Contenido
Capítulos
  1. La epidemia invisible
  2. Cómo se infectan las personas jóvenes
  3. ¿Por qué tan vulnerables?
  4. Cómo abordar la epidemia
  5. Para llegar a los jóvenes
  6. Las consecuencias de la inacción
  7. VIH/SIDA: Qué quieren saber los jóvenes
  8. Perfiles
  9. La juventud, centro de las estrategias
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111 Market Place, Suite 310
Baltimore, MD 21202 USA
Correo electrónico: mmc@jhuccp.org


Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.

Volumen XXIX, Número 3
Otoño de 2001
Serie L, Número 12
Temas sobre salud mundial

La carga para la juventud

Aunque no se reconoció al principio, ahora está claro que la epidemia de VIH/SIDA es peor entre la juventud*. En un período de 20 años se han infectado con el VIH más de 60 millones de personas, la mitad de las cuales se infectaron entre los 15 y los 24 años de edad (153, 432). Se estima que 11,8 millones de personas de 15 a 24 años de edad están viviendo actualmente con el VIH/SIDA (432). En algunos países africanos más de una mujer joven de cada cinco vive con el VIH/SIDA (ver el Cuadro 1).

*Los términos “juventud”, “adolescentes” y “personas jóvenes” se definen de diversa manera. La OMS llama adolescentes a las personas de 10 a 19 años de edad, y personas jóvenes a las comprendidas en el grupo más grande de edades de 10 a 24 años (409). Los tres términos suelen usarse de manera intercambiable, una práctica observada en este número de Population Reports.

Aunque los jóvenes son quienes más sufren a causa del VIH/SIDA, la epidemia que destruye a la juventud permanece en gran parte invisible (216), tanto a los ojos de los jóvenes mismos como a los de la sociedad en general. Los jóvenes a menudo tienen el virus por años sin saber que están infectados. Como resultado, la epidemia se extiende más allá de los grupos más expuestos al riesgo y alcanza a la población más general de jóvenes, lo que dificulta aún más su control.

Ya el SIDA se ha generalizado entre la juventud de casi la mitad del África Subsahariana. En una epidemia generalizada de VIH, 5% o más de la población está infectada (7). Se estima que en casi 20 países subsaharianos 5% o más de las mujeres jóvenes de 15 a 24 años de edad han sido infectadas por el VIH (162). A medida que cada nueva generación de jóvenes llega a la edad reproductiva, aumenta la probabilidad de que se produzca otra ola de infección (158).

Al propagarse la epidemia del SIDA, quedan expuestos al riesgo de infección por el VIH grupos de edades cada vez más jóvenes (126, 170, 308). La infección se extiende a grupos de edades más tempranas a medida que los hombres escogen parejas sexuales cada vez más jóvenes. Muchos hombres creen, quizá correctamente, que las muchachas más jóvenes tienen menos probabilidades de haber sido infectadas por el VIH, mientras otros creen erróneamente que el coito con una virgen puede curar el SIDA (299, 339, 367).

Estas tendencias de las preferencias sexuales se ponen de manifiesto en el hecho de que las jóvenes con VIH se infectan, en promedio, diez años antes que los hombres, y en consecuencia, muchas se morirán de SIDA a edades más tempranas que estos. Como resultado de esta situación, la Oficina del Censo de los Estados Unidos proyecta que, hacia 2020 habrá más hombres que mujeres en edad reproductiva, desequilibrio este que podría llevar a que los hombres busquen mujeres aún más jóvenes, aumentando así todavía más la infección por VIH entre las adolescentes (338).

Las estadísticas del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) indican la magnitud de la catástrofe entre la juventud:

  • En 1998, la fecha de las estimaciones más recientes de las nuevas infecciones, más de 2,5 millones de jóvenes de 15 a 24 años fueron infectados por el VIH (153), la mitad de todas las nuevas infecciones por el VIH de ese año (169).
  • Todos los días se infectan por encima de 7.000 jóvenes más —alrededor de cinco por minuto (153, 154, 165).
  • Mundialmente, las personas de 15 a 24 años de edad representan aproximadamente el 30% del total de personas que viven con el VIH/SIDA (432).

Las cifras mencionadas ponen de relieve la urgencia de abordar el tema del VIH/SIDA entre los jóvenes. Estos constituyen aproximadamente un quinto de la población mundial (363) y una porción aún mayor de la población de numerosos países en desarrollo —casi las dos quintas partes en los países con las más altas tasas de fecundidad (295).

Los jóvenes son especialmente vulnerables al VIH/SIDA debido a los atributos físicos, psicológicos, sociales y económicos de la adolescencia (70, 271, 284, 327, 422). Muchos adolescentes son económicamente dependientes y so- cialmente inexpertos, no han aprendido ni saben cómo protegerse de la infección, y generalmente tienen menos acceso a los servicios de atención de salud que los adultos (154, 158, 410).

La cultura y la sociedad tienen efectos poderosos en el comportamiento y a menudo contribuyen a aumentar la vulnerabilidad de los jóvenes al VIH/SIDA (ver la caja Cómo puede hacer daño la cultura). Los adolescentes por lo común no comprenden plenamente el alcance de su exposición al riesgo y los resultados potencialmente peligrosos.

Diferencias regionales y nacionales. La prevalencia del VIH/SIDA varía ampliamente de una región a otra y de un país a otro. El África Subsahariana enfrenta las perspectivas peores. Aunque solo vive allí el 10% de la juventud del mundo, la región contenía casi tres cuartas partes de toda la juventud que estaba viviendo con el VIH/SIDA en el año 2001: un total de 8,6 millones (153, 432).

En África la prevalencia del VIH es muy diferente de un país a otro. Botswana tiene la proporción más alta de personas jóvenes infectadas, por lo menos un tercio de las mujeres de 15 a 24 años de edad, mientras que otros países de África Meridional le siguen muy de cerca, en segundo lugar (ver el Cuadro 1). En cambio, la prevalencia del VIH es baja en África Occidental.

Dentro de Asia y el Pacífico, Cambodia, Myanmar y Tailandia exhiben las tasas de infección más altas, los únicos países de la región en los que la prevalencia del VIH es superior al 1% entre los jóvenes. En América Latina y el Caribe la prevalencia del VIH varía ampliamente. La región del Caribe tiene algunas de las epidemias más serias de SIDA fuera del África Subsahariana. En las Bahamas, Guyana, Haití y la República Dominicana, por lo menos 2% de las mujeres jóvenes han sido infectadas por el VIH.

En Europa Oriental y Asia Central, la prevalencia del VIH es relativamente baja. Solo en Ucrania hay más del 1% de hombres jóvenes de 15 a 24 años de edad infectados. La epidemia parece estar propagándose rápidamente entre las personas jóvenes, especialmente por inyectarse drogas en condiciones peligrosas. Si el VIH se extiende de los usuarios de drogas a la población en general, la prevalencia probablemente se elevará con gran rapidez (162). También en África del Norte y el Cercano Oriente, la infección por VIH entre las personas jóvenes es rara (153). Sin embargo, el uso de drogas inyectadas puede causar pronto una ola de infecciones en la región (171) y augurar así un aumento en las tasas totales de infección por VIH entre los jóvenes.

Solo unos pocos países industrializados, incluido Estados Unidos, tienen tasas de infección de 0,5% o más altas. Estos países tenían en 2001 un total combinado de unos 240.000 jóvenes que estaban viviendo con el VIH/SIDA, o sea, 2% del total mundial (432).

Diferencias dentro de los países. Las estadísticas nacionales a menudo ocultan grandes diferencias en las cifras relativas a la epidemia del VIH/SIDA dentro del país. En las ciudades la prevalencia del VIH es generalmente más alta que en las zonas rurales (223). En Zambia, por ejemplo, las mujeres de 15 a 19 años de edad que viven en Lusaka, la ciudad capital, tienen una probabilidad tres veces mayor de estar infectadas que las jóvenes de las zonas rurales (93). Pero con el tiempo, el movimiento de los habitantes entre las zonas rurales y urbanas podría llevar a que se reduzcan esas diferencias (223, 389).

Las estadísticas relativas al VIH/SIDA en la población general también pueden ocultar diferencias notables entre los distintos grupos. Así, por ejemplo, en las zonas del nordeste de la India el VIH parece confinado a los hombres y sus parejas sexuales que se inyectan drogas. En los estados meridionales y occidentales, en cambio, se ha extendido de este grupo a la población general (153).

Diferencias entre los géneros. Las diferencias genéricas en la tipología de la infección por VIH entre las personas jóvenes varían considerablemente en las distintas partes del mundo. En lugares en los que domina la transmisión heterosexual del VIH es común que haya más mujeres jóvenes infectadas que varones jóvenes (ver Actividad heterosexual). En casi toda África las tasas de infección entre las mujeres jóvenes son al menos dos veces más altas que entre los varones jóvenes (162) (ver el Cuadro 1).

En ciertas regiones las niñas adolescentes tienen una probabilidad hasta seis veces mayor de infectarse que los varones adolescentes (162). En algunas partes de Kenia y Zambia, por ejemplo, las tasas de prevalencia del VIH entre las adolescentes es del 25%, en comparación con el 4% entre los varones adolescentes (171, 339). Se estima que en Botswana aproximadamente la tercera parte de las mujeres de 15 a 24 años de edad son VIH-positivas, el doble de la proporción entre los hombres de la misma edad (162). En los Estados Unidos se observa un desequilibrio parecido entre los géneros (373).

En lugares donde la epidemia de VIH se ha difundido entre los usuarios de drogas, como en Australia, Nueva Zelandia, Europa y Asia Central, la mayoría de los casos se registran entre los hombres jóvenes porque estos tienen más probabilidades de usar drogas que las mujeres jóvenes (171). En China, a mediados de los años noventa, por cada jovencita infectada de 16 a 19 años de edad había nueve varones adolescentes infectados (419).

Entre los jóvenes de los países industrializados, la transmisión sexual del VIH ocurre predominantemente a través de los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres. En los Estados Unidos, por ejemplo, en 1999 la mitad de los casos de SIDA en los hombres de 13 a 24 años de edad se registraron entre los que habían tenido relaciones sexuales con otros hombres (373).

Diferencias económicas y sociales. El VIH se propaga más rápidamente y a más grandes distancias en condiciones de pobreza, falta de poder y de información (53, 223), o sea en las condiciones en que viven muchísimos jóvenes. En realidad, el SIDA es ahora en gran parte una enfermedad de los pueblos marginados (226, 395). Mundialmente, la epidemia del SIDA es más grave en los países más pobres (171). Dentro de los países, la población desfavorecida, o sea, las personas con pocas oportunidades y escasos servicios y sistemas de apoyo, es la que mayor riesgo corre (ver Pobreza y privación). También entre la juventud, el VIH afecta desproporcionadamente a los pobres y los marginados (283).

En el África Subsahariana el SIDA apareció al principio como una enfermedad de hombres ricos que podían darse el lujo de viajar, tener numerosas parejas sexuales y pagar por los favores sexuales recibidos. Pero al propagarse la epidemia, el VIH se ha difundido mucho más entre los pobres. En Asia el cuadro es parecido (395).

En los Estados Unidos el VIH/SIDA se notificó al principio entre hombres blancos, adultos, relativamente ricos, que habían tenido relaciones sexuales con otros hombres. La epidemia ha emigrado ahora a grupos menos privilegiados. En realidad, el SIDA se ha convertido en la causa principal de defunción entre los afroamericanos de 25 a 44 años de edad (373).


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