CONTENIDO
Chapters
- La importancia de abogar
por la planificación familiar
- Satisfacción de la demanda
de planificación familiar
- Se salvan vidas de mujeres
- Se salvan vidas de niños
- Se ofrecen opciones a la
mujer
- Se fomenta la adopción de
prácticas sexuales menos arriesgadas
- Cómo llegar a los jóvenes
- Cómo lograr la participación
de los hombres
- Se protege el medio ambiente
- Se facilita el desarrollo
- Planificación familiar
para el futuro
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA
Volume XXVII, Number 2
Julio de 1999
Serie J, Número 49 |
Muchas mujeres están buscando nuevas oportunidades en la vida: la posibilidad de decidir por sí mismas qué opciones tomar en materia de reproducción, adquirir más educación y desempeñar otros papeles además del de madre.
1
Multiplicación de oportunidades
En un entorno social que permite a la mujer asumir otras funciones distintas de la maternidad, la planificación familiar contribuye a su emancipación, permitiéndole elegir el número y escalonamiento de los nacimientos. Para algunas mujeres, el control de su propia procreación puede abrir la puerta a más oportunidades de educación, empleo y participación en la comunidad. En la CIPD de El Cairo, los países estuvieron de acuerdo en que el velar por el derecho de la mujer a regular su propia fecundidad es importante para resolver la desigualdad entre los géneros que existe en casi todos los niveles de la sociedad (224).
En prácticamente todas las sociedades la condición de la mujer deriva de su papel de madre. Pero es mucho lo que debe hacerse para asegurar que las niñas y mujeres tengan igual acceso a las demás opciones y oportunidades que ofrece la vida (140). La planificación familiar puede ayudar (147). Por ejemplo, con métodos anticonceptivos eficaces, las mujeres pueden decidir emplearse sin la interrupción impuesta por un embarazo involuntario. La inseguridad acerca del momento del embarazo inhibe las decisiones de la mujer en materia de educación y empleo. En igualdad de circunstancias, las mujeres que enfrentan esa incertidumbre tienden a invertir menos en educación y a tener empleos peor remunerados que las mujeres que pueden regular su fecundidad (22).
Es obvio que la sola decisión de optar por la anticoncepción rara vez es suficiente para cambiar la situación de la mujer en la vida. Sin embargo, es una influencia poderosa. Las mujeres que pueden adoptar la anticoncepción adquieren más control de su cuerpo. Además, las que usan anticonceptivos declaran que toman más decisiones por sí mismas y que la calidad de la vida ha mejorado para ellas (16, 49, 54).
Las mujeres encuestadas declararon que los beneficios del uso de anticonceptivos eran, entre otros, menos tensión, menos preocupaciones por cuestiones de la familia, más tiempo con los hijos y maridos y más tiempo para trabajar y participar en actividades de la comunidad (16). En promedio, las mujeres de los países en los que el uso de anticonceptivos está muy difundido, pasan menos tiempo criando a sus hijos que las mujeres de otros lugares (148) (ver la figura abajo).
En los programas de planificación familiar el instar a los clientes a tomar decisiones informadas sobre la salud reproductiva constituye la piedra angular de la buena calidad (122). Al tratar a las mujeres con respeto, los programas ayudan a reforzar la autoestima y confianza de las mujeres y a fortalecer así su autonomía y su capacidad para tomar por sí mismas una variedad de decisiones y a compartir con sus maridos la adopción de decisiones (49). El personal femenino de planificación familiar presenta a las jóvenes un nuevo papel que les sirve de modelo (209).
Además, mediante la orientación y otro tipo de comunicación, los programas pueden fortalecer la confianza de las mujeres en sí mismas y en las técnicas de comunicación y de adopción de decisiones, que pueden ayudar a las mujeres a obtener un tratamiento más justo y a buscar nuevas oportunidades (117, 251). Al mismo tiempo, al mostrar respeto a las mujeres como clientes, los programas de planificación familiar establecen un buen ejemplo para la comunidad (147).
Contribución al desarrollo. Las mujeres que pueden planificar su procreación también contribuyen mucho al desarrollo y las actividades de la comunidad (49). Para la mujer, el tomar decisiones respecto de la procreación es un primer paso hacia su desempeño en el desarrollo social y económico (196). En muchos países, el matrimonio tardío, la fecundidad más baja y la mayor educación de la mujer han contribuido a aumentar la participación de ésta en la fuerza laboral, acelerando así el crecimiento económico. Muchos observadores atribuyen el avance económico de Asia en parte al aumento de la participación de la mujer en la fuerza de trabajo (253).
Las mujeres son parte integral de numerosas estrategias de desarrollo, y la experiencia ha demostrado que las metas de los proyectos de desarrollo suelen alcanzarse mejor cuando están involucradas las mujeres. Por ejemplo, como prestatarias, las mujeres han tenido mucho éxito con los proyectos de microempresas y se han distinguido por cumplir con los planes de amortización en más del 95% de los casos (257).
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A medida que aumenta el número de mujeres que practican la anticoncepción, el número promedio de años dedicados al cuidado de los hijos disminuye considerablemente, así como el promedio de años pasados entre el primero y el último nacimiento. Así las mujeres tienen más tiempo para desempeñar otras funciones además de las maternales. |
2
La postergación de la maternidad permite que las mujeres obtengan educación escolar
La planificación familiar contribuye a que muchas jóvenes permanezcan en la escuela, mejorando así su futuro. Todos los años nacen 14 millones de niños cuyas madres tienen entre 15 y 19 años de edad (8). Las mujeres que comienzan a procrear antes de los 20 años tienen menos años de escolaridad que las que postergan la procreación hasta después de cumplidos los 20 años (218).
Mientras han aumentado las mujeres que postergan el matrimonio, muchas continúan casándose jóvenes y comenzando a tener hijos poco después del matrimonio. En muchos países en desarrollo las mujeres se casan, en su mayoría, antes de los 20 años de edad (148), y muchas jóvenes entre los 15 y los 19 años dan a luz (226).
Las dos razones más comunes por las cuales las jovencitas no terminan la escuela secundaria son el matrimonio y el embarazo (8). En algunos países el embarazo es la causa principal de que la tasa de deserción escolar sea más alta entre las niñas que entre los varones (73). Si bien las políticas escolares están cambiando en algunos lugares, en otros, las estudiantes que quedan embarazadas son comúnmente expulsadas de la escuela, mientras rara vez se toma esa medida contra los estudiantes varones causantes del embarazo.
En su mayoría, las jovencitas no vuelven a la escuela después de ser madres (130). Las mujeres que no terminan los estudios tienen menos oportunidades de trabajo y menos ingresos que las demás y es más probable que vivan en la pobreza (226).
La ayuda que se preste a la mujer para que evite los embarazos involuntarios y permanezca así en la escuela podría mejorar considerablemente la supervivencia y la salud de los niños (39, 159). El nivel de instrucción de las madres tiene una “poderosa y profunda relación” con la supervivencia y la salud de los niños, de acuerdo con un informe de las Naciones Unidas basado en datos de la Encuesta Demográfica y de Salud (EDS) realizada en 25 países (226).
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Llenar con los datos del país en el cuadro.
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Para una mujer, la adopción de decisiones en materia de reproducción “es el primer paso para contribuir al desarrollo real de la sociedad en que vive.”
Nafis Sadik, FNUAP (196) |
Medición de las oportunidades ofrecidas a la mujer |
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Datos del país |
Promedio de los país en desarrollo |
% de niñas matriculadas en la escuela secundaria |
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45 |
% de niños matriculados en la escuela secundaria |
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54 |
Edad media a las mujeres al casarse |
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21 |
NOTA: Las tasas de matriculación en la escuela secundaria también reflejan que las niñas, en contraposición a los niños, corren el riesgo de tener que abandonar la escuela antes de graduarse a raíz de un embarazo. Otro indicador importante es la edad promedio a la que la mujer se casa por primera vez, dado que cuanto más tarde se casa la mujer, mayor es el nivel educativo que peude adquirir y, por ende, mayor el número de oportunidades que se abren para ella en la vida. |
3
El envío de las hijas a la escuela
La planificación familiar reporta beneficios a las niñas mucho antes de que éstas lleguen a la edad fértil. Las familias con menos hijos tienden más a enviar a las niñas a la escuela. Las familias más pequeñas tienen más recursos por persona y por ende tienen más dinero para gastar en los derechos de matrícula, libros, transporte y otros gastos escolares. Pero si la familia es más numerosa, especialmente si hay más de cinco hijos, la probabilidad de que los niños permanezcan en la escuela disminuye notablemente, según demuestran las encuestas (66, 121).
Las niñas de familias grandes reciben por lo común menos instrucción escolar que sus hermanos (119, 134). Cuando hay muchos hijos en una familia, las niñas probablemente compitan con los varones por la oportunidad de ir a la escuela y permanecer en ella (133, 135). Cuando los padres deben decidir, a menudo piensan que es mejor educar a los hijos varones que a las hijas (119, 131). Aunque la matrículación escolar de las niñas ha estado aumentando, aún está detrás de la de los varones (12). En el mundo, dos tercios de los 300 millones de niños que no van a la escuela son del sexo femenino (236). |