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El espaciamiento de los nacimientos: es cuestión de elegir
Cómo medir los intervalos genésicos

El espaciamiento de los nacimientos:
es cuestión de elegir

Para las parejas, las decisiones sobre el espaciamiento de los nacimientos pueden ser más complejas aún que decidir cuándo comenzar a tener hijos y cuándo dejar de tenerlos. Ya sea explícita o implícitamente, las parejas consideran los beneficios del espaciamiento más prolongado de los hijos frente a las desventajas sociales y económicas que les reporta. Si bien a nivel nacional el espaciamiento más prolongado de los nacimientos contribuye a mejorar considerablemente la supervivencia y la salud de los niños y las madres, para muchos individuos las desventajas pueden pesar más que los beneficios adicionales para la salud de uno o dos años más de espaciamiento.

Los intervalos genésicos más largos son mejores para la salud de las madres y sus hijos, permiten que los padres dediquen más tiempo a cada hijo durante la infancia y dispongan de más tiempo para otras actividades además de las del cuidado de los hijos, y a menudo ejercen menos presión en las finanzas de la familia. Pero estos no son los únicos factores considerados por la pareja al decidir acerca del espaciamiento de los hijos.

Muchas parejas consideran de qué manera los intervalos genésicos afectan el empleo de la madre. En los estudios llevados a cabo en Canadá, Etiopía y Nigeria, por ejemplo, se encontró que las mujeres que trabajan fuera del hogar tienden a dejar intervalos más cortos entre cada nacimiento a fin de completar rápidamente la familia y abreviar así al mínimo el tiempo fuera de la fuerza de trabajo o para reducir la carga económica y física de la crianza de los hijos (71, 126, 143). Otras parejas planean los intervalos teniendo en cuenta si tendrán o no ayuda al alcance de su bolsillo para el cuidado del niño. En Taiwan, por ejemplo, las parejas suelen tener los hijos muy seguidos mientras viven con los padres del esposo porque estos se ocupan del cuidado de los niños (34).

En algunos países las mujeres tienden a casarse ya mayores y quizá prefieran tener los hijos más pronto, y no más tarde (8, 197). En Ghana, por ejemplo, las mujeres que se casan más tarde tienden a tener sus hijos en rápida sucesión (63, 123). Las mujeres de edad madura quizá quieran acelerar los nacimientos a fin de tener todos los hijos posibles antes de la menopausia, como ocurre en la India (132, 200).

Así como algunas parejas escalonan los nacimientos de acuerdo a sus propias necesidades o deseos, otras prefieren no planearlos y dejar que el destino, o Dios, decida, como dijeron algunas mujeres en las encuestas (8).

Puesto que en las decisiones de las parejas acerca del espaciamiento de los nacimientos influyen la situación y los deseos individuales y no solo los beneficios para la salud de los intervalos más largos, los nuevos mensajes que informan a las parejas que lo mejor son los intervalos de 3 a 5 años entre cada nacimiento, deberán considerar las preferencias de estas. Sobre todo, no se culpará a las parejas de elegir intervalos más cortos ni se les hará sentir que son malos padres.

Las parejas y los individuos deben tomar sus propias decisiones acerca del espaciamiento, basándose para ello en la información correcta recibida y en la variedad de anticonceptivos que pueden escoger (188). Los proveedores y los programas de atención de salud tienen la responsabilidad de ayudarlos. Prescindiendo del largo de los intervalos que quieren dejar las parejas entre los nacimientos, los programas y los proveedores deben respetar y apoyar las decisiones de estas.

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Cómo medir los intervalos genésicos

La estimación de los intervalos reales y preferidos es importante porque estos sirven de instrumentos poderosos en el estudio, la programación y las recomendaciones (24). La elección del método de medición depende del uso previsto para los datos. Los investigadores suelen comparar los intervalos genésicos reales y preferidos para estimar la demanda potencial de servicios de planificación familiar. En los programas se encuentra útil medir el porcentaje de una población con intervalos menores de 3 años. En los programas podrían medirse los intervalos genésicos medios reales y preferidos de las clientes para evaluar periódicamente cuán eficazmente están ayudando a las clientes a cumplir sus intenciones reproductivas. Final-mente los defensores de la salud pueden mostrar a las autoridades que sería posible salvar la vida de miles de niños si las mujeres pudieran escoger sus intervalos genésicos preferidos.

Intervalos reales

Los intervalos pueden medirse de tres maneras distintas, y los diferentes programas e investigadores usan diferentes mediciones:

  • El intervalo entre un nacimiento y otro (“intervalo genésico”), o sea, el período comprendido entre dos nacimientos de niños vivos consecutivos, de fecha de nacimiento a fecha de nacimiento.
  • El intervalo entre el nacimiento y la concepción siguiente, o período de ingravidez, es el período que media entre el momento de dar a luz un niño vivo o mortinato y la concepción siguiente.
  • El intervalo entre embarazos, o sea, el período transcurrido desde la concepción del primer hijo a la concepción del hijo siguiente.

El intervalo entre embarazos se aplica especialmente para estudiar la relación con la salud materna pues incluye algunos embarazos que terminan en aborto provocado o espontáneo. Esto es importante porque los fetos concebidos pero no nacidos también influyen en la salud maternoinfantil (38).

En el intervalo entre el nacimiento y la concepción siguiente queda excluido cualquier período de gravidez, y los investigadores suelen usarlo porque no resulta afectado si el segundo alumbramiento es prematuro. Un alumbramiento prematuro influye en la relación entre los intervalos y la mortalidad infantil; al quedar excluida la premadurez, se asegura que la mortalidad encontrada se debe a los intervalos más cortos y no a la premadurez (109). Por otra parte, generalmente es difícil estimar la fecha de la concepción, que se necesita para calcular el intervalo entre el nacimiento y la concepción siguiente y el intervalo entre embarazos (111).

Los intervalos genésicos utilizados en las EDS son datos fáciles de recoger y calcular, pero en ellos no se tienen en cuenta los abortos espontáneos e inducidos, de modo que, en promedio, los intervalos parecen más largos de lo que realmente son. En casi todos los cálculos de los intervalos genésicos se considera solo el intervalo anterior al nacimiento más reciente en los cinco años anteriores a la encuesta pues las mujeres por lo común no pueden recordar exactamente los detalles de tanto tiempo atrás (24).

Intervalos genésicos preferidos

Los intervalos genésicos preferidos son más difíciles de medir que los intervalos genésicos reales. Las estimaciones se basan generalmente en la perspectiva de las mujeres y no incorporan las preferencias de los maridos porque las EDS no les hacen preguntas a los hombres sobre los intervalos genésicos que prefieren (14, 155). Los investigadores pueden medir los intervalos genésicos preferidos de las mujeres de tres maneras diferentes: preguntándoles qué intervalo creen que es mejor; cuál es su preferencia para el intervalo genésico siguiente y qué opinan acerca del intervalo genésico más reciente. No se ha llegado a un consenso acerca de cuál es la mejor manera de abordar este tema (155).

En algunas EDS se pregunta a las mujeres: “¿Cuántos meses o años cree usted que es mejor dejar pasar entre el nacimiento de un hijo y el del hijo siguiente?” (15). En este método solo se requiere una pregunta de la encuesta y no hace falta ningún cálculo. Sin embargo, algunos investigadores dicen que esta pregunta es demasiado abstracta y quizá no revele la situación o la realidad individual (142).

El segundo criterio: preguntándoles a las mujeres que quieren otro hijo cuán pronto quieren tenerlo, es más práctico, y las mujeres pueden relacionar la pregunta con su situación personal. Resulta útil para los programas que evalúan la situación individual de sus clientes y las intenciones reproductivas de estas. Es posible, empero, que se sobreestimen los intervalos genésicos preferidos porque algunas mujeres pueden haber ya esperado más tiempo de lo que hubieran preferido, y las encuestas generalmente no toman nota de esas respuestas a esta pregunta (15, 141).

La tercera forma de medir es similar a la empleada para derivar las estimaciones de los intervalos preferidos en el África Subsahariana (ver Comparación entre los intervalos reales y perferidos En el cuestionario de las EDS se pregunta: “Cuando quedó embarazada con (nombre del niño), ¿quería quedar embarazada entonces, quería esperar un tiempo más o ya no quería tener más hijos?” Si la mujer dice que quería tener un hijo entonces, se considera que el intervalo es del largo que ella prefiere. Si dice que quería el hijo más adelante, el intervalo genésico preferido es el intervalo real más el tiempo adicional que la mujer dice que hubiera querido esperar (141). Una desventaja de este método es que probablemente algunas mujeres no digan que no quieren ese hijo o que viene demasiado pronto, a raíz de lo cual se estima un intervalo más corto que el que ellas realmente prefieren (27). Además, la pregunta no les deja una opción a las mujeres que querían dar a luz más pronto. De allí que el intervalo estimado resultante sea más largo del que las mujeres realmente prefieren.

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