ÍNDICE

         Capítulos
  1. La importancia de la calidad
  2. El movimiento de calidad en el campo de la salud
  3. La atención centrada en el cliente
  4. Los principios de la administración de la calidad
  5. El diseño de la calidad
  6. El control de la calidad
  7. El mejoramiento de la calidad

TEMAS PRINCIPALES

Publicado por el Population Information Program, Center for Communication Programs. The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA


Volumen XXVI, Número 3
Noviembre de 1998

Serie J, Número 47

Beneficios de la buena calidad

Todo profesional de salud tiene la obligación ética de garantizar que los servicios sean de buena calidad. En las investigaciones se está empezando a demostrar que la buena calidad también ofrece beneficios prácticos a los clientes y a los programas de planificación familiar. Entre estos beneficios figuran:

  • Seguridad y eficacia,
  • Satisfacción del cliente y, por ende, continuación por un plazo más largo,
  • Uso incrementado de la anticoncepción,
  • Satisfacción del profesional de salud con su trabajo,
  • Mejor reputación y competitividad del programa,
  • Mayor acceso a los servicios.
Seguridad y eficacia. La atención de buena calidad conlleva anticoncepción más segura y más eficaz. Si se prestan deficientemente, algunos servicios de planificación familiar pueden causar infecciones, lesiones y, en algunos casos, hasta la muerte (109). Los servicios deficientes también pueden llevar al uso incorrecto o esporádico de los anticonceptivos, o a la descontinuación del uso de anticonceptivos y, por ende, al embarazo no deseado (71). Los servicios de planificación familiar de buena calidad son seguros y eficaces porque ellos:

  • Ofrecen una gama de métodos que pueden ser ofrecidos en forma segura porque el programa cuenta con los recursos humanos, técnicos y financieros para ello;
  • Proporcionan toda la información que necesita el cliente acerca de los métodos, incluso sus posibles efectos secundarios;
  • Examinan al cliente para determinar su idoneidad médica;
  • Ayudan al cliente a escoger por sí mismo el método que sea más apropiado para sus circunstancias;
  • Enseñan al cliente a usar su método adecuadamente; y
  • Apoyan al cliente cuando éste tiene problemas o decide cambiar de método (53, 136, 153, 210, 333, 338, 388).
Mayor satisfacción del cliente y continuación del uso de anticonceptivos. La atención de buena calidad atrae, satisface y retiene a los clientes ofreciéndoles los servicios, suministros, información y apoyo emocional que necesitan para alcanzar sus metas reproductivas (388). Por ejemplo, en entrevistas con clientas en Chile, se comprobó que los servicios clínicos de buena calidad redujeron los temores de las clientas, aumentaron su confianza en la atención que recibieron y generaron lealtad a la clínica (376). En cambio, la atención deficiente puede desalentar a la mujer de procurar servicios de planificación familiar o motivar a las clientas a descontinuar el uso de la planificación familiar (400).

Según los estudios, los buenos servicios motivan a las personas a continuar usando la anticoncepción cuando desean evitar el embarazo. En la China, por ejemplo, las mujeres exhibieron mayor tendencia a continuar usando los anticonceptivos inyectables cuando habían recibido orientación integral sobre cómo funciona el método y cuáles son sus efectos secundarios. Sólo el 11% de las mujeres que recibieron una buena orientación habían discontinuado el uso del método después de un año, comparado con el 42% de las mujeres que recibieron orientación limitada (208).

En las Filipinas, entre los clientes de planificación familiar en la provincia de Bukidnon, las mujeres exhibieron mayor tendencia a continuar usando sus métodos si pensaban que el proveedor era agradable, si estaban satisfechas con los servicios, y si habían recibido información acerca de las ventajas y los efectos secundarios de varios métodos (321). En Bangladesh (Bengala), se preguntó a las mujeres rurales si los trabajadores comunitarios que las atendían eran atentos y sensibles a su necesidad de tener privacidad, si podían contar con ellos, si las trataban con respeto y empatía, y si les proporcionaban información pertinente. Entre las mujeres que creyeron haber recibido buena atención, según sus respuestas a estas preguntas, la probabilidad de que accedieran a usar un método de planificación familiar fue un 27% más alta que la de las mujeres que creyeron haber recibido atención deficiente, y la probabilidad de que continuaran usando un método por hasta 30 meses fue un 72% más alta (195).

En otros estudios se ha encontrado que la atención deficiente explica por qué algunas personas dejan de usar la planificación familiar. En general, las investigaciones indican que una atención médica deficiente no satisface al paciente, no lo alienta a procurar atención y regresar por más servicios, y lo motiva a cambiar de médico (126, 183, 214). Es probable que una usuaria de planificación familiar descontinúe el uso de su método o deje de usar la planificación familiar en general:

  • Si no se le explica cómo usar el método y ocurre un embarazo no planeado (20, 71, 111, 120, 147, 152, 201, 358, 368, 369);
  • Si no se le explican de antemano los posibles efectos secundarios, o si ocurren efectos secundarios y éstos no se tratan debidamente ni se manejan adecuadamente (71, 111, 128, 152, 201, 208, 267, 312, 358, 368, 369, 400);
  • Si al programa se le acaban los suministros (71, 152);
  • Si el proveedor trata a la clienta rudamente (369);
  • Si la clienta no puede obtener su método preferido (283).
Uso incrementado de la anticoncepción. ¿Influye la calidad de atención en la prevalencia del uso de métodos anticonceptivos? No hay mucha evidencia al respecto, principalmente porque aún no se ha llegado a un acuerdo sobre cómo medir la calidad en la prestación de servicios (64, 76, 154). Por ejemplo, los problemas metodológicos frustraron los intentos en Brasil, Marruecos y Perú para vincular los niveles de uso de anticonceptivos con la calidad de servicios (51, 146, 247, 250).

Sin embargo, según un estudio más reciente realizado en Perú, la calidad de los servicios sí importa con respecto a los niveles de uso de anticonceptivos en un área (248, 250). A las mujeres que habían declarado en la encuesta de demografía y salud de 1996 que ellas querían evitar un embarazo se les preguntó, 29 meses después, si habían quedado embarazadas (248). El embarazo no planeado resultó ser dos veces más común entre las mujeres en áreas con servicios de calidad deficiente que entre las mujeres en áreas con servicios adecuados: el 22% frente al 11%. La calidad se calificó conforme a una combinación de ocho indicadores, entre ellos la opción de escoger un método anticonceptivo, el prejuicio del proveedor, la capacitación del proveedor, información a los clientes y privacidad.

En otros estudios se ha vinculado el hecho de que una persona use o no use anticoncepción con varios aspectos específicos de la calidad de atención, incluso la integridad de la orientación (71, 346, 347), el recibir el método preferido (283) y la disponibilidad de servicios (24, 359).

Mayor satisfacción del profesional de salud con su trabajo. El profesional de salud siente mayor satisfacción personal y profesional con su trabajo cuando puede ofrecer atención de buena calidad y sentir que su labor es valiosa (393). Por ejemplo, en Uganda tanto los profesionales de salud clínicos como comunitarios convinieron en que el aspecto de mayor satisfacción en el trabajo es ayudar a las personas y el reconocimiento comunitario que reciben por ello (150).

El otorgar a los profesionales de salud la autoridad para resolver problemas y mejorar los servicios, como se hace en muchos de los métodos para mejorar la calidad, eleva la moral (219, 242, 266). Por ejemplo, en los programas donde se habilitó a los profesionales de salud para que desarrollaran sus propias soluciones a los problemas locales, se redujo la ausencia de estos empleados en Uganda (278) y se aumentó la motivación del personal en Níger (272). En cambio, si los miembros del personal de salud sienten que las condiciones impiden que ofrezcan atención de buena calidad, es más probable que se desalienten y que dediquen casi todos sus esfuerzos a otros trabajos (375).

Mejor reputación y competitividad del programa. Los programas que tienen reputación de prestar servicios de buena calidad atraen y retienen más clientes y se vuelven competitivos en la prestación de servicios. Por ejemplo, en el hospital regional de Kigoma en Tanzania la cantidad de mujeres que ingresaron para dar a luz aumentó un 25% después de que la comunidad reconoció que la calidad de los servicios de salud materna había mejorado (233). Una clienta en una clínica de salud materno-infantil en Chile lo afirmó en pocas palabras: "Lógicamente, las personas acuden a los lugares donde mejor son atendidas" (376). Aun donde no hay muchos profesionales de salud para escoger, los clientes pueden optar por usar métodos tradicionales de menor eficacia o no usar planificación familiar.

Los programas que constantemente prestan buenos servicios mejoran las percepciones de las personas con respecto a la planificación familiar moderna y a los servicios de salud en general, así como su propia imagen pública. Conversamente, si la calidad es deficiente, la gente puede empezar a suponer que el uso de anticonceptivos típicamente conlleva graves problemas. Por ejemplo, en un estudio realizado en Nepal se averiguó que las infecciones severas que surgían después de la esterilización y la inserción del DIU eran tan comunes que los habitantes del poblado creían que eran un efecto secundario característico de los métodos anticonceptivos modernos y no el resultado de atención deficiente (341).

Garantía de acceso a los servicios. La mayoría de programas de salud y planificación familiar se establecen de acuerdo con la premisa de que las personas tienen el derecho fundamental de recibir atención a la salud (371). En muchos países, los gobiernos son responsables de garantizar que todos tengan acceso a los servicios de salud (387). Los gobiernos también asumen la responsabilidad reguladora de proteger a los clientes de cualquier daño causado por atención deficiente, especialmente si los prestadores de servicios son empleados del gobierno (269). Las asociaciones de planificación familiar y demás proveedores no gubernamentales también procuran garantizar el acceso universal a los servicios de salud (159, 160).

La calidad de atención está estrechamente vinculada a la accesibilidad. El garantizar el acceso a los servicios significa que la atención económicamente accesibley de buena calidad debe estar a la disposición del público en todo lugar y todo momento que la necesite. El acceso es mucho más que la mera existencia de una instalación de salud o de un profesional de salud cercano. Cuando una unidad de salud no cuenta con suficiente personal capacitado adecuadamente, lleva un horario irregular, sufre de escasez de suministros, cobra precios altos o bloquea la atención con barreras médicas innecesarias, la comunidad no tiene acceso adecuado a los servicios (41). El mejorar la calidad de los servicios ayuda a los programas a cumplir con su meta de lograr la disponibilidad universal de los servicios.


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