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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Número publicado en colaboración con el: Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org. Volumen XXVII, Numero 4 Temas sobre salud mundial |
Un programa de reformas
Para poner fin a la violencia contra la mujer se requieren estrategias coordinadas entre numerosos sectores de la sociedad y en el plano de la comunidad y de la sociedad. En algunos países los programas de salud reproductiva se hallan a la cabeza en la tarea de abordar la violencia contra la mujer (ver el recuadro Programas de salud reprodu tiva de vanguardia). Pero los esfuerzos deben extenderse mucho más allá del sector salud únicamente. En un programa de reformas habrá que incluir la habilitación de las mujeres y las niñas para el pleno ejercicio de sus derechos, costos más elevados para los que cometen abuso; provisión de lo necesario para satisfacer las necesidades de las víctimas; coordinación de las respuestas institucionales e individuales; participación de los jóvenes; servicios de extensión para llegar a los hombres; y modificación de las normas de la comunidad. Habilitación de las mujeres y las niñasLa habilitación de las mujeres y las niñas no es sólo un objetivo digno de alcanzarse, sino una estrategia clave para eliminar la violencia. La mujer nunca podrá escapar de la violencia si depende económicamente del hombre y su valor social depende exclusivamente de su papel de esposa y madre. En muchas partes del mundo, los códigos legales y las prácticas consuetudinarias aún tratan a las mujeres como ciudadanas de segunda clase, negándoles el derecho a ser propietarias de bienes, viajar libremente y obtener acceso a recursos económicos y productivos. En prácticamente todos los países la mujer está subrepresentada en cargos de liderazgo, y las cuestiones que le conciernen a ella en particular raramente se reflejan en la política fiscal. Como resultado, la mujer generalmente carece del poder necesario para decidir acerca de cuestiones básicas y tomar decisiones informadas acerca de su propia salud o sexualidad (442).
La habilitación de la mujer generalmente se ve como un proceso a largo plazo, que tiene lugar en el nivel internacional, nacional, comunitario e individual. Sus objetivos son:
Mundialmente, las redes de grupos de mujeres están trabajando a fin de lograr estos objetivos a través del activismo de base y la presión política para reformar las políticas y prácticas discriminatorias. La labor de organización de las mujeres ha rendido frutos notables. Por ejemplo, en el último decenio, 24 países de América Latina y el Caribe han reformado leyes relacionadas con la violencia en el hogar, en gran medida a causa de la presión de los grupos de mujeres (346, 480). Además, miles de ONG están trabajando para inculcar un mayor sentido de sus derechos entre las mujeres a través de la educación en derechos humanos, programas de educación jurídica, capacitación sobre el género y otras actividades de pequeños grupos. En Nepal, por ejemplo, la Fundación Asia patrocinó talleres sobre derechos humanos en 1998 para 90.000 mujeres campesinas a fin de educarlas acerca de sus derechos y de estimular la acción colectiva. En el mundo musulmán, el Instituto de Hermandad Femenina Mundial dirige talleres parecidos para las mujeres. En el manual publicado por el Instituto, titulado Sin peligro y segura: Eliminación de la violencia contra la mujer, se utilizan estudios de casos para desatar la discusión sobre asuntos como el matrimonio precoz, los crímenes en defensa del honor de la familia y la violencia marital (4). De acuerdo con el Instituto, “La mujer debe reclamar y reinterpretar su cultura a fin de alcanzar la meta de la autohabilitación” (417). |
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