportamiento respecto de la planificación familiar y la salud reproductiva en general. Para ayudarlos en esta empresa, los programas pueden cooperar, aprender uno de otro y crear una variedad de enfoques que lleguen y atiendan a los hombres. Los programas pueden encontrar nuevas maneras de fomentar la responsabilidad sexual, fomentar el apoyo de los hombres a las decisiones de sus compañeras respecto de la anticoncepción y abordar la atención de la salud reproductiva de las parejas. Queda aún mucho camino por recorrer, pero con nueva información, nuevas ideas y nuevos enfoques, los programas ya han emprendido vigorosamente la marcha. |