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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Número publicado en colaboración con el: Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org. Volumen XXVII, Numero 4 Temas sobre salud mundial |
Iniciación sexual forzadaPara una considerable minoría de mujeres, la iniciación sexual es un acontecimiento traumático acompañado de fuerza bruta y miedo. Para otras, la iniciación sexual, aunque no físicamente forzada, no es empero deseada -una experiencia físicamente forzada, no es empero deseada -una experiencia que perciben como algo que les está ocurriendo, pero que ellas no eligieron (ver el Cuadro 5). Por ejemplo, en un dispensario de atención prenatal en las afueras de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 32% de 191 madres adolescentes cuya edad media era de 16 años, declararon que el primer coito había sido forzado. Un 72% declararon haber tenido relaciones sexuales contra su voluntad en algún momento, y 11% dijeron que habían sido violadas. Setenta y ocho por ciento de las adolescentes dijeron que si se hubieran rehusado se habrían expuesto a que las golpearan , 39% temían que se rieran de ellas y 6% dijeron que hubieran perdido a sus amigos. Aproximadamente 58% dijeron que el primer compañero sexual les había pegado diez o más veces (282). Además, en un estudio llevado a cabo en el Cabo Oriental de Sudáfrica, las razones más comúnmente citadas por las jovencitas para iniciar la actividad sexual eran haber sido "forzadas por la pareja", con 28% de ellas, y luego la "presión de jóvenes como ellas", con 20% (50). Los muchachos adolescentes admiten que la coerción ejercida en la compañera es común. En Kenya, por ejemplo, los muchachos de 12 a 14 años y de 15 a 19 años que participaron en discusiones de grupos de enfoque observaron: "Al principio las seducimos, pero si siguen siendo inflexibles, las obligamos", drogándolas o amordazándolas a veces para impedir que griten (301). Durante las discusiones de grupos de enfoque en Sudáfrica, una adolescente observó: "Yo realmente creo que el acto sexual forzado es la norma. Es la manera en que la gente interactúa sexualmente" (450). Cuanto más joven es la mujer en el primer coito, más probable es que éste sea forzado. En Nueva Zelandia, por ejemplo, una niña de cada cuatro que habían tenido relaciones sexuales antes de los 14 años declaró que había sido forzada a hacerlo, a menudo por un hombre mucho mayor (112). Lo mismo puede decirse de Estados Unidos, donde 24% de las que habían tenido relaciones sexuales antes de los 14 años declararon haber sido obligadas a hacerlo (2). Aun si el primer coito tiene lugar dentro del matrimonio, puede ser traumático, especialmente en lugares donde las mujeres y las niñas reciben poca información en materia de sexualidad (186). En un estudio sobre mujeres casadas de una comunidad pobre de la India se encontró que para muchas mujeres la primera experiencia sexual había sido traumática; sólo 18% de ellas tenían apenas una vaga idea de lo que podían esperar la noche de bodas. Una mujer recordaba: "Fue una experiencia aterradora. Cuando traté de resistir, me sujetó los brazos por encima de mi cabeza" (248). Las muchachas que se casan muy jóvenes son especialmente vulnerables. Si bien la práctica del matrimonio precoz está declinando, muchas jovencitas aún se casan sin desearlo, a menudo con hombres de mucha más edad que ellas (277). El coito a temprana edad, aun cuando esté culturalmente apoyado, puede ser traumático para las niñas. Por ejemplo, cuando la antropóloga Mary Hegland entrevistó a mujeres iraníes residentes en los Estados Unidos acerca de su iniciación sexual en Irán, muchas relataron anécdotas gráficas de la desfloración forzada. Era frecuente que los parientes mantuvieran acostada a la joven mientras el hombre tenía acceso carnal por la fuerza. Las mujeres entrevistadas empleaban términos como "violación" y "tortura" para describir su experiencia, pero decían que la palabra "violación" nunca se aplicaría a esta experiencia en Irán, ya que el coito tenía lugar dentro del matrimonio (208). |
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