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Este número de Population Reports se produjo en colaboración con el >proyecto DELIVER de John Snow, Inc. Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA Volumen XXX, Número 1, |
Obtención de suministrosHoy día son muchos los países en desarrollo que no pueden obtener anticonceptivos suficientes para satisfacer la demanda. Por añadidura, la demanda de planificación familiar está aumentando mientras hay menos certeza acerca de la financiación de anticonceptivos por parte de los donantes. Se ha vuelto esencial mejorar la gestión logística para aprovechar mejor los suministros existentes. Aumenta la demanda de planificación familiar. En muchos países en desarrollo el suministro de anticonceptivos no está a la par de la demanda creciente de planificación familiar. Por un lado, el número de mujeres en edad fértil es mayor ahora que en el pasado (136) y por otro, hay un porcentaje mucho más alto que usa anticonceptivos (146). Además, millones tienen necesidad insatisfecha de planificación familiar, o sea, quieren evitar el embarazo pero no usan ningún método anticonceptivo, de modo que no pueden considerarse posibles clientes de la planificación familiar (119, 123). Según las proyecciones, en los países en desarrollo y en los de la antigua Unión Soviética, en 15 años el número de usuarios de anticonceptivos habrá experimentado un incremento superior al 38%, elevándose de 552 millones en 2000 a 764 millones en 2015, de acuerdo a proyecciones inéditas de las Naciones Unidas (12), lo cual pone de relieve tanto el crecimiento de la población como el porcentaje creciente de personas que practican la planificación familiar. En estas cifras están incluidos los usuarios de métodos tanto modernos como tradicionales; actualmente 88%, término medio, de los usuarios de anticonceptivos recurren a métodos modernos en esos países y se proyecta que 86% los estarán usando en 2015 (121). Además, la lucha contra la pandemia del VIH/SIDA llevará a que aumente notablemente la necesidad de condones. El costo del suministro suficiente de condones se elevará de US$297 millones en 2002 a US$557 millones en 2015, de acuerdo con estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) (38) (ver la figura 1). A A medida que crece la demanda, aumentará también conside- rablemente el volumen de anticonceptivos qe debe manejar el sistema de suministros de un país. Las redes de distribución tendrán que ampliarse y fortalecerse para servir a los 212 mi- llones proyectados de clientes en 2015. También se elevarán los costos de almacenamiento, distribución, informática, adiestramiento de personal y otros aspectos de la gestión logística. Al mismo tiempo, los programas necesitarán encontrar financiación segura para mantenerse a la par de la demanda creciente. Solo mediante el abastecimiento constante todos los que quieran practicar la planificación familiar podrán elegir, obtener y usar anticonceptivos de buena calidad, concepto este conocido como seguridad anticonceptiva (ver la capítulo 7). La crisis de la financiación. Los países que dependen de la asistencia de donantes para ayudar a satisfacer la demanda de anticonceptivos están frente a una crisis. La asistencia total donada para anticonceptivos, después de alcanzar los US$172 millones en 1996, descendió a US$131 millones en 1999, de acuerdo con estimaciones del FNUAP. En 2000 ascendió a US$154 mi-llones (38, 144). No es probable que lo gastado en anticonceptivos por los gobiernos y los clientes a través de compras en el sector privado haya aumentado tanto como para compensar la declinación e irregularidades de la asistencia de los donantes (144). Es difícil, por otra parte, estimar los gastos públicos y privados en anticonceptivos. Los países desglosan de manera diferente los gastos en planificación familiar (109), y a menudo lo gastado en anticonceptivos no puede separarse de otras erogaciones de los programas de planificación familiar o del sector salud. (31). Aunque inadecuado para satisfacer la demanda, el gasto de los gobiernos en pla-nificación familiar es, sin embargo, considerable, especialmente si se consi-dera que numerosos gobiernos también están luchando por abastecer a la población de alimentos básicos y agua (57). Muchos encaran crecientes problemas económicos y sociales, y algunos enfrentan conflictos civiles y situaciones de emergencia. Las contribuciones de las fundaciones privadas a las actividades de población y salud reproductiva han aumentado cinco veces desde 1995 (71). Actualmente varias fundaciones aportan más que muchas naciones donantes para la asistencia en materia de población (32). Es típico, sin embargo, que no provean de fondos para anticonceptivos, como hacen los países donantes. Algunas compañías farmacéuticas ofrecen precios muy reducidos bajo ciertas condiciones, pero no se sabe con certeza si continuarán esta práctica (71). En general, la asistencia de las fundaciones y de las compañías farmacéuticas no ha compensado la declinación de la asistencia para suministros anticonceptivos de los donantes tradicionales. Los costos de los anticonceptivos continuarán aumentando considerablemente, y según las proyecciones llegarán a los US$1.249 millones en 2015 para satisfacer las exigencias de la planificación familiar (38). Si la aportación de los donantes fuera del 41%, como en 1992–1996, los donantes tendrían que aportar US$269 millones en 2002 y llegar a los 511 mi- llones en 2015. Los países en desarrollo tendrían que aportar US$388 millones en 2002, y elevar esa suma a US$738 mi- llones en 2015 (38). Si a esto se añaden los costos de los condones necesarios para la prevención de ITS/VIH, los donantes tendrían que aportar US$390 millones en 2002 y aumentar esta suma a US$739 millones en 2015. Los países en desarrollo necesitarían aportar US$564 millones en 2002 y US$1.067 millones en 2015 (38) (ver la figura 1). Con estas sumas de dinero se pagan solo los anticonceptivos, pero no los costos adicionales de la provisión de servicios de buena calidad (38). La financiación decreciente de anticonceptivos tiene serias repercusiones para la salud. Una declinación de US$1 millón de la asistencia resultaría en 360.000 embarazos involunta-rios adicionales, 150.000 abortos inducidos más, 11.000 defunciones infantiles más y 800 defunciones maternas más, de acuerdo con una estimación del FNUAP (144). En ausencia de medidas que ayuden a los programas de pla-nificación familiar de los países en desarrollo a sostenerse por sus propios medios, principalmente mediante el aumento del gasto estatal en planificación familiar y la participación más amplia del sector privado, (ver la capítulo 7.1), la financiación inadecuada de anticonceptivos por parte de los donantes amenaza la seguridad anticonceptiva (32, 54, 144). La financiación decreciente está llevando a que numerosos programas de planificación familiar presten más atención al fortalecimiento de la cadena de suministros. La gestión logística está adquiriendo cada vez más importancia. |
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