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Contenido

         Chapters
  1. El mundo presta atención
  2. Abuso por parte de la pareja íntima
  3. Coerción sexual
  4. Efectos en la salud reproductiva
  5. Amenazas a la salud y el desarrollo
  6. El personal de atención de saluddesempeña un papel clave
  7. Un programa de reformas

Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.

Número publicado en colaboración con el:
CHANGE 6930 Carroll Avenue
Suite 910
Takoma Park
Maryland 20912, USA
Téléfono: 301/270-1182
Fax: 301/270-2052

Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org.

Volumen XXVII, Numero 4
Diciembre, 1999

Serie L, Número 11
Temas sobre salud mundial

Con la violencia aumentan los riesgos
de otros problemas ginecológicos

La violencia sexual y física parece contribuir a que aumente el riesgo de que la mujer desarrolle numerosos trastornos ginecológicos, algunos de los cuales pueden ser debilitantes. Un ejemplo es el dolor pelviano crónico, que en muchos países representa el 10% de todas las visitas ginecológicas y un cuarto del total de histerectomías (125, 271, 456).

Aunque el dolor pelviano crónico está comúnmente causado por adhesiones, endometriosis o infecciones, alrededor de la mitad de los casos de dolor pelviano crónico no tienen ninguna patología reconocible. En una variedad de estudios se ha encontrado que las mujeres que sufren de dolor pelviano crónico tienen siempre más probabilidad de tener una historia de abuso sexual en la niñez (456), agresión sexual (80, 90, 125, 230, 369) y abuso físico y sexual por parte del compañero (401, 403).

Los traumas del pasado pueden llevar al dolor pelviano crónico a través de lesiones no reconocidas, por estrés o por la susceptibilidad creciente de la mujer a la somatización, o sea, la expresión de sufrimiento psicológico a través de síntomas físicos (125, 145, 259). También se ha vinculado el abuso sexual en la niñez al comportamiento más arriesgado y por ende a las ITS, que pueden conducir al dolor pelviano crónico, generalmente debido a la enfermedad pélvica inflamatoria.

Otros trastornos ginecológicos relacionados con la violencia sexual son las hemorragias vaginales irregulares (180), las secreciones vaginales, la menstruación dolorosa (184, 230), la enfermedad pélvica inflamatoria (402) y la disfunción sexual (la dificultad en experimentar orgasmos, falta de deseo y conflictos sobre la frecuencia del acto sexual) (184, 402, 403). La agresión sexual también parece aumentar el riesgo de sufrimiento premenstrual, trastorno que afecta a 8% a 10% de las mujeres menstruantes y causa perturbaciones físicas, del estado de ánimo y del comportamiento (183). El número de síntomas ginecológicos aparentemente está relacionado con la gravedad del abuso sufrido, al hecho de que la agresión fuera física y sexual, que la víctima conociera al agresor y que hubiera varios agresores (181, 182).

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