ÍNDICE

         Capítulos
  1. La importancia de la calidad
  2. El movimiento de calidad en el campo de la salud
  3. La atención centrada en el cliente
  4. Los principios de la administración de la calidad
  5. El diseño de la calidad
  6. El control de la calidad
  7. El mejoramiento de la calidad

TEMAS PRINCIPALES

Publicado por el Population Information Program, Center for Communication Programs. The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA


Volumen XXVI, Número 3
Noviembre de 1998

Serie J, Número 47

¿Qué es calidad?

Quizá la definición más sencilla de la calidad haya sido inspirada por el trabajo de W. Edwards Deming, un pionero del movimiento de calidad en la industria (véase Capitulo 2.2). En lo más básico, el proveer buena calidad significa "hacer lo correcto en la manera correcta" (38). En los campos de salud y planificación familiar, esto significa ofrecer una gama de servicios que sean seguros y eficaces y que cubran las necesidades y los deseos del cliente.

La calidad en los campos de salud y planificación familiar ha sido definida en muchas formas (39). Desde una perspectiva de salud pública, la calidad significa ofrecer los mayores beneficios a la salud, con la menor cantidad de riesgos a la salud, a la mayor cantidad de personas, dados los recursos disponibles (148). Para otras personas, la calidad significa ofrecer una gama apropiada de servicios, por ejemplo: integrar el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y los servicios de salud materno-infantil con los servicios de planificación familiar. No obstante, otros definirían la calidad principalmente como el hecho de cubrir los deseos del cliente.

Además, una buena calidad puede significar cubrir los estándares mínimos para una atención adecuada o alcanzar altos estándares de excelencia. La calidad puede referirse a la calidad técnica de la atención; a los aspectos no técnicos de la prestación de servicios, tales como el tiempo de espera del cliente y las actitudes del personal; y a los elementos programáticos, tales como las políticas, la infraestructura, el acceso y la administración (53, 76, 91). La calidad a veces se contrasta con el acceso. De hecho, es difícil distinguir entre los dos.

Los clientes, profesionales de salud, administradores, elaboradores de políticas y financiadores todos tienen perspectivas distintas pero legítimas sobre lo que constituye la atención de buena calidad (89):

Perspectiva del profesional de salud. Históricamente, para los profesionales de salud la calidad ha significado calidad de atención clínica, es decir, prestar atención técnicamente competente, eficaz y segura que contribuya al bienestar del individuo (89). Por su parte, los gerentes de programas reconocen que los servicios de apoyo, por ejemplo, la logística y los registros, también son importantes para la calidad de los servicios. Para los elaboradores de políticas y los financiadores, entre los elementos clave con respecto a la calidad figuran el costo, la eficacia y los resultados para las poblaciones en su totalidad (154, 269). La definición de calidad creada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) abarca las perspectivas de todos estos grupos:

La calidad de atención consiste en el desempeño adecuado (según los estándares) de intervenciones confirmadas como seguras, que sean económicamente accesibles a la sociedad en cuestión y capaces de producir un impacto sobre las tasas de mortalidad, morbilidad, minusvalía y desnutrición (307).
Perspectiva del cliente. El abordar las inquietudes del cliente es tan esencial para la atención de buena calidad como la competencia técnica. Para el cliente, la calidad depende principalmente de su interacción con el profesional de salud, de atributos tales como el tiempo de espera y la privacidad, la accesibilidad de la atención y, como lo más básico, de que obtenga el servicio que procura (véase Capitulo 3.2). La importancia de la perspectiva del cliente con respecto a los servicios de planificación familiar fue reconocida crecientemente durante la década de los ochenta (54, 99, 234, 334, 402). Un marco conceptual publicado por Judith Bruce en 1990, junto con las herramientas de medición y evaluación elaboradas por Anrudh Jain, ha ejercido especial influencia para enfocar la atención en la perspectiva del cliente (53, 166, 168). Este modelo, extensamente conocido como el marco conceptual de Bruce-Jain, incluye seis elementos de calidad de atención en la prestación de servicios de planificación familiar (53):

  • Selección de métodos,
  • Información proporcionada al cliente,
  • Competencia técnica,
  • Relaciones interpersonales,
  • Mecanismos para motivar la continuidad y
  • Una constelación apropiada de servicios.
Otro marco conceptual con influencia, elaborado por la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), habilita a los clientes y motiva a los profesionales de salud al presentar los mismos seis elementos como una lista de derechos del cliente. Este marco conceptual agrega el acceso como otro elemento básico de la calidad (véase el recuadro, Marco Conceptual de la IPPF: Derechos del cliente y necesidades del prestador de servicios).

Con el creciente reconocimiento de la perspectiva del cliente, la calidad en los servicios de planificación familiar y en la atención de salud se está volviendo a definir como "la forma en que el sistema trata a los clientes" (154). Cuando los sistemas de salud y sus empleados ponen al cliente por encima de todo, ellos ofrecen servicios que no sólo cubren los estándares técnicos de calidad, sino que también cubren las necesidades del cliente con respecto a otros aspectos de la calidad, tales como respeto, información pertinente, acceso y equidad (53, 91, 92, 262).


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