Contenido
Capítulos
  1. Por qué es importante la elección informada
  2. La toma de decisiones sobre la planificación familiar
  3. Políticas para la elección informada
  4. La comunicación para una elección informada
  5. Mejoramiento del acceso
  6. La administración en pro de la elección informada
  7. Mejor comunicación entre clientes y proveedores
Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland, 21202, USA.

Volumen XXIX, Número 1
Primavera de 2001
Serie J, Número 50
Programas de planificación familiar

Valores individuales y características personales

Las personas difieren ampliamente en lo concerniente a intenciones reproductivas, conocimiento de los derechos de reproducción, el riesgo percibido de quedar embarazada, las actitudes hacia la anticoncepción, la capacidad para tomar decisiones y otros factores que influyen en las decisiones acerca de la planificación familiar (106, 153, 169, 187, 304, 311, 359). La gente también difiere en lo relativo a creencias culturales y religiosas, y algunas personas no practican en absoluto la planificación familiar o evitan ciertos métodos a raíz de sus valores o creencias (100).

Las preferencias de las personas en lo que respecta a la planificación familiar habitualmente cambian a lo largo de los años fértiles, de acuerdo con la experiencia sexual, la procreación, la experiencia con anticonceptivos y con la estructura familiar y la situación económica de la familia (187, 241). La naturaleza de la relación sexual de una persona —sea en un largo matrimonio monógamo o en contactos sexuales ocasionales, por ejemplo— también influye en la elección del método anticonceptivo (160). Las personas no casadas cuya actividad sexual es poco frecuente o que tienen relaciones sexuales con más de un compañero o compañera suelen preferir los condones porque éste el único método que protege contra el VIH/SIDA y otras infecciones de transmisión sexual (ITS), y también contra el embarazo (ver el recuadro La elección de la doble protección).

Los individuos que saben que están infectados por el VIH pueden tomar decisiones diferentes acerca de la procreación y la planificación familiar. En un estudio realizado en 1998 en Côte d’Ivoire se encontró que entre 21 mujeres que concurrían a una clínica de atención prenatal y sabían que eran VIH-positivas, todas dijeron que querían tener otro hijo (9). Por otra parte, en los Estados Unidos se encontró en un estudio que las mujeres con VIH tienden menos que las mujeres no infectadas a quedar embarazadas y es más probable que recurran a la esterilización y que tengan un aborto (35).

Atributos de los métodos anticonceptivos. En su mayoría, las personas valoran ciertos atributos de los métodos como la eficacia, la seguridad y la ausencia de efectos secundarios (59, 172, 322). En un estudio de un grupo de enfoque compuesto por mujeres en siete países se encontró en todas partes gran interés por la eficacia del método, la protección contra el embarazo por tres a cinco años y la aparición de cambios mínimos en el flujo menstrual (392). También en un examen de investigaciones sobre los atributos de los métodos se encontró que las mujeres eligen y continúan usando métodos que son sumamente eficaces y tienen efectos secundarios mínimos (190).

Sin embargo, las preferencias individuales en materia de métodos anticonceptivos varían grandemente. No pueden formularse supuestos generales sobre qué atributos favorece una persona en particular en un método de planificación familiar (90, 187, 328).

Al elegir un método, las mujeres consideran muchos atributos de los métodos de planificación familiar. Consideran si el método es permanente o reversible, si puede usarse mientras se amamanta, si está bajo el control del proveedor de servicios o de la cliente, cuán fácil es de usar, si está controlado por el hombre o la mujer, si debe usarse en cada acto sexual, si reporta beneficios para la salud, y también qué apariencia tiene, cómo se siente e incluso cómo suena (31, 187, 298, 322, 455).

Muchas personas escogen un método en particular no por sus características deseables, sino más bien para evitar las características negativas de otros métodos. La elección de un método anticonceptivo determinado probablemente no indique que a la persona le gusta el método sino sólo que le parece mejor que otros métodos que le desagradan aún más (380). Como la gente tiende a prestar especial atención a las posibles consecuencias negativas de ciertos anticonceptivos, tal vez sea más importante que los proveedores de servicios ayuden a los clientes a entender las desventajas de un método en lugar de explicarles sus ventajas (380, 393, 455).

Muchas personas toleran los efectos secundarios indeseables y otras características negativas de la anticoncepción por estar fuertemente motivadas a evitar los embarazos involuntarios (393, 455). Son numerosas las mujeres que usan un cierto método por muchos años aunque no les satisfaga (362, 392). Como dijo una mujer entrevistada en Karachi, Pakistán: “Son métodos desagradables, pero al menos no hay peligro de que la mujer llegue a concebir” (392).

La manera en que ciertos atributos de un método concuerdan con los valores y las creencias del individuo en materia de salud influye en la elección del método anticonceptivo (187, 356, 361, 379). Algunas personas eligen el condón o los métodos basados en el conocimiento de la fertilidad por creer que el uso de métodos hormonales ha de trastornar los ritmos corporales naturales que ellas quieren mantener (164). En un estudio realizado en Togo en 1998 se encontró que, cuando las usuarias de anticonceptivos experimentaban trastornos menstruales, pensaban que eran signos de que los anticonceptivos no eran apropiados para su cuerpo y por lo tanto podían causarles infertilidad. Estas creencias acerca de la salud llevaron a que muchas interrumpieran el uso (188).

Algunos métodos poseen atributos que facilitan su uso clandestino por las mujeres. Muchas mujeres visitan los dispensarios de planificación familiar y practican la anticoncepción sin conocimiento de sus maridos (32, 257), temiendo a veces la violencia de éstos si llegan a enterarse (46, 186). Cuando en el hogar no se puede actuar en privado, las consideraciones principales al elegir un método para uso clandestino son la facilidad con que puede ocultarse, cómo rendir cuentas del tiempo transcurrido en ir a buscarlo y cómo esconder cualquier anormalidad del flujo menstrual causada por el uso de anticonceptivos (392).


JHU/CCP

Algunas mujeres dicen que en las decisiones sobre planificación familiar deberán intervenir sus esposos y otros familiares. Otras prefieren tomar ellas mismas esas decisiones. La gente considera una amplia variedad de factores al elegir la planificación familiar.

Estrategia para la elección informada

Lo mejor que pueden hacer los programas para asegurar que la gente pueda hacer una elección informada en materia de planificación familiar es adoptar una estrategia dirigida a toda la gama de factores que influyen en la forma de tomar ese tipo de decisión. Una estrategia completa para la elección informada comprende cinco áreas:

  1. Políticas gubernamentales. Cuando los gobiernos establecen políticas que facultan a la gente a elegir por sí misma y suministran los servicios que la gente desea, el principio de elección informada puede llegar a convertirse en realidad (ver la capitulo 3, Políticas para la elección informada).
  2. Comunicación. Los programas de comunicación proporcionan información crítica para la adopción de decisiones en materia de planificación familiar y estimulan el apoyo del público a la elección informada (ver la capitulo 4, La comunicación para una elección informada).
  3. Acceso. Mediante el ofrecimiento de una variedad de métodos anticonceptivos a través de una diversidad de lugares de prestación de servicios se brinda una elección más amplia en materia de planificación familiar (ver la capitulo 5, Mejoramiento del acceso).
  4. Liderazgo y administración. El liderazgo del programa y una eficaz administración ayudan a asegurar servicios que apoyan la elección informada (ver la capitulo 6, La administración en pro de la elección informada).
  5. Comunicación entre el cliente y el proveedor de servicios. La orientación para llegar a una elección informada es una asociación de dos expertos: el proveedor de servicios como experto en planificación familiar y el cliente como experto en su propia situación y necesidades personales (ver la capitulo 7, Mejor comunicación entre clientes y proveedores).

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