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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Volumen XXX, Número 3 |
Exploración de los nuevos hallazgosLos nuevos estudios muestran que la espera de 3 años entre los nacimientos es aún mejor para los niños que los intervalos de 2 años. Los niños nacidos 3 a 5 años después de un nacimiento anterior tienen una probabilidad 1,5 veces mayor de sobrevivir hasta los cinco años de edad que los niños nacidos en intervalos de 2 a 3 años, y una probabilidad aproximada 2,5 mayor de sobrevivir que los niños nacidos en intervalos menores de 2 años. Las mujeres que dejan intervalos de 3 a 5 años entre los nacimientos no solo tienen bebés más sanos, sino que ellas mismas gozan de mejor salud. Por largo tiempo se ha sabido que si se evitan los nacimientos muy seguidos la salud del niño se beneficia. Se consideraba que el intervalo de dos años era el “intervalo saludable” y se lo promovía ampliamente. En numerosos estudios se encontró que los niños nacidos por lo menos con 2 años de diferencia tenían más probabilidades de sobrevivir que los nacidos en intervalos menores de 2 años (53, 69, 70, 99, 100, 111, 112, 130, 175, 200). Además, es menos probable que las criaturas que nacen al menos 2 años aparte sean prematuras (56, 94, 110, 213), tengan bajo peso al nacer (61, 97, 109, 110) y estén malnutridas (110, 114). Las probabilidades de supervivencia del niño siguiente al más pequeño también mejora cuando media por lo menos un intervalo de 2 años entre los dos (74, 90, 102, 115, 153). Resultados del estudio de las EDSLos nuevos resultados obtenidos en 2002 por los investigadores de las Encuestas Demográficas y de Salud muestran que los niños nacidos 3 a 5 años después de un nacimiento anterior son más sanos al nacer y tienen más probabilidad de sobrevivir en todas las etapas de la infancia y la niñez y de llegar a los 5 años que los niños nacidos antes de transcurridos 3 años desde el nacimiento anterior (ver la figura 1). En el estudio se analizaron más de 430.000 embarazos en 18 países y se compararon los niños nacidos en intervalos de 3 a 4 años con los nacidos en intervalos de menos de 2 años, entre 2 y 3 años, entre 4 y 5 años y en intervalos de 5 años o más (159, 161). Además del espaciamiento de los nacimientos, hay numerosos factores que influyen en la supervivencia y salud de los niños, entre ellos, la educación de la madre y si esta buscó o no atención prenatal y con cuánta frecuencia. En los estudios realizados anteriormente sobre los intervalos que median entre los nacimientos ha sido posible explicar algunos de estos factores de confusión, pero no todos. En el nuevo estudio de las EDS se controlaron, o explicaron, las diferencias existentes en las variables demográficas y socioeconómicas, las diferencias en la atención prenatal, el sexo y supervivencia del niño anterior y otros factores que influyen en la supervivencia y salud infantil (159, 161). En el estudio también se examinaron por separado los confusos efectos del amamantamiento en la mortalidad infantil y el espaciamiento de los nacimientos. El hecho de que la madre dé el pecho o no y por cuánto tiempo influye en las probabilidades de supervivencia del hijo. El control estadístico de los efectos de la lactancia materna permite que los investigadores estén más seguros de que, más bien que la lactancia materna, son los intervalos entre nacimientos sucesivos los que están relacionados con la supervivencia infantil. El análisis muestra que los niños que dejan de tomar el pecho corren mayor riesgo de morir. No obstante, cuando se controla estadísticamente la lactancia materna, se observa poco o ningún cambio en la conexión entre los intervalos entre nacimientos y la supervivencia infantil. Los niños nacidos menos de 3 años después del nacimiento anterior aún corren un riesgo más alto de morir que los niños nacidos en intervalos de 3 a 4 años o en intervalos de 4 a 5 años, después de tenerse en cuenta el amamantamiento. En el estudio de las EDS se encontró que, cuando la madre espacia el nacimiento de su hijo con un intervalo de 3 a 5 años después del nacimiento anterior, en lugar de un intervalo de menos de 3 años, la criatura tiene más probabilidad de sobrevivir en cada etapa del desarrollo, el período perinatal (desde las 28 semanas de la gestación hasta la primera semana de vida inclusive), el período neonatal temprano (la primera semana de vida), el período neonatal (los primeros 28 días de vida), desde el nacimiento hasta los 12 meses inclusive, y hasta cumplidos los cinco años de edad (159, 161) (ver el cuadro 1).
Los niños nacidos 3 a 5 años después de un nacimiento anterior no solo tienen más probabilidad de sobrevivir, sino también menos probabilidad de estar malnutridos durante la infancia y la niñez hasta cumplidos los 5 años. Los niños nacidos después de un intervalo de 3 años o más desde el nacimiento anterior experimentan menos falta de crecimiento (baja estatura para la edad) y delgadez (bajo peso para la edad) que los nacidos después de un intervalo menor de 3 años (161). La mortalidad infantil y de los niños menores de cinco años es un serio problema mundial (ver el cuadro 2). En el estudio de las EDS se estima que en todos los países podrían sobrevivir anualmente miles de niños más si todas las mujeres espaciaran por al menos 3 años los nacimientos. En Nigeria, por ejemplo, la mortalidad infantil podría bajar de 75 defunciones por 1.000 nacimientos a 54 defunciones, lo que sería una declinación del 28%, si todas las mujeres espaciaran los nacimientos por al menos 3 años. La mortalidad de los niños menores de cinco años podría bajar de 140 defunciones por 1.000 nacimientos a 108 defunciones, lo que significaría una declinación del 23% (162). De manera similar, en Pakistán la mortalidad infantil podría descender de 90 defunciones por 1.000 nacimientos a 55 defunciones —una declinación del 39%— si todas las mujeres espaciaran los nacimientos con intervalos de 3 años por lo menos. La tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años podría bajar de 117 defunciones por 1.000 nacimientos a 63 defunciones, una declinación del 46% (160). | |||||
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