Contenido
Capítulos
  1. Por qué es importante la elección informada
  2. La toma de decisiones sobre la planificación familiar
  3. Políticas para la elección informada
  4. La comunicación para una elección informada
  5. Mejoramiento del acceso
  6. La administración en pro de la elección informada
  7. Mejor comunicación entre clientes y proveedores
Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland, 21202, USA.

Volumen XXIX, Número 1
Primavera de 2001
Serie J, Número 50
Programas de planificación familiar

Ofrecimiento de más fuentes de asistencia

Si se ampliaran los tipos de prestación de servicios sería posible brindar más opciones, especialmente a las personas difíciles de atender a través de los programas habituales (327). Se trata de las personas de bajos ingresos, las que viven en zonas rurales, las mujeres que no pueden dejar su casa y otras que quieren mantener en privado el uso de anticonceptivos (335, 395). Además, si hubiera más centros de prestación de servicios, las personas que quieren un anticonceptivo en particular —como por ejemplo, una cierta marca de condón o píldoras de una cierta formulación— podrían encontrarlo más fácilmente.

Al elegir un método de planificación familiar, muchas personas tienen en cuenta cuán accesible es para ellas, sobre todo si deben hacer un largo viaje para llegar al dispensario (160). La existencia de una fuente de asistencia cercana puede incluso decidir si alguien va a practicar la anticoncepción o no la va a practicar en absoluto. En Marruecos, por ejemplo, en una encuesta de mujeres que en 1992 no pensaban practicar la anticoncepción se encontró que en 1995 las que vivían cerca de un hospital, dispensario, médico o farmacia tendían más a practicar la planificación familiar que las que vivían más lejos. Aunque otros factores tales como las diferencias sociales y económicas o el haber cambiado de intención respecto de la reproducción, podrían explicar la diferencia, los investigadores concluyeron que la proximidad a una fuente de suministro era la razón más probable (276).

Los programas pueden ofrecer métodos a través de la distribución basada en la comunidad (DBC), el mercadeo social y los proveedores privados, y también a través de los dispensarios de planificación familiar y los hospitales. En los programas de DBC, los agentes locales visitan cada hogar de la comunidad o se valen de organizaciones e instituciones comunitarias para ofrecer anticonceptivos (16, 323).

Si bien puede ser caro sostener la DBC (217), ésta permite extender la elección de métodos de planificación familiar al llevarlos a la gente en lugar de requerir que la gente acuda a dispensarios o farmacias (197). La DBC puede ser especialmente útil si se capacita a los agentes de distribución para inyectar anticonceptivos correctamente, extendiendo así la elección de métodos (337). Los agentes de DBC, sin embargo, no pueden ser consejeros eficaces si prefieren ofrecer sólo los métodos que ellos pueden suministrar inmediatamente e insisten en que se los use en lugar de otros métodos que requieren la remisión del cliente a otro centro (244).


Population Services International

Una farmacéutica de Cambodia demuestra cómo usar correctamente un condón. Cuando los farmacéuticos y otros proveedores particulares reciben capacitación para ofrecer información detallada sobre el uso correcto de los métodos de planificación familiar, pueden ayudar a los clientes a usar más eficazmente el método elegido.

El mercadeo social de anticonceptivos —o sea, la promoción y venta de métodos de planificación familiar a precios subvencionados— puede mejorar el acceso divulgando información sobre los distintos métodos, poniéndolos más al alcance del bolsillo de los usuarios y distribuyéndolos a través de tiendas, farmacias y otros establecimientos minoristas para que sean ampliamente accesibles. Los programas de mercadeo social ofrecen habitualmente condones, píldoras y espermicidas y han demostrado dar buenos resultados, sobre todo en la comercialización de condones para la prevención de ITS (108, 135, 375).

En su mayor parte, los programas de ventas subvencionadas están destinados a promover ciertos anticonceptivos y no para asegurar que haya información sobre una variedad de métodos y el acceso a ellos. Por esta razón algunas personas han argumentado que los programas de mercadeo social —por bien intencionados que sean— inevitablemente predisponen a la gente a elegir determinados métodos (335). Los programas de mercadeo social están cada vez más dedicados a capacitar a farmacéuticos, tenderos, agentes de salud comunitarios y otros que venden marcas del mercadeo social, para suministrar a los clientes más información sobre las opciones en materia de planificación familiar (11, 126). Los programas de mercadeo social pueden incitar a los comerciantes minoristas a hablar sobre la variedad de métodos con los clientes y a ofrecer información sobre la seguridad de los anticonceptivos e instrucciones para el uso apropiado de éstos (17, 148, 334).

Las farmacias, los médicos en ejercicio privado y otros proveedores de atención del sector privado son una fuente creciente de suministros y servicios de planificación familiar (238, 270). El sector comercial en los países en desarrollo atiende las necesidades del 20% de las mujeres que usan métodos modernos de anticoncepción (390). En algunos países se dice que los servicios privados de planificación familiar son de mejor calidad que los servicios públicos, y el número de personas capaces y dispuestas a pagar por el precio de estos servicios ha ido en aumento (47, 390, 417).


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