|
Aunque los hombres comparten la responsabilidad de la salud reproductiva, la poca atención que han recibido en el pasado les ha dado a entender que la planificación familiar no es un asunto que pueda interesarles. Cuanto más puedan los programas llegar a los hombres, más saludables serán las consecuencias, para los hombres, las mujeres y los niños.
Comunicación y adopción de decisiones
Los hombres están más interesados en la planificación familiar de lo que generalmente se supone (58). Hoy día los programas de planificación familiar se ocupan cada vez más de la participación de los hombres. Pero queda mucho por hacer para convertir el interés en modos de comportamiento sanos.
En particular, es una buena estrategia de la atención sanitaria instar a los hombres a discutir la salud reproductiva, incluida la planificación familiar, con sus compañeras y compartir con ellas la responsabilidad por las decisiones relacionadas con la reproducción. Además, en la era del VIH/SIDA, es urgente para la propia protección de los hombres y de sus compañeras que los programas aborden el problema de las prácticas sexuales arriesgadas.
Los hombres desempeñan un papel poderoso —incluso dominante— en las decisiones relacionadas con la reproducción. Pero si no consideran los deseos de la compañera o las consecuencias para su salud o la de la compañera, sus acciones pueden tener resultados perjudiciales para la salud o incluso peligrosos. En cambio, las parejas que conversan sobre la planificación familiar y la salud reproductiva llegan a decisiones más saludables. Por ejemplo, es más probable que usen anticonceptivos y que los usen eficazmente (17, 50, 127).
Las encuestas revelan que muchos maridos y esposas no saben qué es lo que piensa el otro cónyuge sobre la planificación familiar (61, 163, 190). Cuando los hombres y mujeres no están enterados de los deseos del cónyuge respecto de la procreación, su actitud hacia la planificación familiar o sus preferencias en materia de anticonceptivos, algunas de las consecuencias pueden ser los embarazos involuntarios y abortos peligrosos (20, 88, 100, 150, 198).
Actitudes y comportamiento de los hombres. El uso de anticonceptivos por parte de los hombres es menor de lo que podría esperarse en vista del grado de conocimiento y aprobación de la planificación familiar, según las encuestas de hombres en países en desarrollo, en su mayoría en África Subsahariana.
Por ejemplo, entre un cuarto y dos tercios de esos hombres dicen que no quieren tener más hijos, pero ni ellos ni sus esposas practican la anticoncepción (61). Por otra parte, en los países encuestados, aproximadamente un quinto de las mujeres casadas dicen que no quieren quedar embarazadas pero no están usando ningún método anticonceptivo (189).
El uso de métodos anticonceptivos que requieren la cooperación del hombre — condones, vasectomía, retiro y abstinencia periódica— representa alrededor de un tercio del uso total de anticonceptivos entre las parejas casadas. Pero los dos métodos masculinos más eficaces: los condones y la vasectomía, están entre los menos usados de todos los métodos (225). Una razón de la evidente divergencia entre las actitudes de los hombres y el comportamiento de éstos respecto de los anticonceptivos es que, aunque los hombres estén enterados de los métodos anticonceptivos modernos, suelen saber muy poco acerca de ellos (85).
Con más información y estímulo, habría más hombres capaces de desempeñar un papel positivo respecto de la salud reproductiva. Por ejemplo, un marido puede ayudar a su esposa a tener embarazos sin riesgo y bebés sanos si está mejor informado acerca de la salud maternoinfantil (208). Los programas de atención de salud reproductiva pueden ayudar a los hombres a desempeñar una función de apoyo durante el embarazo y el parto (220) y durante la lactancia materna (208). El incremento de la participación de los hombres puede ser una estrategia promisoria para lograr una buena salud reproductiva para todos.
Cómo estimular un comportamiento sexual más sano
Casi todos los hombres, y especialmente los no casados sexualmente activos tienen mucho que aprender para llegar a ser compañeros sexuales responsables. En su mayoría, estos hombres necesitan conocer más acerca de la prevención del embarazo y la manera de evitar y prevenir el VIH/SIDA y otras ITS. En algunos países sólo una minoría de hombres nunca casados que han oído hablar del SIDA saben que los condones previenen el SIDA (74).
Aunque los hombres sepan que las relaciones sexuales sin protección son peligrosas, muchos toman ese riesgo (158). Pero entre los hombres hay gran demanda de condones que los servicios de planificación familiar pueden satisfacer. En los países encuestados al sur del Sahara, 7% a 50% de los hombres no casados declararon usar condones. En América Latina el uso de condones declarado por los hombres no casados se extiende del 27% al 64%. En otras partes existen pocos datos sobre los hombres no casados sexualmente activos (58).
Los hombres no casados suelen tener más dificultades que los casados en obtener información sobre el comportamiento sexual menos arriesgado (40). La vergüenza y la resistencia de los proveedores de servicios pueden impedirles obtener condones (74).
Los programas de planificación familiar pueden abordar muchos de los obstáculos que los hombres enfrentan cuando tratan de conocer y adoptar modos de comportamiento menos arriesgado. Por ejemplo, los programas han organizado actividades y reuniones comunitarias en las que los hombres pueden hablar con tranquilidad y franqueza sobre los que les interesa acerca del comportamiento sexual (111).
Es especialmente difícil llegar a los hombres jóvenes, pero algunos programas para la juventud han encontrado que los educadores compañeros en particular pueden suministrar información y asesoramiento sobre el comportamiento sano (58). Ahora, al llegar a los hombres de toda edad los programas de planificación familiar pueden hacer más por la salud de todas las personas. |