Contenido
Capítulos
  1. Por qué es importante la elección informada
  2. La toma de decisiones sobre la planificación familiar
  3. Políticas para la elección informada
  4. La comunicación para una elección informada
  5. Mejoramiento del acceso
  6. La administración en pro de la elección informada
  7. Mejor comunicación entre clientes y proveedores
Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland, 21202, USA.

Volumen XXIX, Número 1
Primavera de 2001
Serie J, Número 50
Programas de planificación familiar

El individuo en la comunidad

Las normas sociales y culturales, el papel asignado por razón de género, las redes sociales, la religión y las creencias locales influyen en la elección de las personas (53). En gran medida, estas normas comunitarias determinan las preferencias individuales respecto de la procreación y el comportamiento sexual y reproductivo. La comunidad y la cultura influyen en la actitud de una persona hacia la planificación familiar, el sexo deseado de los hijos, las preferencias sobre el tamaño de la familia, las presiones familiares para tener hijos y si la planificación familiar está o no de acuerdo con las costumbres y creencias religiosas (106, 170, 448). Las normas de la comunidad también prescriben cuánta autonomía tienen los individuos en las decisiones que toman sobre la planificación familiar. Cuanto mayores sean las diferencias de las intenciones respecto de la reproducción en una comunidad, más probable es que las normas comunitarias apoyen las elecciones individuales (53, 107).

La influencia del hogar y de la comunidad puede ser tan poderosa que puede oscurecer la línea entre el deseo individual y las normas comunitarias. En algunas culturas, por ejemplo, son numerosas las mujeres que rechazan la anticoncepción porque al tener hijos y criarlos siguen el sendero que las lleva al respeto y la dignidad que ha de conferirles la sociedad (33, 75, 262). En otros países la mayoría de las mujeres practican la anticoncepción porque la norma es tener familias pequeñas (275, 292). La gente suele no darse cuenta de que esas normas influyen en sus decisiones.

En otros casos se dan perfecta cuenta. Por ejemplo, los jóvenes generalmente deciden no buscar servicios de planificación familiar porque no quieren que sus padres y otros adultos sepan que son sexualmente activos. Muchos de ellos temen el ridículo, la desaprobación y la actitud hostil de los proveedores de servicios y otros (219).

El entorno social de una persona suele tener más influencia en las decisiones sobre planificación familiar que los atributos de determinados anticonceptivos. En Kenia, por ejemplo, cuando se les preguntaba a los nuevos clientes que dieran una sola razón por la cual elegían un determinado método de planificación familiar, casi todos citaban la actitud del cónyuge o de los compañeros, o su religión o valores (244).

En muchos países los programas de planificación familiar son parte de los intentos de desarrollo nacional económico y social. Los esfuerzos por fomentar la igualdad en la toma de decisiones y de crear conciencia acerca de los derechos de reproducción en la familia, la comunidad y la sociedad también promueven la elección informada de la planificación familiar (209). A medida que las mujeres adquieren más autonomía, son más capaces de reclamar sus derechos como individuos, incluido el derecho de actuar para proteger la propia salud reproductiva (186).

La influencia de las redes sociales. Todos pertenecemos a redes sociales informales que influyen en cierto grado en el comportamiento (293, 313, 354, 437). Las redes sociales incluyen familiares, amigos, vecinos, agrupaciones políticas, religiosas, juveniles y otras asociaciones formales e informales. Durante el curso del día, las mujeres suelen hablar con otras mujeres acerca de la planificación familiar y de la experiencia con el uso de anticonceptivos. Para muchas mujeres la comunicación informal es la fuente principal de información sobre la planificación familiar (360).

La influencia de las redes sociales es crucial para la elección informada. En su mayoría, las personas buscan la aprobación de los demás y modifican su comportamiento para complacerlos o satisfacer sus expectativas (52, 401, 442). El comportamiento individual respecto de la salud está influido por lo que la persona cree que los demás opinan de su comportamiento (360). En Nepal, por ejemplo, algunas mujeres declararon que les resultaba difícil practicar la planificación familiar porque los parientes o amigos no lo hacían. Estas mujeres se mostraban reacias a ser las primeras de su grupo social en practicarla (401).

La gente elige los métodos anticonceptivos que comúnmente se usan en la comunidad por saber que son socialmente aceptables y por conocerlos mejor (355, 442). Muchas mujeres recurren al mismo método de planificación familiar que usan las otras mujeres de sus respectivas redes sociales (163). En un estudio realizado en 1984 en las zonas rurales de Tailandia se encontró que cuanto más difundido era el uso de un método, más atractivo resultaba para los demás pobladores de las aldeas (121). Puede que comunidades enteras promuevan el uso de un tipo de anticonceptivo basándose en lo que anteriores usuarios de anticonceptivos eligieron en lugar de hacerlo en sus necesidades particulares (330). Incluso si están enteradas de los efectos secundarios o la ineficacia experimentados por anteriores usuarios de un método, algunas veces las personas lo prefieren igual porque les resulta familiar (121).

Mientras las redes sociales influyen poderosamente en la actitud y comportamiento de la mayoría de la gente respecto de la reproducción, los programas de planificación familiar influyen por sí mismos en las normas sociales a través de la difusión de nuevas ideas acerca del uso de métodos anticonceptivos (81). Basándose en un examen de los estudios realizados en los dos decenios anteriores, una investigación realizada en 1996 encontró que los programas han ayudado a convertir el interés de la gente en tener menos hijos en demanda clara de anticonceptivos. Lo han logrado en gran parte al hacer más accesible, común y aceptable el uso de anticonceptivos en muchas comunidades (143). Los programas de planificación familiar son a menudo el factor determinante para las personas que quieren evitar el embarazo pero no se deciden a practicar la planificación familiar (215, 276).

Por varios decenios se ha reconocido el papel de las redes sociales en la difusión de nuevas ideas acerca de la planificación familiar (345). A medida que aumenta el número de personas que deciden practicar la planificación familiar, ésta resulta cada vez más aceptable para otros que optan también por practicarla (82).

Influencia de la familia

El estado civil de la persona, la estabilidad del matrimonio, la comunicación con el cónyuge y la condición dentro de la familia influye en las decisiones sobre la planificación familiar (232). Algunas mujeres dicen que el uso de anticonceptivos no es una decisión individual, sino que la toma el matrimonio o la familia (107). En las Filipinas 88% de las mujeres encuestadas en 1994–1995 dijeron que la planificación familiar es comúnmente una decisión de la familia (6). No obstante, muchas mujeres dicen que el uso de anticonceptivos es una decisión individual en la que no intervienen ni el cónyuge ni los familiares (100, 283, 296).

A veces las decisiones son un reflejo de la percepción errónea de las mujeres acerca de las preferencias de sus maridos (265, 366). En Uganda, por ejemplo, 55% de las esposas percibían incorrectamente la actitud de los maridos hacia la planificación familiar, y en la República Dominicana, 41% de ellas, según datos de las EDS.

Para algunas, las decisiones acerca de la planificación familiar pueden reflejar las presiones de los familiares para usar un método en particular, por ejemplo, o para no usar ningún método. En lugares donde las mujeres tienen poca autonomía, los maridos, suegras u otros familiares suelen decidir por ellas (384).

Cuando los cónyuges no están de acuerdo respecto de la planificación familiar, a veces domina la preferencia del hombre y a veces la de la mujer (26, 33, 64, 271, 401). En un estudio de los datos de las EDS correspondientes a 18 países no se encontró una modalidad significativa cuando se trató de estasblecer qué preferencia dominaba, si la del marido o la de la esposa, cuando las parejas no están de acuerdo en decidir si tener o no más hijos (29).


Anterior | Siguiente
Parte principal | Contenido



Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health Center for Communication Programs Information & Knowledge for Optimal Health (INFO) Project
111 Market Place Suite 310, Baltimore, MD 21202
Phone: 410-659-6300    Fax: 410-659-6266    
Security & Privacy Policy
Icon Depicting USAID Seal