Contenido
Capítulos
- La epidemia invisible
- Cómo se infectan las personas
jóvenes
- ¿Por qué tan vulnerables?
- Cómo abordar la epidemia
- Para llegar a los jóvenes
- Las consecuencias de la inacción
- VIH/SIDA: Qué quieren saber los
jóvenes
- Perfiles
- La juventud, centro de las estrategias
Temas principales
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111 Market Place, Suite 310
Baltimore, MD 21202 USA
Correo electrónico: mmc@jhuccp.org
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.
Volumen XXIX, Número 3
Otoño de 2001
Serie L, Número 12
Temas sobre salud mundial |
Los millones de personas jóvenes que viven con el VIH/SIDA disponen de poco tratamiento y atención. De hecho, la mayoría de los jóvenes de los países más afectados por la epidemia del VIH/SIDA no disponen de ningún tratamiento. Aunque es más fácil que se disponga de tratamiento para enfermedades conexas como las ITS y las infecciones oportunistas, muchos jóvenes no pueden costearlo. Tampoco pueden pedir ayuda financiera a los padres o a otros porque no quieren revelar que están infectados (82).
Los gobiernos de la mayoría de los países en desarrollo gravemente afectados por el SIDA tampoco tienen los enormes recursos necesarios para brindar tratamiento a los pacientes con el SIDA. Brasil ha reducido a la mitad las defunciones por el SIDA mediante la provisión de medicamentos genéricos contra el SIDA a razón de US$4.500 por paciente por año, mientras en los Estados Unidos medicamentos similares a estos costarían de $12.000 a $15.000. Pero aun esta suma está fuera del alcance de la mayoría de los países africanos.
Las recientes promesas de las compañías farmacéuticas internacionales de hacer asequibles medicamentos contra el SIDA a precios muy rebajados no tienen valor para los más necesitados, que carecen de los medios para comprarlos (16). Sin embargo, los esfuerzos por permitir la importación de medicamentos genéricos menos costosos sin temor de que hagan juicios las compañías farmacéuticas dan más esperanza para el futuro. En 2001 los más grandes fabricantes de medicamentos contra el SIDA concordaron en abandonar la causa que prohibiría que el gobierno de Sudáfrica importara medicamentos más baratos contra el SIDA (61). Varios otros países están preparándose para fabricar sus propios medicamentos o comprar versiones genéricas para combatir el SIDA.
El tratamiento del VIH/SIDA entre los jóvenes requiere una variedad de redes de asistencia y remisión para la gama de problemas de estos (132). Como con otras enfermedades crónicas, el cumplimiento de un régimen estricto de atención y medicamentos contra el VIH es difícil y por lo común los jóvenes no le dan gran importancia. Para mantener a los jóvenes en el sistema de atención de salud es esencial adoptar un enfoque equilibrado, o sea que hay que trabajar con ellos para abordar las cuestiones personales y desarrollar un plan de prevención y atención realista (405). Los proveedores de atención deberán considerar la falta de madurez de los jóvenes y la dificultad que tienen en seguir los planes de tratamiento (311). Por otra parte, muchos proveedores de atención de salud no han recibido capacitación para tratar el VIH ni para identificarse con los jóvenes clientes (132, 324).
El advenimiento de la terapia antirretrovírica ha dado lugar a un importante debate sobre los méritos relativos de la prevención en contraposición al tratamiento y el cuidado. Numerosos países industrializados y varios países en desarrollo, inclusive Brasil y Corea del Sur, pueden permitirse llevar a cabo tanto la labor terapéutica como la preventiva. Pero para casi todos los demás países es difícil decidir si poner más énfasis en la prevención o en el tratamiento pues los fondos para ambas tareas provienen de la misma fuente. Algunos están tratando de encontrar una posición intermedia (62). La prevención es aún el sello de los programas de VIH/SIDA para las personas jóvenes a fin de asegurar que no se infecten más jóvenes. Al mismo tiempo, siempre que sea posible habrá que ofrecer tratamiento para el VIH/SIDA y para las infecciones oportunistas y medicamentos antirretrovíricos.
Para ayudar a los jóvenes a evitar el VIH/SIDA es necesario también ayudarles a mejorar las condiciones sociales que los ponen en riesgo. Algunas iniciativas recientes buscan evitar las condiciones que promueven la propagación del VIH, basándose en modelos anteriores de reducción de la pobreza (290, 307). Estos incluyen:
- La ayuda prestada a los jóvenes para que encuentren empleo y otras oportunidades;
- La provisión de crédito y otra ayuda financiera para el adiestramiento de los que desean obtener empleo y el aprendizaje de pericias comerciales;
- El establecimiento de instituciones, alianzas y redes que mejoren las aptitudes económicas de los jóvenes; y
- La promoción de reformas políticas y sociales que mejoren la vida de los jóvenes.
Si bien existe una amplia variedad de programas que se ocupan de la subsistencia
de las personas jóvenes, estos programas son, en su mayoría, de pequeña
escala (307). Solo recientemente han comenzado a vincular la prevención
del VIH/SIDA con las demás actividades. Muchos de ellos están centrados
en los niños que han quedado huérfanos a causa del VIH/SIDA (ver el recuadro
Los niños que deja huérfanos el SIDA:
un nuevo reto). Otros imparten educación
y adiestramiento para el empleo, por ejemplo, en Tailandia los proyectos
de becas rescatan a las niñas de la trata de blancas y les ayudan a ir
a la escuela (176).

Ketan Joshi for JHU/CCP |
En la Conferencia Internacional sobre el SIDA en 2000 una mujer sudafricana protesta por el elevado costo del tratamiento para el SIDA. En su mayor parte, los programas contra el SIDA ponen el acento en la prevención. Constituyen mayoría las personas y gobiernos que no pueden permitirse pagar las enormes sumas necesarias para tratar a los pacientes con SIDA. |
Algunos proyectos de subsistencia ofrecen préstamos para ayudar a los jóvenes a poner en marcha una empresa, pagar los aranceles escolares o comprar alimentos (67, 290). En Bangladesh la organización no gubernamental Action AIDS ayuda a las mujeres jóvenes a convertirse en empresarias. En 1998 unas 547 mujeres recibieron préstamos para poner en marcha pequeñas empresas (76). En la India, una entidad benéfica: el Deepak Charitable Trust, maneja dispensarios en los que los jóvenes de ambos sexos pueden recibir información sobre la salud reproductiva, incluido el VIH/SIDA (429).
Dichos programas, empero, pueden tropezar con problemas si no se los diseña cuidadosamente. En Kenia, por ejemplo, un grupo de mujeres VIH-positivas recibieron un préstamo para cultivar y vender productos de huerta, pero nadie se los compraba (67). Además, los préstamos acordados a los jóvenes pueden plantear cuestiones legales y éticas, como por ejemplo, ¿Es apropiado permitir que una persona joven contraiga una deuda? ¿Qué pueden presentar los jóvenes como garantía? ¿Y cómo puede protegerse de los adultos inescrupulosos el crédito acordado a los jóvenes (25)?
El impacto de los intentos de ayudar a los jóvenes a ganarse el sustento inevitablemente ha de variar. El impacto depende de los factores que llevan a los adolescentes a la actividad sexual arriesgada y su probable exposición al VIH/SIDA. Aun así, estas formas de ayuda constituyen un agregado promisorio a medidas tales como la educación sexual, la comunicación por los medios de difusión pública y la orientación. En particular, mientras las relaciones sexuales de los jóvenes estén ligadas a las necesidades económicas de estos, estas distintas formas de ayudar a subsistir a los jóvenes pueden ser cruciales. |