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Comunicación a través de los medios de difusiónLos medios de difusión pública, especialmente la televisión y la radio, llegan a gran número de jóvenes de distintas partes del mundo y tienen enorme influencia. En un estudio de 23 países entre escolares de 12 años de edad cuyos hogares tenían electricidad, más de 90% de ellos veían en promedio tres horas de televisión por día (365). En prácticamente todos los países en desarrollo las mujeres de 15 a 19 años tienen normalmente acceso a la televisión y la radio (45). A través de los programas de entretenimiento transmitidos por los medios de difusión las personas jóvenes obtienen gran cantidad de información sobre la salud reproductiva, pero muchos de estos programas tienen el efecto de promover una actitud y tipos de comportamiento peligrosos y presentan imágenes de la sexualidad que fomentan la tendencia a ponerse en riesgo (23, 346). Las agrupaciones dedicadas a la salud reproductiva trabajan cada vez más con los medios de difusión y las industrias del entretenimiento para crear presentaciones correctas y sanas de temas sexuales y para elevar el nivel de instrucción de los jóvenes por los medios de difusión (263). En una revisión llevada a cabo en Europa en 1999 se encontró que los medios de difusión promovían el debate público y franco acerca de la sexualidad responsable. En los mensajes se estimulaba la sexualidad sana sin acentuar el temor o la vergüenza (23). En los Estados Unidos el Proyecto de Medios de Difusión honra a los miembros de la industria del entretenimiento que incorporan en sus programas retratos fieles y honestos de la sexualidad (234). En Sudáfrica un programa de Soul City ayuda a los jóvenes de ambos sexos a comprender que los programas de la televisión y la radio no siempre presentan la realidad y que deben verlos y oírlos con sentido crítico (246).
Como el entretenimiento provisto por los medios de difusión tiene tanta aceptación, puede llegar a muchos jóvenes con información positiva sobre la salud e influir en ellos. En Uganda la Campaña sobre el SIDA, que instaba a los jóvenes a tomar decisiones responsables sobre el VIH/SIDA, llegó al 92% del público destinatario (210). En Zimbabwe, una campaña de comunicación parecida llegó al 97% de las personas jóvenes encuestadas (182). En Botswana, la campaña Tsa Banana llevada a cabo por los medios de difusión para mejorar la salud reproductiva de los adolescentes, alcanzó a un 70% de los adolescentes (114). Los medios de difusión pueden ser una manera eficiente de llegar a la juventud e influir en ella. Por ejemplo, en Kenia un programa para los jóvenes al que podían llamar los oyentes costó solo tres centavos de dólar por joven alcanzado. Y para lograr que las personas jóvenes hicieran algo para mejorar su salud reproductiva , por ejemplo, visitar un dispensario de atención de salud, se gastaron 12 centavos por cada una de ellas (188). Los programas de prevención del SIDA pueden valerse de una variedad de medios, inclusive el baile, el teatro, el teatro folclórico y los acontecimientos deportivos así como la televisión, la radio y la prensa. Programas como ¡África Viva! colaboran con artistas favoritos del público e ídolos del deporte para llegar a la juventud con mensajes sobre el VIH/SIDA (146, 152, 159, 206). Los diferentes canales de comunicación llegan a distintos auditorios, y los mensajes tienen una eficacia máxima cuando se refuerzan con varios canales de comunicación (182, 210). Los medios de difusión pública pueden llevar a un comportamiento positivo respecto de la salud. En Zimbabwe, por ejemplo, las personas jóvenes a las que llegó una campaña de comunicación para instarlas a “decir que no” a los avances sexuales tenían una probabilidad 2,5 veces mayor de mejorar su comportamiento sexual que los jóvenes no alcanzados por la campaña (182). En Zambia, los adolescentes expuestos a una campaña televisiva para promover la abstinencia y el uso del condón tenían una probabilidad 87% mayor de usar condones. Además, los televidentes tenían una probabilidad 46% mayor de abstenerse o de haber reanudado la abstinencia (439). En Uganda el uso de condones declarado por los hombres jóvenes sexualmente activos se elevó del 33% al 70% a continuación de la Campaña contra el SIDA, y del 58% al 73% entre las mujeres jóvenes (210). En Sudáfrica 38% de las personas jóvenes que veían el programa de televisión Soul City declararon haber usado siempre condones, en comparación con 26% de los que no lo veían (323). Los programas transmitidos por los medios de difusión pública no pueden abordar todos los aspectos de la prevención del VIH (114, 210). La experiencia demuestra que los programas de comunicación más eficaces son aquellos en los que intervienen los medios de difusión y la comunicación personal, como la educación entre pequeños grupos de compañeros (296). El uso del condónEl uso creciente del condón es crucial para controlar la propagación del VIH/SIDA. El condón es el único método anticonceptivo que ofrece doble protección, pues protege tanto contra la infección como contra el embarazo (ver el recuadro Doble protección: para evitar el embarazo y el VIH/SIDA). Pese a las necesidades crecientes, la asistencia mundial para la compra de condones se redujo de unos US$68 millones en 1996 a $38 millones en 1999 (291). En su mayoría, los jóvenes no casados que mantienen relaciones sexuales no usan condones. Por ejemplo, en los países encuestados del África Subsahariana el porcentaje de mujeres no casadas, sexualmente activas, de 15 a 19 años de edad que declararon usar condones en sus encuentros sexuales más recientes, oscilaba entre el 2% y el 18% (ver la figura 3). En Colombia, Perú y Kazajstán, entre un quinto y un tercio de ellas usaban condones. El uso del condón entre los hombres jóvenes no casados, sexualmente activos, era levemente más alto. Un mejor acceso a los condones puede contribuir al aumento del uso (66, 71). La comercialización de los condones, la promoción del comportamiento reproductivo sano y la venta de condones a precios subvencionados, lleva a que aumente tanto la demanda de condones como el suministro de estos (83, 95). La comercialización social contribuye a que los condones sean más conocidos y económicos y estén ampliamente disponibles en tiendas, farmacias y otros distribuidores minoristas. En los estudios realizados los jóvenes dicen que prefieren fuentes del sector privado, especialmente distribuidores minoristas , como proveedores de condones (224, 237).
Algunos programas de comercialización social, como el Proyecto de Comercialización Social para la Salud Sexual de los Adolescentes (SMASH), de Botswana, Camerún, Guinea y Sudáfrica, se han centrado con buenos resultados en los adolescentes. Este programa recurría a mensajes transmitidos por la radio y la televisión, designando distribuidores que trataban con simpatía a los jóvenes donde éstos podían comprar condones y recibir orientación, y actividades de extensión como el asesoramiento entre compañeros y clubes para la juventud. Como resultado del proyecto SMASH, en los cuatro países aumentó el conocimiento acerca de los condones, mientras disminuyeron las barreras personales que obstaculizaban su uso, como la timidez que dificultaba su compra y la incapacidad para hablar sobre su uso con la pareja (296). Algunos programas de comercialización social están ofreciendo condones femeninos, aunque en forma limitada. Este condón femenino es un método anticonceptivo controlado por la mujer que puede prevenir el VIH/SIDA (117). La experiencia obtenida a través de la comercialización social de condones femeninos en Zambia y Zimbabwe sugiere que las mujeres necesitan considerable asesoramiento y alguna otra asistencia para seguir usándolos (5, 84, 258). Aun a los precios subvencionados de la comercialización social, los condones femeninos son todavía mucho más caros que los condones masculinos, y demasiado costosos para muchas adolescentes (84, 291). Numerosos servicios públicos entregan gratuitamente condones masculinos, no así condones femeninos (229). | ||||||