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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Número publicado en colaboración con el: Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org. Volumen XXVII, Numero 4 Temas sobre salud mundial |
La violencia lleva a embarazos de alto riesgoMundialmente, una mujer de cada cuatro experimenta abuso físico o sexual durante el embarazo, generalmente de parte del compañero (18, 64, 99, 132, 167, 240, 268, 274, 325, 326, 386). Las estimaciones, empero, varían grandemente. Dentro de los Estados Unidos, por ejemplo, las estimaciones de abuso durante el embarazo se extienden del 3% al 11% entre las mujeres adultas y hasta el 38% entre las madres adolescentes (99). Algunas de estas variaciones quizá se deban a la manera en que se formularon las preguntas, con qué frecuencia y quién las formuló (167, 355). Factores de riesgo obstétrico. La violencia antes del embarazo y durante el embarazo puede tener serias consecuencias para la salud de las mujeres y sus hijos. Las mujeres embarazadas que han experimentado episodios de violencia muestran mayor tendencia a postergar la búsqueda de atención prenatal (99, 113, 296, 351, 430, 447, 448) y a aumentar insuficientemente de peso (27, 99). También es más probable que tengan una historia de ITS (6, 287), embarazos no deseados o inoportunos (68, 88, 167, 448), infecciones vaginales y cervicales (99, 296, 351), infecciones renales (88) y pérdidas de sangre durante el embarazo (99, 351). Desenlaces adversos del embarazo. La violencia también puede tener serios efectos en el desenlace del embarazo. Se ha vinculado la violencia a un riesgo acrecentado de abortos espontáneos y provocados (6, 232, 386), trabajo de parto prematuro (88) y sufrimiento fetal (88). Varios estudios también se han ocupado de la relación entre la violencia durante el embarazo y el bajo peso al nacer, uno de los primeros factores que contribuyen a la mortalidad infantil en el mundo en desarrollo (6, 28, 51, 63, 88, 99, 121, 150, 193, 351, 355, 404, 447, 448). Si bien los resultados no son concluyentes, siete estudios sugieren que la violencia durante el embarazo contribuye considerablemente a la insuficiencia ponderal del recién nacido, al menos en algunos entornos (51, 63, 99, 150, 351, 447, 448). En un estudio llevado a cabo en el hospital regional de León, Nicaragua, los investigadores encontraron que, después de hacer los controles de otros factores de riesgo, la violencia contra las mujeres embarazadas estaba relacionada con un incremento tres veces mayor de la incidencia de insuficiencia ponderal. La violencia durante el embarazo era responsable del 16% de insuficiencia ponderal entre los lactantes estudiados y presentaba un riesgo mayor de bajo peso al nacer que factores tales como la preeclampsia, las pérdidas de sangre y el hábito de fumar (448).
No está claro cómo la violencia pone a los embarazos en riesgo superior al promedio, pero se han ofrecido varias explicaciones (326, 355). El trauma abdominal contuso puede conducir a la muerte del feto o a insuficiencia ponderal del recién nacido al provocar un parto prematuro (92, 342, 397). La violencia también puede afectar el resultado del embarazo indirectamente, al aumentar la probabilidad de que la mujer adopte tipos de comportamiento perjudiciales para la salud, como fumar y hacer abuso del alcohol y las drogas (ver pág. 19), todo lo cual se ha relacionado con el bajo peso al nacer (6, 67, 88, 121, 193, 285, 296, 351). El hábito de fumar y el abuso de sustancias en el embarazo son relativamente comunes, de modo que estos tipos de comportamiento pueden ser las formas principales en que la violencia en el embarazo contribuye a reducir el peso al nacer (99, 351). El estrés y ansiedad extremos provocados por la violencia en el embarazo también pueden llevar a partos prematuros o retraso del crecimiento fetal al aumentar los niveles hormonales o las alteraciones inmunológicas por estrés (179, 225, 454). El estrés puede reducir la capacidad de la mujer para obtener nutrición, reposo, ejercicio y atención médica adecuados (64, 355). El estrés resultante del abuso parece ser la explicación más probable del vínculo entre la violencia y la insuficiencia ponderal del recién nacido encontrado en estudios realizados en Nicaragua y México, donde el hábito de fumar y la ingestión de alcohol en el embarazo son raros, pero la violencia es común (447, 448). Violencia y defunciones maternas. En el subcontinente indio, la violencia puede ser responsable de una proporción considerable pero subestimada de defunciones relacionadas con el embarazo. En la India las autopsias verbales de un reciente estudio de vigilancia de todas las defunciones maternas en más de 400 aldeas y 7 hospitales de tres distritos de Maharastra revelaron que 16% de todas las defunciones durante el embarazo se deben a la violencia en el hogar (164). En zonas rurales de Bangladesh el homicidio y el suicidio motivados por problemas relacionados con la dote o el estigma de la violación o el embarazo fuera del matrimonio representaban el 6% de todas las defunciones maternas entre las mujeres de 15 a 19 años de edad (141). El riesgo de defunción relacionada con lesiones era casi tres veces mayor entre las adolescentes embarazadas que entre las adolescentes no embarazadas o entre las mujeres embarazadas de más edad (384). |
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