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Hacia un ambiente favorecedorEl impacto de la epidemia de SIDA podría haberse reducido considerablemente si los líderes políticos la hubieran tomado seriamente y hubieran respondido de inmediato. Como se observara en la Sesión Especial sobre el VIH/SIDA de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2001: “un fuerte liderazgo en todos los niveles de la sociedad es esencial para responder con eficacia a la epidemia” (166). En países con enfoques eficaces, las políticas nacionales proporcionan un ambiente solidario y favorecedor en el cual pueden operar y mantenerse los proyectos y programas (156, 233). En algunos países los dirigentes han respondido con decisión y han cambiado las cosas. El éxito de Uganda en la lucha contra el VIH/SIDA, por ejemplo, suele atribuirse en parte al destacado liderazgo del Presidente Yoweri Museveni, quien reconoció temprano la epidemia y estimuló la extensa labor de prevención (150). En la India, el primer ministro ha exhortado a los miembros del parlamento a reconocer que la epidemia es el problema de salud pública más serio del país (247). En Tailandia, después que los informes del sistema de vigilancia mostraron en 1989 que el país estaba en las primeras etapas de una epidemia de SIDA, el gobierno respondió con un enfoque integral. Se procedió así a lanzar una amplia campaña de información pública, se desalentaron las visitas a los trabajadores sexuales y se creó un programa para promover el uso constante de condones por todos en el comercio sexual (el Programa del Uso del Condón al 100%) (149, 408, 414). Uno de los cambios más notables del comportamiento individual resultantes de los esfuerzos del gobierno de Tailandia fue la pronunciada disminución del número de hombres jóvenes que visitaban las casas de prostitución para su primera experiencia sexual (48). El uso de condones con las trabajadoras sexuales de los prostíbulos es ahora casi general. Por otra parte el uso de condones con compañeros ocasionales sigue siendo menos común (155, 408). Sin embargo, la enérgica iniciativa de Tailandia ha reducido la prevalencia del VIH/SIDA entre los adultos a menos del 2%, en comparación con las estimaciones del 10% al 15% sin esas medidas de prevención (247). En Camboya, después que los informes del sistema de vigilancia revelaron en 1998 que la prevalencia del VIH entre las trabajadoras sexuales era del 40%, el gobierno adaptó la estrategia de Tailandia del Uso del Condón al 100%. Como resultado, el uso del condón en los prostíbulos se elevó considerablemente. En 1997 un 40% de las trabajadoras sexuales de los prostíbulos usaban condones con los clientes; en 1999 el porcentaje era del 80%, o sea que había aumentado al doble (162). Algo parecido ocurrió en Senegal cuando en 1986, ante las primeras indicaciones del VIH/SIDA el gobierno de Senegal procedió a enfrentar la epidemia, estimulando a los grupos comunitarios, trabajando con los dirigentes religiosos e introduciendo el tema de la prevención del SIDA en los planes de estudios de la escuela primaria y secundaria. Las campañas de comunicación también llegaron al público a través de la radio, en las mezquitas y en los mercados. Se alentó a los padres a hablar con sus hijos acerca del VIH/SIDA. Como resultado, la prevalencia del VIH entre las mujeres embarazadas ha permanecido inferior al 2%, sin tender a elevarse (288). Además, el uso de condones se ha elevado entre los hombres jóvenes. Actualmente solo un 10% de ellos dicen que no usan condones con las parejas ocasionales. En cambio, algunos gobiernos han hecho retroceder las medidas de prevención del SIDA con declaraciones y posiciones que perpetúan los malentendidos y desacuerdos acerca del VIH/SIDA y sus víctimas. En 2000, por ejemplo, el Presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki especuló públicamente que el VIH no causa SIDA, pese a que Sudáfrica tiene más personas infectadas por el VIH que cualquier otro país (162). En Argentina, un proyecto destinado a mejorar la salud reproductiva de las personas jóvenes se dio por terminado al convertirse en motivo de desacuerdos durante la campaña electoral (241). Hasta que no haya más líderes que hagan oír sus voces y derriben el muro de silencio, vergüenza y reproches que rodea al SIDA, no hay mucha esperanza de articular un amplio y vigoroso programa de lucha contra la epidemia (162). El liderazgo gubernamental es especialmente importante en nombre de los jóvenes que raramente se hallan en posiciones de autoridad y generalmente no pueden hablar por sí mismos.
Defensa y promoción. Al defender y promover la lucha contra la epidemia puede estimularse el establecimiento de medidas efectivas en favor de la salud reproductiva, incluida la prevención del VIH/SIDA (136, 378). Las organizaciones internacionales, inclusive las Naciones Unidas y sus diversos organismos pueden promover eficazmente la necesidad de abordar el SIDA como un problema de desarrollo global y de aumentar y sostener el apoyo internacional. Los esfuerzos de defensa y promoción se necesitan sobre todo para tener un enfoque más claro en la juventud. Algunos países abogan por medidas que probablemente han de beneficiar a la juventud. En las Filipinas, por ejemplo, la labor de defensa y promoción de una coalición de ONG llevó a que se aprobara legislación que proscribe la prueba obligatoria para detectar la presencia del VIH, garantiza el derecho a la vida privada y prohíbe la discriminación contra las personas que están viviendo con el VIH/SIDA (136). Estos esfuerzos también llevaron a que se aprobara la Ley de las Filipinas sobre el SIDA de 1998, que estipula un mandato legal para poner en vigor los estatutos a nivel local (247). Los que defienden este tipo de medidas están trabajando en Botswana para establecer programas educativos sobre el VIH/SIDA en las escuelas, y en Camboya para promover la educación sobre el SIDA de las jóvenes camareras de las cervecerías (112). En Nepal varias agrupaciones abogan por los derechos de las jóvenes vendidas al comercio de la prostitución (56). El Proyecto Centroamericano para la Prevención del VIH/SIDA (PASCA) está dedicado a fortalecer la colaboración entre los parlamentarios de la región mediante el intercambio de información sobre cuestiones relativas al SIDA. A raíz del proyecto, líderes de Honduras, Nicaragua, Panamá y El Salvador firmaron la Declaración de San Salvador, centrada en la juventud (112). Algunos jóvenes que viven con el VIH/SIDA se han convertido ellos mismos en defensores de las medidas para combatir la epidemia (397). En Sudáfrica, Nkosi Johnson, un niño de 12 años infectado al nacer, personifica la clamorosa voz de los niños que viven con el VIH/SIDA. Después que una escuela se negó a admitirlo a causa de la infección, presentó su caso ante el Presidente Nelson Mandela. Como resultado, el parlamento aprobó un estatuto que permite que los niños infectados, inclusive Nkosi, asistan a la escuela (63). Nkosi murió de SIDA en junio de 2001. Financiación. Los fondos destinados a la prevención del VIH/SIDA son inadecuados (403). Mientras cada vez más autoridades reconocen la gravedad del VIH/SIDA, los gobiernos raramente suministran fondos suficientes para llevar a cabo una labor efectiva contra la epidemia (162). En efecto, entre 1988 y 1997, mientras se propagaba el VIH, la cantidad de fondos donados por persona VIH-positiva se redujo a menos de la mitad (16). Además, los fondos para combatir el SIDA no van adonde más se necesitan. Mientras 95% de las personas infectadas por el VIH viven en países en desarrollo, 95% de todo el dinero destinado a prevenir el SIDA se gasta en los países industrializados (265). Según ONUSIDA, se necesita un total de US$7.000 millones a $10.000 millones anuales para la prevención del SIDA y la atención de sus víctimas en los países de ingreso bajo y mediano, en su mayoría en África. Es una suma cinco veces mayor que la que actualmente se gasta (163, 167). |