Contenido
Capítulos
  1. Por qué es importante la elección informada
  2. La toma de decisiones sobre la planificación familiar
  3. Políticas para la elección informada
  4. La comunicación para una elección informada
  5. Mejoramiento del acceso
  6. La administración en pro de la elección informada
  7. Mejor comunicación entre clientes y proveedores
Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland, 21202, USA.

Volumen XXIX, Número 1
Primavera de 2001
Serie J, Número 50
Programas de planificación familiar

La administración en pro
          de la elección informada

En los programas de planificación familiar, una mejor administración de la prestación de servicios puede contribuir a aumentar la capacidad de los clientes para hacer una elección informada. Una administración en pro de la elección informada requiere el compromiso del liderazgo y un ambiente destinado a dar a los clientes lo que éstos quieran. Para aseurar que los clientes hagan una elección informada es necesario prestar atención a ciertas áreas administrativas como el análisis y el mejoramiento del desempeño, la provisión de supervisión eficaz, la capacitación del personal y la evaluación de los resultados.

La administración deberá cuidar especialmente que los clientes que elijan métodos permanentes o a largo plazo como la esterilización, DIU e implantes estén tomando decisiones informadas. Además, la administración en pro de la elección informada es particularmente importante en entornos de bajos recursos donde puede haber poco personal y escaso suministro de anticonceptivos y de material informativo.

Dirección del programa

Una firme dirección puede crear en el programa un ambiente que facilite la elección informada (386). Si el personal directivo superior da el ejemplo, el resto del personal lo seguirá. La mención de la elección informada en la exposición de objetivos del programa y en las directrices de las políticas oficiales puede ayudar a que el personal y los clientes se enteren de que el programa está comprometido a cumplir con el principio de la elección informada y los derechos de los clientes (209, 220).

Por ejemplo, la política sobre elección informada de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) establece que todas las Asociaciones de Planificación de la Familia (APF) facilitarán el acceso a una amplia gama de servicios de salud sexual y reproductiva, inclusive servicios de orientación para todos los individuos que los soliciten. Además, las APF han de asegurar que los servicios se provean de manera no coercitiva, que la provisión de servicios no esté vinculada a incentivos financieros, y que ningún servicio esté condicionado a la aceptación de otro servicio. Todas las APF deben aceptar esta política en su calidad de miembros de la IPPF (192).

En programas en los cuales el concepto de elección informada es nuevo, los directores se asegurarán de que todo el personal de los distintos niveles de la organización lo entienden (106). Los directores de programas garantizarán que no quede ningún objetivo, incentivo ni desincentivo para el uso de anticonceptivos (ver la Capitulo 3.4). Aunque los objetivos, incentivos y desincentivos raramente constituyen la política nacional, y los donantes generalmente no apoyan los programas de planificación familiar que mantienen objetivos, a veces perdura una cultura de trabajo orientada hacia objetivos específicos (253, 398). Los programas pueden establecer la capacidad de los clientes para hacer elecciones informadas como indicador principal del éxito del programa, al lado o incluso en lugar de los indicadores corrientes como el aumento del número de nuevos clientes (25, 212) (ver la recuadro Evalución de la elección informada).

Los directores de programas pueden apoyar el principio de que todos los clientes han de recibir el método anticonceptivo que quieran si es apropiado desde el punto de vista médico, en consonancia con las directrices médicas actuales. Los directores pueden ayudar a eliminar los obstáculos que previenen que ciertos grupos, como los jóvenes, usen algunos servicios o métodos de planificación familiar (ver la Capitulo 7.1).

Cuando las directrices que promueven la elección informada son claras y comprensibles y se observan ampliamente, pueden llevar a aumentar el número de opciones a disposición de la gente en materia de anticonceptivos. Por ejemplo, después que Tanzania formuló nuevas directrices para la prestación de servicios de planificación familiar en 1994 y llevó a cabo un proceso de difusión de un año de duración que incluía capacitación, los proveedores de servicios comenzaron a ofrecer inyectables a todas las mujeres. Anteriormente muchos pro-veedores consideraban que los inyectables eran peligrosos y que sólo debían ser prescritos por los médicos únicamente para las mujeres con muchos hijos (451).

En Kenia, después de un proceso similar de difusión de directrices en el año 2000, el porcentaje de proveedores que recomendaban una doble protección, a saber, usar condones solos o junto con otro método para protegerse contra las ITS y contra el embarazo, se elevó del 9% al 23% en el caso de los clientes constantes. El porcentaje de nuevas clientes a las que se negaban servicios de planificación familiar porque no estaban menstruando descendió del 19% al 2% (237).


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