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Temas principales
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Número publicado en colaboración con el: Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org. Volumen XXVII, Numero 4 Temas sobre salud mundial |
Coerción sexual
La coerción sexual existe en progresión continua, desde la violación forzada hasta formas de presión no físicas que obligan a las niñas y mujeres a tener relaciones sexuales contra su voluntad. La piedra de toque de la coerción es que la mujer no tiene elección y enfrenta graves consecuencias físicas y sociales si opone resistencia a los requerimientos sexuales. Algunas formas de coerción, como la penetración forzada (violación), la agresión sexual (contacto sexual forzado) y el abuso deshonesto de los niños, se consideran delitos en muchos sistemas jurídicos. Por otra parte, la intimidación, la presión verbal o el matrimonio forzado, son culturalmente tolerados y en ocasiones hasta perdonados (211, 390). Otras formas de coerción, como la trático de mujeres y niños y las violaciones en la guerra, tienen lugar con la connivencia del hampa y los militares, respectivamente. En su mayor parte, la actividad sexual no consensual tiene lugar entre personas que se conocen, como cónyuges, familiares, cortejantes o conocidos (211, 479). La coerción sexual puede ocurrir en cualquier momento de la vida de la mujer. Se han registrado violaciones o abuso deshonesto de niñas de pocos meses de edad. Ni siquiera a una edad avanzada la mujer permanece inmune. Los centros de crisis para casos de violación han comunicado haber atendido a víctimas de setenta años o más (211). Gran parte de las víctimas de la coerción sexual son niñas o adolescentes de países industrializados y en desarrollo. Entre un tercio y dos tercios de las víctimas de la agresión sexual tienen 15 años o menos, según información dada a conocer por los sistemas de justicia y centros de crisis para casos de violación de Chile, Perú, Malasia, México, Panamá, Papúa Nueva Guinea y los Estados Unidos. Durante la niñez las jovencitas pueden convertirse en blanco fácil de los parientes o amigos mayores que consiguen su objetivo por la fuerza o con engaños. Más adelante, los novios, maestros, parientes u otros hombres con autoridad pueden forzar a las jóvenes a tener encuentros sexuales no deseados. Relaciones sexuales forzadas en el matrimonioParece irónico que buena parte de las relaciones sexuales no consensuales tengan lugar dentro de uniones consensuales. Naturalmente, no todas las mujeres tienen una experiencia negativa del acto sexual y muchas experimentan placer. Pero para algunas de ellas las relaciones sexuales son sólo otro medio de control masculino. Por ejemplo, en un estudio cualitativo de 15 países sobre el riesgo de VIH de la mujer, las mujeres relataron experiencias profundamente perturbadoras de las relaciones sexuales dentro del matrimonio. Las entrevistadas mencionaron a menudo que habían sido físicamente forzadas a tener relaciones sexuales o a participar en tipos de actividad sexual que encontraban degradantes y humillantes (466). Otras cedían a los requerimientos por temor a las consecuencias que les acarrearía negarse a ello, como maltrato físico, pérdida de sostén económico o acusaciones de infidelidad. En muchos otros estudios se ha observado este tipo de "consentimiento defensivo" (103, 136, 248, 365). |
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