Contenido
Capítulos
  1. La epidemia invisible
  2. Cómo se infectan las personas jóvenes
  3. ¿Por qué tan vulnerables?
  4. Cómo abordar la epidemia
  5. Para llegar a los jóvenes
  6. Las consecuencias de la inacción
  7. VIH/SIDA: Qué quieren saber los jóvenes
  8. Perfiles
  9. La juventud, centro de las estrategias
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111 Market Place, Suite 310
Baltimore, MD 21202 USA
Correo electrónico: mmc@jhuccp.org


Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.

Volumen XXIX, Número 3
Otoño de 2001
Serie L, Número 12
Temas sobre salud mundial

Inyección de drogas

La inyección de drogas con agujas contaminadas por el VIH desempeña un papel clave en la propagación del SIDA entre las personas jóvenes, especialmente entre los hombres jóvenes. Cuando se inyectan drogas se transmite fácilmente el VIH pues se introduce el virus directamente en la corriente sanguínea. En algunos países, con inclusión de Argentina, Bahrein, España, Georgia, Irán, Italia, Kazajstán y Portugal, más de la mitad de los casos de SIDA están relacionados con el uso de drogas. También en Canadá, China, Latvia, Malasia, Moldova, Rusia, Ucrania y Vietnam, más de la mitad de todas las nuevas infecciones en 1998–1999 se registraban entre los usuarios de drogas intravenosas (162). En Asia la inyección de drogas está llevando al crecimiento explosivo de la infección por el VIH en varios países. Así, por ejemplo, en Katmandú, Nepal, más de la mitad de los usuarios de drogas inyectadas tienen el VIH, en comparación con menos del 1% a principios de los años noventa (247).

Muchos de los usuarios de drogas inyectadas son jóvenes. La edad media de los que comienzan a usar drogas ha bajado a medida que ha aumentado el suministro de drogas ilegales (412). Por ejemplo, en los Estados Unidos la tasa más alta de uso de drogas ilegales corresponde a las personas de 18 a 20 años de edad (368). El riesgo que corre una persona al inyectarse la droga por primera vez puede ser particularmente grande puesto que el nuevo usuario probablemente carezca del equipo necesario y necesite ayuda con la inyección, compartiendo a menudo instrumentos contaminados (354).

Un cartel en ruso

Un cartel en ruso advierte gráficamente que las drogas inyectadas exponen al que las usa al peligro de muerte por transmisión del VIH/SIDA

Otros medios de transmisión del VIH

Las personas que reciben transfusiones de sangre pueden ser infectadas por el VIH si la sangre está contaminada. Lo cierto es que, biológicamente, la transfusión con sangre contaminada es la manera más eficiente de transmitir el VIH, ya que se infunden grandes cantidades de virus en el cuerpo de la persona (312). En los primeros años de la epidemia en los Estados Unidos, las personas con hemofilia y trastornos de coagulación constituían el mayor número de adolescentes con VIH, que se adquiría sobre todo al recibir hemoderivados contaminados. Ahora que pueden hacerse pruebas de sangre, la proporción de jóvenes infectados de esta manera es mínima (100).

En la mayoría de los países de ingresos altos y medianos las pruebas corrientes de sangre donada para determinar la presencia de anticuerpos del VIH han contribuido a reducir grandemente el riesgo de infección por transfusiones de sangre o productos hemoderivados. Pero en los países de bajos ingresos, donde la sangre donada no siempre se somete a esas pruebas de detección, el VIH se sigue transmitiendo a través de las transfusiones de sangre (7, 78). En los lugares donde no es habitual hacer pruebas para determinar la presencia del VIH en la sangre, las jóvenes pueden estar particularmente expuestas al riesgo de infección si reciben alguna transfusión durante el parto (78).

El VIH y otras infecciones de transmisión sexual

La probabilidad de transmisión del VIH es mayor en presencia de otras infecciones de transmisión sexual (42, 52, 73). Las personas jóvenes sexualmente activas corren considerable riesgo de contraer no solo el VIH sino también otras ITS porque tienden a tener numerosas parejas sexuales y a no usar protección durante el coito y, entre las mujeres jóvenes, a tener relaciones sexuales con hombres de más edad (232, 312, 372). En muchos países las personas jóvenes exhiben las tasas más altas de ITS que cualquier grupo de edades (282, 372).

Cuando se tiene otra ITS, las personas VIH-positivas son más infecciosas y las VIH-negativas son más susceptibles a la infección. Algunas ITS contribuyen a aumentar la replicación del VIH (141, 300, 351). Además, las lesiones y úlceras causadas por las ITS proveen las hendiduras a través de las cuales el VIH puede pasar de una persona a otra (8, 52, 126). La presencia de ITS también lleva a que aumente la presencia de linfocitos CD4 en el aparato genital. Estos linfocitos son portadores del VIH (208).

Las ITS pueden contribuir a que aumente más de 100 veces la cantidad de VIH derramado en las secreciones genitales (418), elevándose así la probabilidad de que las secreciones contengan VIH en cantidad suficiente para causar infección (204, 312). De modo que mientras el riesgo de transmisión del VIH es normalmente más alto cuando es del hombre a la mujer, en presencia de ITS en uno u otro sexo, la probabilidad de transmisión será la misma, ya sea del hombre a la mujer o de la mujer al hombre (126).

El tratamiento de las ITS podría ayudar a contener la epidemia del VIH en algunos lugares (96, 126, 227, 280). Como en el caso de la prevención del VIH/SIDA, cuanto antes comience la prevención de las ITS, mejor serán los resultados. En Mwanza, Tanzania, por ejemplo, a los dos años de iniciarse el tratamiento de las ITS, la incidencia de infección por el VIH se redujo en un 40% (106). Pero en Rakai, Uganda, que tenía un programa similar de tratamiento de las ITS, este surtió un efecto mucho menor en la incidencia del VIH (390). La diferencia se explica básicamente por el momento en que se llevó a cabo el programa. En Mwanza el tratamiento tuvo lugar al principio de la epidemia, cuando la prevalencia del VIH era del 4%, mientras que en Rakai la prevalencia de VIH ya había llegado al 16% (105, 278). Como los adolescentes están, en efecto, en las primeras etapas de la epidemia, como la población de Mwanza, el tratamiento que se les administre contra las ITS podría reducir considerablemente la transmisión del VIH (126, 227).


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