Contenido
Capítulos
  1. La epidemia invisible
  2. Cómo se infectan las personas jóvenes
  3. ¿Por qué tan vulnerables?
  4. Cómo abordar la epidemia
  5. Para llegar a los jóvenes
  6. Las consecuencias de la inacción
  7. VIH/SIDA: Qué quieren saber los jóvenes
  8. Perfiles
  9. La juventud, centro de las estrategias
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111 Market Place, Suite 310
Baltimore, MD 21202 USA
Correo electrónico: mmc@jhuccp.org


Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.

Volumen XXIX, Número 3
Otoño de 2001
Serie L, Número 12
Temas sobre salud mundial

Estrategias que funcionan

Mucho es lo que se ha aprendido a partir de la experiencia con los programas acerca de la manera de abordar eficazmente el problema del VIH/SIDA (ver las capitulas 4 y 5):

  • Es esencial tener métodos estratégicos nacionales, no solo más proyectos (162).
  • Una comunidad que brinde su apoyo facilita el cambio del comportamiento individual (7, 155, 156, 184, 223, 264, 329).
  • El liderazgo nacional reviste importancia fundamental (162).
  • La educación sobre el SIDA en las escuelas puede contribuir a retrasar la iniciación sexual y a aumentar el uso del condón (80, 327). Es importante cambiar las normas entre los compañeros que fomentan el comportamiento arriesgado (53, 190).
  • Una variedad de medios de difusión pública puede llegar eficazmente a los jóvenes mediante programas de entretenimiento y llevar a un comportamiento sano (182, 210, 323).
  • Un mejor acceso a los condones, inclusive a través de la comercialización social y otras fuentes del sector privado, lleva a que aumente su uso entre los jóvenes (66, 71, 83, 95).
  • La orientación, pruebas y remisión voluntarias pueden llevar a que algunas personas modifiquen su comportamiento para evitar transmitir el VIH a otros (385).
  • El tratamiento de las ITS puede reducir pronunciadamente la transmisión del VIH (96, 126, 227, 280).
  • Los padres y otros adultos pueden ser importantes asociados en la prevención del VIH (29, 191).
  • Los esfuerzos por mejorar la condición económica y social de los jóvenes son un agregado promisorio a otros esfuerzos (307).

Qué es lo que no funciona. Además de las lecciones aprendidas acerca de lo que funciona, los investigadores también han identificado factores que pueden obstruir o disminuir la labor de prevención del SIDA (406):

  • Concentrarse tan solo en los aspectos sanitarios de la epidemia sin considerar otros aspectos, como la educación, los niveles de vida y las consecuencias más amplias para el gobierno y la sociedad;
  • No tratar de llegar a un público secundario como los padres, y tampoco a las personas en riesgo de infección por VIH o de su transmisión;
  • Negar a los jóvenes información que los ayudaría a protegerse de las infecciones por el VIH;
  • No abordar las causas básicas de la vulnerabilidad;
  • Estigmatizar a las personas infectadas por el VIH/SIDA;
  • Adoptar planes y programas basados en los fondos disponibles o de acuerdo con los intereses de los donantes y no de acuerdo con las necesidades y estrategias comprobadas; y
  • Diseñar programas para los jóvenes sin la intervención de estos.

Ahora es el momento de actuar

Aún hay esperanza. Incluso en los países más afectados por el VIH/SIDA, la gran mayoría de las personas jóvenes no están infectadas. Las estrategias de base amplia comprometidas a contener la epidemia pueden cambiar el curso de esta si se establecen ahora mismo, se aplican vigorosamente y se diseminan ampliamente (50). Las estrategias de prevención del SIDA dirigidas a los jóvenes deben ser innovadoras, imaginativas e integrales. Deben abordar tanto el comportamiento individual que pone en riesgo a los jóvenes como la variedad de condiciones sociales, económicas y culturales que contribuyen al comportamiento arriesgado.

Una estrategia concertada para terminar con el SIDA está perfectamente dentro de la capacidad financiera mundial. De los fondos anuales que se necesitan para enfrentar el SIDA en los países de ingresos bajos y medianos, US$7.000 millones a US$10.000 millones (163) , solo se han prometido hasta ahora US$1.500 millones, menos del 25% del total necesario (167). Mundialmente, es posible costear los gastos que origine la prevención del SIDA, siempre que las naciones donantes tengan la voluntad política de suministrar los fondos y con tal que los países beneficiarios encaren seriamente la epidemia (16).

A medida que aumenten los gastos generales para la prevención del VIH/SIDA, la parte correspondiente a los programas para los jóvenes deberá aumentar aún más. Las asociaciones entre el público y los sectores privados pueden ayudar. Las firmas del sector privado generalmente están dispuestas a donar servicios, hacer contribuciones en especie o proveer de financiación (26, 143).

Si bien todos los países pueden formular un plan estratégico nacional para abordar el VIH/SIDA entre los jóvenes, no hay soluciones fáciles. Los gobiernos, ONG, comunidades y el sector privado deben trabajar juntos si el mundo ha de prevenir que una generación tras otra sucumba al flagelo del VIH/SIDA.

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