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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA Volume XXVII, Number 2 |
Cómo llegar a los jóvenesMediante el suministro de información y orientación, los programas de planificación familiar pueden ayudar a los jóvenes a tomar decisiones sexuales responsables. Para los jóvenes que lo necesiten, los programas pueden ofrecerles mejor acceso a los servicios de salud reproductiva, incluida la anticoncepción. Un grupo grande, una necesidad crecienteLas relaciones sexuales entre los jóvenes no casados atraen amplia atención, y en general son objeto de censura. Las políticas hacia los jóvenes suelen reflejar la opinión de que la actividad sexual no debe tener lugar antes del matrimonio. Cada vez más, sin embargo, la gente reconoce la necesidad de llegar a todos los jóvenes con atención apropiada (223). Casi 1.000 millones de habitantes tienen entre 10 y 19 años de edad, un sexto de la población total del mundo. En su mayor parte, la actividad sexual entre los jóvenes tiene lugar dentro del matrimonio. Una minoría de hombres y mujeres jóvenes no casados son sexualmente activos, por lo común en forma episódica e infrecuente (158). Por otra parte, la experiencia sexual premarital se ha vuelto más común a medida que la edad al casarse por primera vez ha subido y la edad de la pubertad ha bajado (82).
Un número considerable de hombres y mujeres jóvenes tienen su primera experiencia sexual fuera del matrimonio. En África Subsahariana las encuestas muestran que, a los 20 años, término medio, 38% de las mujeres han tenido relaciones sexuales por primera vez antes del matrimonio. Se estima que en América Latina y el Caribe ese promedio es del 28% (ver la figura de la izquierda). En cuanto a otras regiones, pocas encuestas han preguntado si la primera experiencia sexual antes de los 20 años tuvo lugar antes o después del matrimonio. Consecuencias. Los jóvenes a menudo se ven presionados por sus compañeros para exponerse a prácticas sexuales arriesgadas, por ejemplo, visitas a trabajadores de la industria del sexo sin usar condones. Estas prácticas peligrosas suelen tener consecuencias mortales. La mitad de todas las personas infectadas por el VIH se infectaron entre los 15 y los 24 años de edad. Actualmente, aproximadamente un tercio de todas las personas con VIH tienen de 15 a 24 años de edad (232). Un embarazo involuntario a menudo apresura o hasta fuerza el matrimonio a temprana edad. No se dispone de datos sobre Asia, pero en el África subsahariana y en América Latina las adolescentes no casadas que dan a luz son comunes. En muchos países, un tercio de los nacimientos entre las mujeres de 15 a 19 años corresponden a mujeres no casadas (8). Son muchos los embarazos involuntarios y las ITS que se producen porque pocos jóvenes usan condones u otro anticonceptivo la primera vez que tienen relaciones sexuales. La razón más común que dan los jóvenes para no practicar la anticoncepción es que no esperaban tener relaciones sexuales; la segunda razón más citada es que no sabían nada de la anticoncepción (158). Atención prestada a los jóvenesActualmente los países se ocupan más de ayudar a los jóvenes a mejorar su salud reproductiva. En 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas, como parte de una resolución más amplia en consideración del progreso alcanzado desde la CIPD de El Cairo, exhortó a los gobiernos a reconocer que “los adolescentes sexualmente activos requerirán información, orientación y servicios de salud especiales de planificación familiar” así como prevención y tratamiento de las ITS (223). Puesto que durante la juventud se establecen las actitudes y patrones de comportamiento de toda la vida, la consideración de las necesidades de los jóvenes tendrán consecuencias positivas para ellos, tanto ahora como a lo largo de la vida. Los jóvenes necesitan aprender lo relativo a la sexualidad y la salud reproductiva a través de todos lo que están en posición de ofrecer información y orientación correctas, los proveedores de servicios de planificación familiar y otros servicios de salud, así como de los padres, maestros, compañeros y los medios de difusión pública (116). Los compañeros y los medios de entretenimiento, sobre todo, influyen poderosamente en los jóvenes y pueden ofrecer modelos de comportamiento saludable (115). Educación sexual. Los programas de educación sexual ayudan a los jóvenes de ambos sexos a mantenerse sanos. En casi todos los estudios se ha encontrado que la educación sexual no estimula la promiscuidad sexual. En efecto, de 53 estudios de diversos programas de educación sexual examinados por el Programa Común de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (UNAIDS), 22 encontraron que la educación sexual contribuía a retrasar el inicio de la actividad sexual, a reducir el número de compañeros sexuales o a reducir el embarazo involuntario y las tasas de ITS. Otros 27 encontraron que un programa de educación sexual no lleva a incrementar ni a reducir la actividad sexual. En sólo tres estudios se notificó un aumento del comportamiento sexual relacionado con el hecho de recibir educación sexual (232). Para muchos jóvenes no casados, la abstinencia sexual puede ser una buena opción. Por otra parte, los estudios no han encontrado que los programas que abogan sólo por la abstinencia hayan contribuido a reducir el grado de actividad sexual entre los jóvenes (56, 109, 168). |