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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Número publicado en colaboración con el: Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org. Volumen XXVII, Numero 4 Temas sobre salud mundial |
Autonomía sexual y embarazos no deseadosEn muchas partes del mundo se supone que el matrimonio otorga al hombre derecho de tener acceso sexual incondicional a la esposa y el poder de hacer valer este derecho mediante la fuerza si es necesario (409). Las mujeres que carecen de autonomía sexual generalmente son incapaces de rechazar la actividad sexual indeseada o de usar medios anticonceptivos, y están por ende en riesgo de quedar embarazadas sin desearlo. Como dijo una mujer de 40 años de Uttar Pradesh: "¿Qué puedo hacer para protegerme de estos embarazos no deseados a menos que él esté de acuerdo en hacer algo? Una vez, cuando me armé de coraje y le dije que quería evitar el acto sexual con él, me dijo: '¿Para qué más me casé contigo?' Me pega por cualquier tontería y me tengo que entregar a él cuando quiera que se le ocurre" (248). No es de sorprenderse que muchas mujeres consientan en tener relaciones sexuales aunque no lo quieran. Por ejemplo, en la región oriental de las Bisayas, en las Filipinas, 43% de las mujeres casadas en edad fértil que fueron encuestadas dijeron que temían rechazar los requerimientos sexuales de sus maridos generalmente porque si se rehusaban podían recibir una paliza (103). Numerosos estudios han encontrado que la violencia contra la mujer es más común en familias con muchos hijos (103, 130, 233, 268, 288, 318, 386, 436). Por largo tiempo los investigadores han supuesto que el hecho de tener muchos hijos contribuye a aumentar el riesgo de abuso de la mujer, quizá porque hay mayor estrés dentro de la familia o porque da lugar a más desavenencias conyugales. Estudios recientes llevados a cabo en Nicaragua, sugieren empero que la relación puede ser a la inversa, o sea que la violencia en el hogar aumenta la probabilidad de que la mujer tenga muchos hijos. En el estudio se encontró que las mujeres víctimas de abuso tenían una probabilidad dos veces mayor que las demás mujeres de tener cuatro o más hijos. Pero 50% de todo el abuso físico comenzó dentro de los dos primeros años de la relación, y 80% comenzó dentro de los cuatro años (131). El hecho de que el abuso fuera anterior a que la mujer tuviera muchos hijos sugiere que la violencia es un factor de riesgo de una prole numerosa más bien que una consecuencia. Una encuesta de gran escala entre los hombres casados de Uttar Pradesh, India, demuestra directamente que la actividad sexual forzada puede llevar a embarazos involuntarios. Los hombres que admitieron haber forzado a sus esposas a tener relaciones sexuales tenían una probabilidad 2,6 veces mayor que otros hombres de haber causado un embarazo no planeado (288).
Uso de anticonceptivos. Muchas mujeres no se atreven a tocar el tema de la anticoncepción por temor a que sus compañeros les respondan violentamente (23, 33, 84, 135, 157, 158, 411). En algunas culturas los maridos pueden reaccionar negativamente porque piensan que la protección contra el embarazo alentaría a las esposas a serles infieles. En lugares donde una prole numerosa es signo de virilidad, el marido puede interpretar que el deseo de la mujer de recurrir a la planificación familiar es una afrenta a su masculinidad (411). En Kenya algunos hombres dicen que se oponen al uso de anticonceptivos porque temen perder algo del control que tienen sobre sus mujeres (32, 463). La percepción que tiene la mujer de la actitud del marido hacia la planificación familiar influye mucho en su decisión de practicar o no la anticoncepción, según estudios realizados en Ghana, Indonesia, Kenya, las Filipinas y otros lugares (31, 135, 238, 269, 392). A través de 13 encuestas de las EDS, un promedio de 9% de las mujeres casadas con necesidad insatisfecha de planificación familiar -es decir, mujeres que quieren evitar el embarazo pero no están usando ningún método anticonceptivo- citan la desaprobación de los maridos como razón principal que les impide practicar la anticoncepción (35). Mientras en las encuestas sólo una minoría de esposas y maridos parecen diferir acerca del uso de anticonceptivos, estudios más detallados sugieren que estas parejas probablemente representen una gran proporción de las parejas con necesidad insatisfecha (377). Las mujeres suelen usar anticonceptivos a escondidas porque temen ser golpeadas o abandonadas si lo hacen abiertamente. Si la mujer llega a ser descubierta, las consecuencias de haber menoscabado la autoridad masculina puede ser grave. En Ghana, 51% de las mujeres y 43% de los hombres concordaron en que se justifica que el marido golpee a la mujer si esta usa un método de planificación familiar sin que aquel lo sepa (23). Cuando se les pregunta qué ocurre si una mujer practica la planificación familiar sin el consentimiento del marido, los hombres entrevistados en Ghana dieron respuestas como: "Es apropiado golpearla por no consultar con uno antes de ponerse a practicar la planificación familiar" (135). En Ciudad del Cabo, Sudáfrica, muchachas jóvenes describieron cómo sus compañeros les dieron una paliza y rompieron las tarjetas de anticonceptivos del dispensario (475). Para las mujeres que viven con hombres violentos, el temor de provocar una reacción negativa suele bastar para dejar de hablar sobre la anticoncepción. Como una mujer dijo acerca de su marido: "Siempre que oye hablar de la planificación familiar en la radio, se irrita y grita... Si es capaz de amenazar a una radio, ¿qué haría conmigo si yo empezara a hablar del tema?" (23). Afortunadamente, no todas las mujeres que temen recibir una respuesta negativa están necesariamente en riesgo de abuso. Los estudios sugieren que muchos maridos se muestran mejor dispuestos hacia la planificación familiar que lo que las esposas suponen (117). Pero la comunicación dentro del matrimonio en materia de sexualidad suele ser limitada y los cónyuges por lo común no conocen la opinión del otro acerca de la planificación familiar. Las mujeres cuyos maridos realmente están en favor de la planificación familiar pueden suponer que la actitud de aquéllos refleja las normas culturales que la desaprueban. En Uganda, por ejemplo, 24% de las mujeres pensaban que sus maridos no aprobaban la anticoncepción cuando en realidad la aprobaban (33). |
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