Send this report to a colleague

Contenido

         Chapters
  1. El mundo presta atención
  2. Abuso por parte de la pareja íntima
  3. Coerción sexual
  4. Efectos en la salud reproductiva
  5. Amenazas a la salud y el desarrollo
  6. El personal de atención de saluddesempeña un papel clave
  7. Un programa de reformas

Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.

Número publicado en colaboración con el:
CHANGE 6930 Carroll Avenue
Suite 910
Takoma Park
Maryland 20912, USA
Téléfono: 301/270-1182
Fax: 301/270-2052

Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org.

Volumen XXVII, Numero 4
Diciembre, 1999

Serie L, Número 11
Temas sobre salud mundial

Asistencia a las mujeres que revelan el abuso sufrido

Los agentes de salud generalmente piensan que es poco lo que pueden hacer cuando una mujer les revela el abuso sufrido. Pero lo que aquéllos digan y hagan tiene gran influencia en las medidas que tome la mujer (171, 293). El hecho de que se les hagan preguntas sobre la violencia puede indicarles que se trata de un importante problema médico y no algo de lo que ellas tienen la culpa. Como dijo una mujer de América Latina: “El médico me ayudó a sentirme mejor cuando me dijo que yo no merecía ser tratada así, y me ayudó a hacer un plan para dejar la casa la próxima vez que mi marido llegue borracho” (202).

En los Estados Unidos las mujeres también recalcan el poder de la validación, y hacen notar que les proporcionó “alivio”, “confort”, “plantó una semilla” y “puso en marcha las ruedas” hacia una percepción distinta de su propia situación (171). Algunas de las maneras en que los agentes de salud pueden promover la cura de las mujeres que viven en medio de la violencia se describen en “La rueda de la habilitación” empleada en la capacitación para la prevención de la violencia (ver la Guía espécial).

Aun si la mujer maltratada no habla de la violencia en el hogar, el hecho de preguntarle sobre esto demuestra que el clínico se interesa y ella puede decidirse a hablar más adelante sobre este problema. Si bien los agentes de salud deberían, idealmente, coordinar sus actividades con los servicios centrados en la comunidad, como los grupos locales de mujeres, los dispensadores de salud pueden actuar inmediatamente de varias maneras útiles durante la visita al dispensario (350, 460).

1. Valore el peligro inmediato. Averigüe si la mujer cree que ella o los hijos están en peligro inmediato. En caso afirmativo, ayúdela a considerar varias formas de proceder. ¿Tiene un amigo o pariente que puede ayudarla? Si hay en la zona un refugio de mujeres o un centro de crisis familiar, ofrézcase a llamarlos. Algunos hospitales y dispensarios han adoptado medidas explícitas que permiten a las mujeres maltratadas pasar la noche allí si les resulta peligroso volver al hogar (243, 277). Pero con dejar por un tiempo al compañero violento no se pone fin a la violencia. El momento más peligroso para la mujer con un compañero abusivo es, por lo común, el inmediatamente siguiente a su decisión de irse de la casa o de poner punto final a la relación (60).

2. Ofrezca atención apropiada. Para las mujeres que han sufrido agresión sexual, la atención apropiada puede incluir la provisión de anticonceptivos de emergencia y el tratamiento presuntivo de gonorrea, sífilis u otras ITS de prevalencia local. A menos que sea claramente necesario, los clínicos deberán evitar la prescripción de tranquilizantes y drogas que alteran el estado de ánimo a las mujeres que viven con un compañero abusivo puesto que pueden deteriorar su capacidad para predecir los ataques del compañero y reaccionar ante ellos.

3. Documente el estado de la mujer. Pocos dispensadores de atención de salud documentan adecuadamente los casos de abuso entre las mujeres. En Johannesburg, Sudáfrica, se encontró en un análisis que en 78% de los casos de abuso los dispensadores de atención no habían registrado la identidad del agresor. En las historias clínicas se incluían descripciones tan gráficas y generales como “recibió golpes de hacha”, o “apuñaleada con un cuchillo” (313).

Casi todos los dispensadores de salud pueden hacer más para poder documentar los casos de maltrato.
Hesperian Foundation (54)

La documentación minuciosa de los síntomas o lesiones de la mujer y la historia del abuso sufrido resultan útiles para el futuro seguimiento médico. La documentación también es importante en caso de que la mujer decida acusar al agresor o pedir la tutela de los hijos. La documentación será lo más completa posible y en ella se establecerá claramente la identidad del agresor y su relación con la víctima.

4. Prepare un plan para la seguridad de la víctima. Aunque la mujer no puede prevenir que la violencia se repita y tal vez no esté preparada para denunciar la agresión del compañero a la policía, hay formas de protegerse a sí misma y a los hijos. Puede tener preparado un bolso con los documentos importantes, las llaves y una muda de ropa, o inventar una señal para que los hijos sepan que necesitan buscar ayuda de los vecinos. Los agentes de salud deberán examinar con la mujer un modelo del plan de seguridad y decidir junto con ella qué medidas han de ayudarle en la situación que se halla (ver la Preparación de un plan para ponerse a salvo en la Guía espécial). Estos planes de seguridad pueden también pegarse con cinta adhesiva en la pared del baño del dispensario y de las salas de examen médico, donde las mujeres pueden leerlos sin sentirse incómodas.

5. Informe a las mujeres acerca de sus derechos. Cuando una mujer se decide a revelar su situación, es de importancia crucial que los médicos reafirmen que la violencia no es culpa suya y que nadie merece ser golpeado o violado. El código penal de la mayoría de los países considera que la violación y la agresión física son delitos, incluso si no existen leyes específicas contra la violencia en el hogar. El personal médico deberá averiguar qué protección legal existe para las víctimas de malos tratos y adónde pueden dirigirse las mujeres y los niños para conseguir ayuda efectiva para hacer valer sus derechos.

6. Remita a las mujeres a grupos de apoyo de la comunidad. Los dispensadores de atención de salud pueden ayudar a las víctimas de malos tratos reconociéndolas temprano y remitiéndolas a los grupos de apoyo locales disponibles. Las necesidades de las víctimas se extienden generalmente más allá de lo que el sector salud puede ofrecer por sí solo. Es esencial, por ende, que los agentes de salud sepan por anticipado qué otros recursos hay disponibles para ayudar a las víctimas del abuso. Para los agentes de salud es especialmente útil encontrarse personalmente con otros que ofrecen servicios para las víctimas de la violencia puesto que para ellos será más fácil remitir una mujer a alguien que ya conocen —si hay un rostro detrás del nombre.

Anterior | Siguiente
Parte principal | Contenido


111 Market Place, Suite 310, Baltimore, MD 21202, USA
Phone: (410) 659.6300/Fax: (410) 659.6266/E-mail: Poprepts@jhuccp.org