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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA Volume XXVII, Number 2 |
Se facilita el desarrolloAl tener las parejas menos hijos, el crecimiento de la población es más lento, lo que representa un dividendo demográfico que los países pueden invertir en el mejoramiento de la educación, atención de salud, creación de empleos y demás.
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Las regiones con crecimiento de la población más lento ocupan un lugar más alto en el índice |
Cuando el crecimiento de la población es rápido, generalmente las economías no pueden crear empleos suficientes para todos. En los países en desarrollo, 800 millones de personas están desempleadas o subempleadas, más que la entera fuerza de trabajo del mundo industrializado. Estos países con altas tasas de fecundidad deben crear 40 millones de nuevos empleos por año sólo para seguir igual (44).
En un estudio de 99 países realizado en 1994 se encontró que el crecimiento de la población tuvo poco impacto en el crecimiento de la producción per cápita durante los años sesenta y setenta, pero tuvo un fuerte impacto negativo en los años ochenta (118). Probablemente el veloz crecimiento de la población haya sido más difícil de acomodar en una época de recesión mundial y de flujo de recursos de los países en desarrollo a los países industrializados (244).
En otras investigaciones se ha encontrado que el rápido crecimiento de la población deprime el crecimiento económico. El producto interno bruto (PIB) —el valor de mercado de todos los bienes y servicios producidos en un período determinado— es una medida de la solidez económica de un país. En un estudio de las tendencias del PIB y del crecimiento de la población en 72 países durante 1968–74 y 1977–83 se encontró que el crecimiento más alto de la población aminoraba a corto plazo el crecimiento del PIB (15). En otro estudio de 82 países se encontró que en los años ochenta en los 41 países con el crecimiento demográfico más lento, el ingreso medio por persona aumentó 2,5% más por año que en los 41 países con el crecimiento demográfico más rápido (244).
Cuando el crecimiento de la población se desacelera, lo típico es que el ingreso per cápita se eleve. En un estudio de 107 países, por ejemplo, se encontró que entre 1960 y 1985 la declinación de la fecundidad estuvo constantemente seguida de un aumento del ingreso per cápita (30). Este incremento de la productividad y el ingreso es, en gran parte, el resultado del “dividendo demográfico”, un cambio en la estructura de la población por edad (33, 144). A medida que el crecimiento de la población se desacelera, se produce una declinación de la razón de dependencia, o sea, del número de dependientes en relación con el número de personas en edad de trabajar.
Una mayor productividad habitualmente genera mayores entradas, más ahorros y más inversión per cápita, lo que a su vez puede ayudar a sostener la educación, atención de salud y otras mejoras sociales que contribuyen a incrementar aún más la producción. Se ha reconocido que este proceso dinámico es una de las razones esenciales por las cuales la economía de muchos países asiáticos creció rápidamente entre 1960 y 1990 (144).
Los países con rápido crecimiento demográfico suelen tener un nivel de desempleo alto y un bajo nivel de ahorros (1). Los padres no pueden permitirse ahorrar y tampoco necesitan ahorrar porque dependen de sus hijos y de la familia extensa para la ayuda que necesiten en caso de emergencia, enfermedad y al llegar a la ancianidad. A medida que los padres tienen menos hijos dependientes, su capacidad y motivación para ahorrar aumentan (144).
Una tasa más alta de ahorro lleva a una mayor inversión interna y a un aumento del capital con respecto al número de trabajadores en la economía (144) En cambio, cuando la tasa de ahorro y de inversión es baja, el crecimiento económico puede desacelerarse o incluso declinar, llevando a que baje el nivel de vida. En África Subsahariana, al descender el ahorro interno de 27% del PIB en 1980 al 15% en 1993, la inversión interna descendió de 24% del PIB al 16% (1).
Crecimiento de la población y educación. Los países con rápido crecimiento demográfico tienden a gastar menos por niño en educación que aquéllos en los cuales la población crece lentamente (152). A su vez, el nivel de educación descendiente a menudo lleva al descenso de la productividad y a ingresos más bajos (105).
En cambio, cuando la fecundidad desciende, los sistemas escolares pueden educar a un porcentaje más alto de jóvenes (41, 144). A medida que se eleva el nivel educativo de la fuerza de trabajo, la productividad laboral suele elevarse. El agregado de un año más de estudios a la educación media de la fuerza de trabajo está relacionado con un incremento de 4% a 9% del PIB (237).
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La rápida Andrew Mason, | ||
Medición del desarrollo | |||
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Datos |
Promedio de los | ||
Producto interno bruto per cápita en 1997 (en US$) |
908 | ||
Índice de desarrollo humano |
0.637 | ||
*Basado en tres dimennsiones del desarrollo humano: esperanza de vida, nivel de instrucción e ingreso per cápita, siendo 1,000 la calificación más alta posible. | |||
Especialmente en los países en los que la población está creciendo rápidamente, la desaceleración del crecimiento ayudaría mucho a mitigar las presiones ejercidas en la economía y en los ambientes naturales (33, 241). La población no puede continuar creciendo ni los niveles de consumo pueden seguir elevándose indefinidamente sin la posibilidad de que algún día quede destruido el ambiente natural del que dependen las generaciones presentes y futuras.
En cambio, el concepto de desarrollo sostenible reconoce que el proceso de desarrollo social y económico puede continuar sin sacrificar el medio ambiente. El esfuerzo requiere una combinación de inversión pública inteligente, ordenación eficaz de los recursos naturales, tecnologías agrícolas e industriales más limpias, menos contaminación y crecimiento demográfico más lento.
Una mejor ordenación de los recursos protege el medio ambiente y conserva la capacidad productiva de la naturaleza. Las economías más fuertes pueden permitirse invertir más en la protección del medio ambiente. El crecimiento demográfico más lento puede contribuir a acelerar el crecimiento económico y a conservar los recursos naturales.
Cada vez más, los expertos en desarrollo y los ambientalistas concuerdan en que las tentativas de mejorar el nivel de vida y de proteger el medio ambiente pueden ser complementarias (261, 269). En realidad, la reducción de la pobreza, la protección del medio ambiente y la desaceleración del crecimiento de la población están estrechamente relacionados (151, 259).